lunes, 3 de junio de 2019

¿LOS PODEROSOS ESCAPARÁN DEL CAMBIO CLIMÁTICO?

Edward Rubin, premio Nobel de la Paz 2007, ayer en el Ateneo Mercantil de València (Foto: EFE)


Viene un destacado científico, lo dice, los dirigentes políticos asienten y aplauden, y, dentro de un año, otra vez. Esta película ya la hemos visto.
Hablo de Cambio Climático y de las poíticas necesarias para combatirlo.
Ayer, Edward Rubin, Nobel de la Paz como miembro del Panel de la ONU sobre Cambio Climático, que está en Valencia como jurado de los premios Jaume I, protagonizó la escena a la que me refería al principio. Advertencia, avisos, recomendaciones, aplausos. Todo según el guión tantas veces contemplado.
Rubin reiteró lo que ya se sabe, lo que mil veces se ha repetido: "Se nos acaba el tiempo", "hay que tomar medidas drásticas", "se debe sancionar los comportamientos contaminantes" y, cosa que me parece muy valiosa, habló de "educar a los ciudadanos y a las empresas". Dijo más, se refirió a la movilidad y a la energía como claves de lo que hay que transformar y animó a elegir políticos con conciencia sobre el cambio climático.
Luego, como no, los aplausos. Los mismos que acompañarán hoy el fallo de los jurados de los premios Jaume I. Los mismos que volverán a sonar cuando, dentro de unos meses, el rey Felipe entregue los galardones. Y, de nuevo, la lucha contra el cambio climático será la gran referencia en todos los discursos. Y más aplausos. Y más, sí, sí, sí.
Pero luego, los dirigentes políticos y empresariales, que serán los que habrán llenado la sala del solemne acto, cuando regresen a sus dominios, seguirán queriendo ampliar el puerto de Valencia en 137 hectáreas, un 50% más de lo que representa todo el barrio de Nazaret; les parecerá bien doblar el tráfico de camiones en la zona; el barrio de La Punta, pese a las sentencias judiciales que lo reconocen como huerta, lo querrán también para almacén de contenedores; y no querrán pagar (ni hacer pagar) nada por quemar residuos en las incineradoras de las cementeras; ni se preocuparan de reducir los plásticos abandonados en el territorio; nada objetarán a que en el Puerto de Alicante se coloquen 19 macrodepósitos de fuel como 19 catedrales de grandes; seguirán empeñados en cargarse el último reducto de bosque del área metropolitana para, en Paterna, para hacer un gran centro comercial... Dirán que son 1.200 millones de inversión, que son 800, que son 500 y que el cambio climático puede esperar.
Pues no. Volvemos al principio. Regresamos a las aplaudidas palabras de Rubin, se acaba el tiempo. Incluso para los poderosos y sus hijos.
De lo que se trata es de liderar un proceso para que los 1.200, los 800 o los 500 millones vayan a inversiones que nos alejen del colapso climático, en lugar de acercarnos a él. ¿O eso no serán inversiones que generarán puestos de trabajo?
Pues eso es lo que el Sr. Rubin les quería decir.


1 comentario:

Merx dijo...

No hay más sordo que el que no quiere oir ni más ciego que el que no ve más allá del presente inmediato, lamentablemente creo que la única posibilidad que tiene el planeta de subsistir pasa por nuestro exterminio.