jueves, 24 de mayo de 2018

DE CORRUPTOS Y ESPAÑOLES


congreso nacional del PP
El presidente Rajoy en el pasado congreso del PP de febrero de 2017. (Foto J. Lizón)



Nos gobierna la mafia. Así son las cosas: los corruptos están al frente de las instituciones en España. Cualquier observador honrado lo tenía claro desde hace tiempo pero, desde hoy, lo podemos dar por “oficialmente reconocido”. Los tribunales lo certifican: el PP es un partido corrupto y muchos de sus principales dirigentes están camino de la cárcel. Por cierto, Zaplana a punto de entrar en la prisión de Picassent. Les aseguro que esto en Valencia es un símbolo definitivo. “El President a Picassent”.
De todas formas yo no quiero hablar de cuestiones judiciales sino, aprovechando la sentencia del “caso Gürtel” y todo lo demás que sabemos, volver a reflexionar políticamente sobre lo que está pasando.
Escuchar hoy a los dirigentes del PP decir que “son cosas del pasado” demuestra que siguen en sus trece, desprecian a la gente, no son demócratas y, por tanto, siguen dando amparo a la corrupción. Claro que las sentencias judiciales se refieren al pasado, siempre se juzgan cosas ya hechas, faltaría más que los tribunales juzgaran hechos del día o que aún no se han dado. ¿Nos toman por imbéciles?
El problema es que los delitos ahora descubiertos los han cometido personas con antecedentes de turbidez política cuando fueron nombrados. Claro que lo de Zaplana es pasado pero cuando el PP lo consagra como su líder en Valencia ya sabían de sus chanchullos telefónicos pidiendo comisiones o de sus compras de concejales para llegar a la alcaldía de Benidorm; y cuando Aznar lo hace ministro estaban los periódicos llenos de sus pagos en paraísos fiscales a Julio Iglesias, sus recalificaciones “turbo” en Terra Mítica, sus sobreprecios en obra pública, sus fondos de reptiles en Canal 9 y su rodillo parlamentario para evitar la fiscalización de la oposición. Y lo mismo vale para Rato, para Blasco, para Fabra, para Cifuentes, para Aguirre, para López Viejo, para Bárcenas, para Matas, para Mato, para Olivas, para Camps… y no sigo porque la lista es casi infinita.
Políticamente el PP es un partido corrupto porque jamás se ha preocupado de evitar la corrupción apartando a todos aquellos que manchados por la sombra de sus estafas, sus prevaricaciones llegaban a los cargos perdonando la vida a los demás y negando todas las explicaciones que se les reclamaban. No solo no los apartaban sino que llenaban las listas electorales con ellos. Si el descubrimiento de los actos delictivos hubiera sido una sorpresa, se podrían aceptar sus excusas, pero no, estaban avisados.
En realidad, uno detrás de otro, se nombraba a mafiosos y quien nombra a un mafioso a sabiendas, no puede ser otra cosa que un mafioso todavía mayor. La famosa boda de la hija de Aznar es el símbolo perfecto para entender lo sucedido. Si en cualquier boda, la mayoría de los invitados del padre de la novia son médicos, seguro que el progenitor en cuestión tiene que ver con la medicina; si son triatletas, es que el padre es triatleta y si, como en el caso de la boda de Ana Aznar, son corruptos, delincuentes, comisionistas, estafadores y sinvergüenzas, es que el padre es de la misma calaña. Lo grave es que el padre era el presidente del Gobierno.
Lo dicho, nos gobierna la mafia,. En las instituciones está su “rama institucional” pero, no nos engañemos, el tronco está en las grandes empresas, en los grandes bancos, en quienes controlan el sistema. Son esos que no se presentan a las elecciones pero mandan gobierne quien gobierne. Son los que pagan las comisiones a cambio de sus millonarios beneficios a costa de todos, los que mueven los hilos, los que ponen las reglas del juego y se llevan por delante a quien las incumple. Sugieren leyes a su medida y recompensan con las puertas giratorias los servicios prestados. Sirva de ejemplo Telefónica: pasa como con la boda de Aznar, ¿por qué contrata Telefónica a corruptos del nivel de Rato, Urdangarín o Zaplana? ¿No conocen su pasado? El ejército de investigadores que tiene Telefónica sabe más de estos tres sujetos (y de mucha otra gente) que la misma policía, por tanto, si Telefónica contrata mafiosos es porque ellos forman parte del mismo negocio.
Qué lástima que Albert Rivera y sus “Ciudadanos” miren a tanto corrupto y sólo vean españoles. Españoles como ellos.


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