martes, 30 de junio de 2020

PLAN RENOVE, EN REALIDAD, PLAN REPITE


Congestión circulatoria en una de las entradas a Madrid (EFE)



Los buenos resultados de los Verdes franceses este fin de semana, acompañados de la inmediata reacción del presidente de la República, Emannuel Macron, que ha prometido ser más ecologista que nadie y ha puesto sobre la mesa 15.000 millones para Transición Ecológica, me ha devuelto a la iniciativa que se conoció  hace unos días del Gobierno Sánchez para echar una mano al sector del automóvil en nuestro país y que, de momento, parece paralizada. Estaba previsto incluir las nuevas  ayudas en el Consejo de Ministros de ayer pero, finalmente, quedó fuera, aunque se ha anunciado que se aprobará en 15 días.

La propuesta que se conoce del futuro Plan Renove es un indicio de que, en lo económico, la nueva normalidad va camino de parecerse mucho a la vieja. Que el primer paso que se le ocurre al Gobierno para reactivar el tejido productivo sea ese nuevo plan pro-automovil y que se subvencione la compra de coches contaminantes es una señal evidente de que no hemos entendido nada; o mejor dicho, que hayamos entendido algo o no, el poder económico, cortoplacista y depredador, sigue al mano gobierne Rajoy, Sánchez o quien sea.

El Gobierno propone la movilización de 1.000 millones de euros destinado a la compra de vehículos, aunque el paquete global va más allá. Un 10% escaso corresponde al Ministerio de Transición Ecológica para la adquisición de lo que se conoce como “coches limpios”, que es mucho decir. Por tanto, el grueso del Plan es seguir como siempre ya que incluso se financia la compra de coches que contaminan por encima de las peores previsiones europeas.

Parece que el gobierno y la ministra Ribera han dejado para mejor ocasión, siempre es así, la búsqueda de alternativas a la movilidad insostenible, la que multiplica las emisiones, la que se ceba en nuestra salud.  Ni las declaraciones de emergencia climática parecen servir para acelerar los tiempos. Mucha emergencia en los discursos, todo parsimonia en las acciones.

El gobierno lanza un pésimo mensaje contra el que será preciso seguir trabajando: les sigue importando más la presión a la cual les someten los grandes lobbies empresariales que la vida de nuestros hijos; el dinero antes que las personas. Así estamos.

Era el momento de empezar a marcar otro camino. Liderar socialmente es eso: recoger las necesidades, conectar con las demandas de la base de la ciudadanía, con el interés general, marcar una nueva hoja de ruta y compartirla con el conjunto de la sociedad.

Parece que vamos camino de desaprovechar la posibilidad de comenzar a dirigir las grandes inversiones hacia nuevas maneras en la movilidad, hacia el refuerzo del transporte público, hacia la desmotorización de los desplazamientos.

No nos engañemos, en el manoseado concepto de la sostenibilidad también hay negocio. Lo digo por quienes pretenden hacer ver que cualquier cambio hunde la economía. Hay negocio y, claro está, lo harán los grandes poderes económicos de siempre, aceptemos eso. De lo que se trata es de intentar que el nuevo modelo sirva para reducir la desigualdad y que no sea a costa de nuestra salud. Así de simple. Pongamos el dinero público al servicio de las personas y no de los negocios. No vale usar los puestos de trabajo del sector del automóvil como escudo humano. La Transición Ecológica es obligatoria y puede ser justa. De hecho, lo será si, en lugar de subvencionar el pasado se invierte en futuro.

Y dicho esto, menos lobo con el tema “Plan Renove”. Los estudios muestran que no pasan de ser respuestas urgentes ante las presiones empresariales. Pan para hoy y hambre para mañana. Las subvenciones adelantan las compras pero no las amplían. Los nuevos vehículos no contaminan menos porque se usan más. El vehículo privado vuelve con fuerza porque la crisis sanitaria ha generado miedo al transporte público, y eso durará un tiempo. El “Plan Renove 2020” es una simple subvención a la industria, sin obligarla a reconvertirse ni ser menos contaminante. En cuanto a los precios, hay ayuda de la administración pero no de la industria. Las marcas subirán los precios en la misma medida que tengan de comprometerse con descuentos posteriores. Siempre ha sido así. Y cuando les convenga, nada de todo esto para ni sus cierres, ni sus deslocalizaciones.

lunes, 29 de junio de 2020

EUROPA ES VERDE MIENTRAS ESPAÑA PERSEVERA EN EL MARRÓN



Gregory Doucet, ganador de las municipales en Lyon con el 53% de los votos, haciendo campaña electoral (AFP)

¿Y si en 2022 nos encontráramos que Alemania y Francia están gobernadas por partidos verdes? Bueno, pues no lo descarten.
Hace un año, los Verdes alemanes quedaron en segunda posición en las elecciones europeas, doblando sus resultados, con un millón y medio de votos más que los socialistas y a sólo 800.000 de la CDU.
Este fin de semana en Francia, Europa Ecología, los Verdes, han sido los grandes ganadores de las municipales. Hace un año ya fueron los terceros más votados en las Europeas y ahora han ganado alcaldías como la de Marsella, Lyon, Burdeos , Estrasburgo, Tours, Besançon, Poitiers o Grenoble; las mayores ciudades francesas. Y en París gobernará la socialista Hidalgo con su apoyo.
Una “tsunami verde” lo califica la prensa francesa. Además, con nombre de mujer, ya que hay mayoría de alcaldesas.


Jeanne Barseghian, futura alcaldesa de Estrasburgo, en su cartel electoral (AFP)


La reacción del Presidente de la República, Emmanuel Macron, el gran derrotado de las elecciones del fin de semana, ha sido anunciar una inversión de 15.000 millones de euros para programas de economía sostenible. Además acaba de recibir el informe de las 150 personas elegidas por sorteo que han elaborado un "Programa Ciudadano por el Clima". De 149 propuestas, asegura el presidente francés que 146 las hace suyas. Y no se ha quedado ahí Macron, también se ha comprometido a defender ante la UE todas aquellas medidas que superan sus competencias nacionales. De lo que no quiere escuchar hablar es de decrecimiento pero tiempo al tiempo.
El "tsunami" que proclama la prensa francesa ha sido posible porque el ecologismo político de nuestros vecinos ha conseguido hacer llegar a la ciudadanía un discurso pragmático que ha desnudado al viejo bipartidismo. Los partidos clásicos, a izquierda y derecha, aún con nombres modificados, se sitúan en un productivismo falaz y sin futuro y son incapaces de llevar adelante los cambios, las transformaciones y las rupturas que los retos que tenemos por delante exigen. Algo que  vemos a diario en el Estado español.
El discurso que los verdes franceses han sabido explicar presenta la ecología como el hilo humano que puede reconstruir la sociedad atendiendo a los problemas cotidianos de la gente y apagando su inquietud ante el futuro. Claro que el ecologismo francés está en la izquierda pero no señalan a la derecha cuando hablan de su enemigo, ni siquiera a la Agrupación Nacional de Le Pen, sino a la ansiedad, al miedo de la gente, a la desigualdad brutal y a la pérdida de derechos.