lunes, 14 de diciembre de 2020

COCA-COLA, DANONE Y MERCADONA SIGUEN USANDO ECOEMBES PARA MENTIR Y CONTAMINAR



No voy a descubrir ahora que el conflicto social entre los de arriba, ese 1% de la población que lo tiene todo y que detenta el poder casi  al margen de quien gobierna, y los de abajo, el 99% restante, es muy desigual. Lo sabemos. Capitalismo y democracia funcionan con lógicas enfrentadas y eso explica lo antes descrito: gobierna quien decide la mayoría en base a elecciones democráticas pero el poder, el de verdad, reside en unas élites económicas que dominan las grandes corporaciones financieras y empresariales y que no se someten a las urnas.

Dicho todo esto, y aceptado que las cosas son así, que tenemos que cambiarlas, sí, pero que no va a resultar sencillo, lo que no tenemos porque aguantar es que encima nos tomen el pelo, se rían de nosotros y ofendan nuestra inteligencia.

En las últimas semanas hemos visto una ofensiva de los productores de bebidas, supermercados y envasadores, agrupados en Ecoembes, promocionando un proyecto de recuperación de botellas y latas al que han bautizado como Reciclos y presentan como un Sistema de Devolución y Recompensa (SDR). 

Quede claro que los promotores de la cosa son, resumiendo, de Coca-Cola  a Danone, de Mercadona a Carrefour, de Procter and Gamble a L’Oreal. Ecoembes no es una ONG ecológica, ni siquiera una entidad que trabaja por la mejora del medio ambiente. Ecoembes es la empresa a través de la cual, las grandes corporaciones antes citadas y centenares más, gestionan su obligación por ley de recuperar los envases que ponen en el mercado. Y, todo sea dicho, lo hacen mal, bastante mal ya que apenas recuperan un tercio de todo lo que comercializan. Es decir, incumplen la ley, con el añadido de que, en este caso, en lugar de pagar ellos su “delito” nos lo cargan al conjunto de la población en forma de contaminación y de coste añadido ya que la recogida de lo que ellos abandonan se hace con dinero público.

El invento Reciclos “made in Ecoembes” se explica porque algo tienen que hacer ante una realidad que ya nadie duda: con el actual sistema de contenedores,  la gestión de los residuos de envases no alcanza. Ni cumplimos las normativas europeas ni las vamos a cumplir, estamos llenando nuestros mares de plástico y nuestras calles, nuestras plazas, nuestros montes y nuestras carreteras están a rebosar de latas y botellas.

En medio mundo, desde Suecia a Australia pasando por Estados Unidos, Alemania, Dinamarca, Lituania y decenas de países más, tienen más o menos resuelta esta problemática con el viejo modelo de “devolver el casco”. Se compran las bebidas con un depósito de, pongamos, diez céntimos, que se recupera cuando se retorna el envase vacío. Es lo que se conoce desde hace más de 20 años como Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR).

Pero Ecoembes, es decir, Coca-Cola, Danone, Mercadona y demás, el 1% del inicio del artículo,  no quieren SDDR porque para ellos supone más control y menos negocio, porque no están dispuestos a pagar por lo que contaminan y porque quieren seguir siendo juez y parte y ganar dinero a costa de nuestra salud y la del planeta. Y se inventan Reciclos. Y utilizan a los gobiernos autonómicos y municipales como cómplices en la tomadura de pelo en marcha.

Promueven Reciclos, algo que está por testar, quienes califican de temerario un sistema como el SDDR que está funcionando, y muy bien, en multitud de países. Califican de molestia para los usuarios tener que devolver envases a la tienda   más cercana y lo que proponen ellos es que nos bajemos una aplicación en nuestro móvil, que fotografiemos con ella los códigos de barras de nuestras bebidas, que busquemos por la ciudad máquinas o contenedores adaptados al sistema, que volvamos a usar la aplicación para capturar sus códigos y que, finalmente, depositemos allí nuestros envases. Y, así, entraremos en sorteos de patines eléctricos, bonos de autobús o cosas similares. Es decir, frente a una cosa sencilla y que funciona; algo tan complicado y que, francamente, cuesta pensar que pueda tener éxito. No imagino a quien tira los envases donde no toca haciendo todo el proceso para obtener un boleto en un sorteo. Encima, puesto que todas las encuestas que se hacen reflejan una gran aceptación del SDDR, al sistema le llaman SDR, entiendo que para confundir un poco más y hacer ver que aquello que a la mayoría les parece bien es lo que ellos proponen.

El otro día participé en una mesa redonda sobre sobre todo esto que acabo de contar aquí y resumí en una breve intervención lo que me parece el proyecto de Reciclos. Los organizadores me han hecho llegar el vídeo que encabeza este escrito y he querido aprovecharlo para explicar un poco más detalladamente mis argumentos. Espero haberme hecho entender.