jueves, 30 de mayo de 2019

LA ECOLOGIA TIENE SU OXÍMORON: CRECIMIENTO VERDE


Crecimiento verde es un concepto que pretende combinar el aumento constante de la producción y la economía con la protección de nuestro medio ambiente, la reducción de las emisiones, el recorte en la contaminación y la lucha contra el cambio climático. O sea, se trata de un concepto que agrupa dos realidades de difícil convivencia. En literatura, a la figura retórica que complementa una palabra con otra de significado contradictorio se la denomina oxímoron. Ejemplos: instante eterno, nieve que quema o estruendoso silencio. Crecimiento verde, tiene poco que ver con la literatura, pero se parece mucho a un oxímoron.

Es de puro sentido común, si el objetivo es seguir creciendo tenemos que mantener la apuesta por la competitividad a cualquier precio, por seguir explotando los recursos materiales a nuestra disposición y por perseverar en el uso de las energías más potentes. En definitiva, se trata de seguir como hasta ahora pero cada día un poco más, porque la máquina no puede parar, porque todo está a disposición del crecimiento y todo se supedita a él. La consecuencia, pues, no es otra que más emisiones, más contaminación, menos biodiversidad, más plásticos en nuestros mares, más cambio climático, mayores temperaturas, aumento del nivel del mar y fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes. O sea, el crecimiento supone más insostenibilidad y es absolutamente imposible pintarlo de verde, su color es el marrón oscuro.

Llevamos 50 años viendo como la comunidad internacional intenta controlar un deterioro ambiental que no se detiene por más que se firmen grandes y rimbombantes acuerdos globales. Y la clave está en lo que hay detrás del oxímoron del principio: hemos aceptado que la sostenibilidad ya no se presente como una alternativa al modelo económico existente sino como una pieza del mismo. Así no hay salida posible del bucle en el que estamos.

Un reciente estudio de dos profesores de la Universidad Autónoma de Barcelona y de la Goldsmiths University of London publicado en la New Political Economy concluye que las políticas de crecimiento verde no tienen base empírica, que no se demuestra que se pueda separar crecimiento de uso de recursos, que sólo se reducen emisiones si se reduce demanda energética y que para no pasar del 1'5 grados de aumento de temperatura a final de siglo habría que decrecer. En este mismo sentido, es muy recomendable este otro artículo, de hace ya casi seis años, de Erik Gómez-Baggethun, que ya pone de manifiesto la complicada compatibilidad del crecimiento económico con lo límites del planeta.

Frente al sentido común y las conclusiones de la mayoría de estudios científicos, el gran poder económico se aferra a la contradicción. Y. mientras no llegan los milagros tecnológicos que esperan, usan todos los medios a su alcance, que son muchos, para convencernos que nadie mejor que el zorro para guardar las gallinas

Solamente un ejemplo: en España existe el llamado "Grupo Español para el Crecimiento Verde" que se define como una "asociación para avanzar en los retos ambientales... buscar soluciones en materia de mitigación y adaptación al cambio climático, descarbonización, economía circular...". Forman parte de la entidad Acciona, Ferrovial, Ecoembes, La Caixa, el BBVA, Bankia, Lafarge, Red Eléctrica, Sacyr y muchas grandes empresas, entre ellas, las tres más contaminantes de nuestro país junto con Repsol: Endesa, Naturgy e Iberdrola.

No hay más preguntas, Señoría.



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