sábado, 13 de abril de 2019

LA TERRA MÍTICA DEL SIGLO XXI EN PATERNA, NO GRACIAS.


Ayer estuve en La Cañada, en Paterna. No era un acto electoral. No fui como candidato de Podem sino como amigo de quienes organizaban aquello, la Coordinadora per a la Protecció de Les Moles. Fue la inauguración de una exposición fotográfica titulada "Les plantes del nostre poble", una muestra de la flora que se puede encontrar alrededor de Paterna y, particularmente, en la zona de Les Moles. La exposición es obra de Aurelio Peña y José Quílez.



Les Moles son una zona de casi 500 hectáreas de monte al norte de Paterna que es donde el PP y una promotora querían construir un macrocentro comercial de nombre Puerto Mediterráneo. Estando yo en la Secretaria Autonómica de Medio Ambiente se denegó la posibilidad de construcción pero han vuelto a la carga con un nuevo proyecto. Le han cambiado el nombre pero poco más. La cuestión es que la obra se llevaría por delante más de un millón de metros cuadrados de monte, prácticamente el único pulmón verde que le queda al entorno metropolitano de Valencia si descontamos la huerta, por cierto, cada vez más y amenazada.
Los promotores son un par de fondos de inversiones, uno canadiense y otro árabe, más un millonario inglés en apuros financieros y con domicilio, para variar, en un paraíso fiscal.
La Coordinadora per la Protecció de Les Moles, un colectivo que agrupa distintos grupos vecinales, ambientales, políticos y hasta comerciales, han sido el gran motor de la resistencia a "Puerto Mediterráneo". Lo han sido y lo siguen siendo porque ni los promotores, ni el PP, ni  Ciudadanos, ni el PSPV se resignan a no construir el macrocentro. Argumentan, como no, los muchísimos puestos de trabajo que crearía, siempre usando a los trabajadores como escudos humanos, como si no hubiera estudios que evidencian que por cada puesto de trabajo que se crea en una gran superficie se pierden dos del pequeño comercio y como si no fuera una realidad indiscutible la saturación que en este sector hay en el entorno de Valencia.



Dicho todo esto, lo grave es que el gobierno del Botánico, formado por PSPV y Compromís, no han sido capaces durante los últimos 4 años de cerrar la protección ambiental de Les Moles. El trámite para hacerlo, ligado a la ampliación del Parque Natural del Túria, está en marcha pero las infinitas demoras administrativas combinadas con la falta de personal, dejan el expediente sin cerrar a las puertas de las elecciones. Así que el peligro sigue. La amenaza sobre Les Moles se mantiene.
Todos los partidos, especialmente por la izquierda, hablan de cambio climático, de salvar el planeta, de dejarlo en condiciones para las generaciones futuras pero luego las políticas de protección del territorio nunca son una prioridad. Si en sanidad, en educación, en servicios sociales, en agricultura o en justicia hay una emergencia o una causa a afrontar de manera obligada, se ponen medios excepcionales y se resuelve. Pues eso mismo se hubiera tenido que hacer con la protección de Les Moles. Cuando se puede se quiere. Y la cuestión lo merece. La lucha contar el cambio climático, la sostenibilidad y el nuevo modelo productivo son algo más que palabras, son vectores de cambio muy potentes y necesitan una valentía y una decisión que, por desgracia, cuesta encontrar. A ver si resultará que los políticos franquistas entendieron en su día que no se podía hacer una gran autopista en el viejo cauce del río Túria y ahora, cincuenta años después, y sobre una extensión 4 veces mayor, se permitirá construir la Terra Mítica del siglo XXI. Algunos no escarmientan.

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