jueves, 21 de mayo de 2020

EL CAMBIO CLIMÁTICO SE COMBATE CON UN NUEVO MODELO ECONÓMICO





El Gobierno acaba de dar luz verde a la Ley de Cambio Climático y Transición Energética. Es una buena noticia. Se inicia ahora un proceso para mejorarla en el ámbito parlamentario. Y hay mucho que mejorar. El proyecto de ley recoge compromisos e intenciones que ya están en otros documentos: desde las diferentes estrategias contra el cambio climático de distintas autonomías a los propios documentos del Ministerio de Transición Ecológica como, por ejemplo, los planes de Energía y Clima o de Adaptación al Cambio Climático.

La reducción de emisiones que se propone (un 20% en los próximos diez años) no llega a las demandas europeas pero, además, resulta difícil de creer ya que en los últimos 30 años las hemos visto crecer un 8% y, esto, considerando las bajadas que se dieron en los años de crisis.

También llama la atención la importancia que se da a la Transición Energética, que indudablemente la tiene, sin apuntar a una realidad que se nos impondrá en breve y por la vía de los hechos: no solo se deben modificar las fuentes energéticas sino que tenemos que vivir con menos energía. La ley se pone de perfil ante esta realidad. Por eso, por citar una evidencia, se pretende dar la sensación de que la movilidad no debe cambiar tanto, que pasando de coches de gasolina o gasóleo a coches eléctricos, todo resuelto. No será así.


La ministra de Transición Ecológica y vicepresidenta 4ª, Teresa Ribera (foto EFE)


Con las referencias a la aviación o al transporte marítimo pasa parecido. Se espera que se amplíe el uso de los biocombustibles en los aviones y que haya combustibles menos contaminantes en los barcos. Ambicioso, ambicioso, no parece. Yo creo que no es ni realista.

La lucha contra el Cambio Climático nos obliga a un nuevo paradigma vital, a un nuevo modelo económico, productivo y social. A medir la bondad o maldad de lo que hacemos mucho más allá del PIB. Y no es ese el espíritu que emana del proyecto del Gobierno.

Si no rehuimos el PIB como indicador no hay nada que hacer. El aumento del PIB es siempre a costa de la naturaleza y la naturaleza es nuestra medicina, cuando la perjudicamos perdemos la salud.

Los expertos mantienen que de aquí a 2080 casi el 60% de las especies pierden su hábitat. La duda es saber si nosotros estaremos entre ellas o aún tendremos un poco más de tiempo.

El proyecto de ley del Gobierno, ciertamente, debería ser más ambicioso pero, sobre todo, sería necesario que concretara el cómo de la transformación que necesitamos de manera urgente: cómo vamos a limitar la depredación de recursos, cómo vamos a modificar la construcción de infraestructuras y la ocupación del territorio, cómo vamos a relocalizar las producciones y reducir los circuitos comerciales, cómo vamos a repartir el empleo y cómo vamos a vivir con menos energía.