lunes, 25 de marzo de 2019

PODEM ES LA GARANTÍA DE UN GOBIERNO DEL BOTÁNICO TAMBIÉN VERDE


En la presentación como candidato junto a Beatriu Gascó y Rubén Martínez Dalmau (Foto: Podem)



Dejadme que lo diga claramente desde el comienzo: creo que la posibilidad de que el País Valencià tenga un Gobierno de izquierdas, transformador y no un simple recambio reformista frente la derecha dedicada a recortar derechos y servicios es que la candidatura de Podem que encabeza Rubén Martínez Dalmau tenga un resultado más que bueno en las próximas elecciones del día 28 de abril.

Supongo que la mayoría ya sabéis que yo forme parte de la candidatura de Podem. Formo parte de ella porque quiero ayudar a su victoria. Hace hoy justo una semana, aunque nuestras coincidencias vienen de muy atrás, me plantearon la posibilidad de ir como independiente en el número 5 de la candidatura por Valencia y les dije que sí.

Hay dos movimientos poderosos que vienen a cambiar el mundo en las próximos años y estos son el feminismo y el ecologismo. El camino para avanzar en ellos es la profundización democrática. Democracia, feminismo y ecologismo son las tres patas del cambio radical que necesita nuestra sociedad, el que tenemos que ganar en las urnas el día 28 y el que puede salvar el mundo, haciéndolo más justo, más igual y más saludable.

Del verano de 2015 a febrero de 2018 fui Secretario Autonómico de Medio Ambiente del Gobierno de la Generalitat. Cometí errores, sí, y tuve aciertos, espero; de ambos hubo, pero lo que si es seguro es que fueron dos años y medio en los que pusimos en marcha una verdadera política medioambiental.
 
Las políticas ecologistas no son un barniz verde a la política de siempre. La ecología política es una manera de hacer transversal que afecta a todos los órdenes de la vida, también a toda la gestión de una administración, y que pretende que la actividad humana se desarrolle dentro de los márgenes de la sostenibilidad, dentro de las capacidades del planeta.
 
Las políticas verdes, cuando quieren ser más que el barniz del que hablaba, son un vector de cambio profundo que afecta de raíz al modelo energético, al modelo productivo, en definitiva, al modelo económico. Por ello las resistencias de los poderes establecidos son tan fuertes ante las políticas verdes transformadoras. Y eso es con lo que nos encontramos. Topamos con un poderes económicos que no aceptaban que en temas de urbanismo, de residuos, de movilidad, de actividades contaminantes o de protección del territorio pusiéramos los intereses generales por delante de los particulares; ellos, que están acostumbrados a mandar gobierne quien gobierne, no entendían lo que estaba pasando. Y claro, presionaron donde tocaba, y acabamos fuera de la Secretaría Autonómica.
 
El primer Gobierno del Botánico constituido por PSPV y Compromís ha hecho las cosas mucho mejor y más honradamente que el PP en los anteriores 20 años pero, en temas medioambientales, y no sólo en estos, ha demostrado que tenía su umbral de exigencia por debajo de lo que había comprometido con la gente, en sus programas, en sus mítines y en el propio pacto de legislatura. Hacer las cosas mejor no es suficiente, un cambio político profundo reclama también hacer las cosas de otro modo.
 
Podem, y yo he sido un espectador privilegiado de lo que digo, ha sido en estos últimos cuatro años el mayor impulsor de las políticas medioambientales desde Les Corts. Las demandas de Podemos, personificadas especialmente en Beatriu Gascó, han intentado que el Botánico cumpliera con la ecología, que llegara allí donde dijo que iba. Y no se ha podido.
 
El trabajo de Podem, sus propuestas, sus iniciativas desde 2015 hasta el final de la legislatura, han evidenciado todas las limitaciones del Gobierno valenciano en temas ambientales. Ha faltado determinación y valentía y se han dejado sin rematar muchos proyectos marcadamente verdes que ahora corren el peligro de quedar en nada si Podem no gana protagonismo en el próximo Botánico.
 
Ir a las concentraciones contra el Cambio Climático y hacer declaraciones de gran preocupación no es suficiente. Hay que pasar de las palabras a los hechos. Y por eso, he aceptado la oferta de Podemos, para añadirme al empuje que el partido ha mostrado en la pasada legislatura y ayudar a que, esta vez sí, el nuevo gobierno de progreso valenciano tenga las políticas verdes como eje fundamental de la su tarea. Yo las tuve durante dos años y medio desde el Gobierno; Podemos, cuatro desde las Cortes, la suma es, pues, bastante natural. Comienzo a trabajar por el mejor resultado posible en las elecciones del 28 de abril y voy a ir contando desde aquí cómo van las cosas.

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