lunes, 16 de marzo de 2020

LO PENDIENTE


Días excepcionales como estos en los cuales nuestra rutina se ve obligatoriamente afectada y disponemos de tiempo extraordinario es muy oportuno aprovechar para “lo pendiente”. España tiene pendiente una pensada y la toma de alguna decisión sobre la monarquía.

Nuestras majestades son tan particulares que, pese a tratarse de una institución que se basa en la continuidad, se pasan la vida repudiando la herencia recibida: primero, Juan Carlos a Franco; ahora, Felipe a Juan Carlos.

Tan particular es la monarquía que, mientras toda las instituciones se vuelcan contra el coronavirus, el Jefe del Estado, como cualquier ciudadano de a pie, también aprovecha para “lo pendiente”, que no es otra cosa que pertrechar excusas frente a los sucios negocios de su padre que lo tenían a él como beneficiario. Todo muy feo.

Resulta que lo sabía desde hace más de un año pero no se digna a hacerlo público hasta que un medio extranjero, “The Telegraph”, lo implica. Qué oportuno. También le quita la asignación ahora, como si la dignidad de su emérito progenitor dependiera de que todos sepamos o no los chanchullos que él conocía desde hace mucho tiempo.

Pues eso, “lo pendiente” ahora es, por salud democrática y por justicia, aprovechar estos días extraños para reflexionar sobre tantos años de tomadura de pelo monárquica. Un rey que, como Felipe VI renuncia a la herencia de su padre, de hecho, está abdicando. La ilegitimidad de la fortuna real es solo un aspecto de su total ilegitimidad democrática.

El coronavirus es una prueba de que vienen tiempos difíciles, que nos acechan complicaciones sanitarias, climatológicas, económicas, sociales… Sería bueno disponer de una democracia fuerte. Seguir con la casta borbónica, la debilita.

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