jueves, 25 de enero de 2018

LA NORMATIVA MEDIOAMBIENTAL ES GARANTÍA DE LA ACTIVIDAD ECONÓMICA

Keraben es una empresa castellonense del sector de la cerámica, de Nules concretamente, con muchos años de actividad económica productiva que, recientemente, ha tenido una importante entrada de inversores estadounidenses. Ayer, dos de sus directivos, Francisco Usó y Vicente Mormaneu, estuvieron en mi despacho. Keraben ha comenzado los trámites para hacer una importante inversión en su factoría en Nules. Nuevas líneas de producción que representan una inversión cercana a los 15 millones de euros y más de 70 puestos de trabajo. 


Con el director general de Calidad Ambiental y Cambio Climático, Joan Piquer, y su equipo técnico revisamos los plazos que necesitan para conseguir la autorización ambiental integrada que requieren las obras de ampliación que plantean. La normativa medioambiental es estricta pero en absoluto impide la actividad económica, al revés, la hace más sostenible y, por tanto, garantiza su futuro. 


La pretensión de Keraben es poder mejorar la producción y aumentar las posibilidades de exportación. Necesitan cumplir una serie de requisitos para terminar toda la tramitación y la conclusión a la que llegamos es que todos nos implicaremos en seguir al detalle el proceso administrativo para asegurar que los papeles van tan rápidos como sea posible. Sabemos y reconocemos que los trámites burocráticos siempre son más lentos de lo que todos quisiéramos pero el músculo de la administración es el que es y tenemos claras nuestras limitaciones. Esto no tiene nada que ver con el conformismo. No lo tiene Keraben, ni lo tenemos nosotros. 


Estudiamos una serie de estrategias que la empresa puede hacer para acelerar la tramitación y posibilitar que toda inversión se haga de manera acompasada para que el incremento de la producción sea una realidad lo más pronto posible. 
 
Hacia el mediodía me reuní, junto con el director general de Medio Natural, Antoni Marzo, y la subdirectora de Evaluación Ambiental, Salomé Arnal, con una delegación de la Unió de Llauradors i Ramaders, encabezada por su secretario general, Ramón Mampel. 

 
Revisamos la necesidad de constituir una mesa de trabajo sobre posibles modificaciones necesarias en el proceso de puesta en marcha de granjas ganaderas. Disponemos de legislación muy anticuada que hay que adaptar a la nueva realidad de las explotaciones y su impacto medioambiental. Son muchas las cuestiones a considerar, desde la mejora de los controles a su actualización, el seguimiento de los residuos ganaderos y su profesionalización, el reparto de las cargas, las ayudas, etc... Todo esto lo tendremos que trabajar en esa mesa sectorial en la que las cuestiones medioambientales son básicas ya que el futuro de la actividad pasa por la sostenibilidad. 

  
Antes de comer nos reunimos con el concejal de medio Ambiente de Monóvar, Lorenzo Amat, que está trabajando sobre su plan local de prevención de incendios y quería saber las posibles ayudas de las que puede disponer para su redacción final. También abordamos el proyecto de sellado de un vertedero en su término municipal. La obra está prevista en el plan de la Conselleria y Amat nos hizo ver la importancia del proyecto. Fue una reunión larga y detallada en la que revisamos las posibles ayudas dentro de los Planes de Desarrollo Rural (PDR), así como las órdenes de voluntariado que pueden facilitar mucho la incorporación de personal a las tareas municipales. 
 
Por la tarde me reuní con el director general del Agua, Manuel Aldeguer, y el gerente de la EPSAR, Enrique Lapuente, para estudiar iniciativas que faciliten y aumenten en la medida de lo posible la reutilización de aguas depuradas. Estamos en una situación prolongada de sequía y tenemos que tomar medidas porque las cosas no tienen perspectivas de mejora. 


 
También estuve muy pendiente y trabajé conjuntamente con el director general de Calidad Ambiental y Cambio Climático, Joan Piquer, en la solución transitoria sobre el movimiento de graneles en el Puerto de Alicante. Una vez asumido el compromiso por parte de la dirección del Puerto de hacer naves cerradas y en depresión para ese trasiego, toca buscar las vías para garantizar que todo este proceso de transición hacia las naves en depresión no paralizará la actividad portuaria. Trabajamos en levantar las medidas cautelares però garantizando al mismo tiempo que la operativa se ajuste siempre a los requisitos establecidos en las autorizaciones otorgadas. Lo haremos hoy mismo para acelerar al máximo el proceso hacia la verdadera solución definitiva: las naves cerradas y en depresión. Todos los agentes implicados en este proceso están demostrando una responsabilidad muy encomiable y vamos a seguir realizando un seguimiento continuo de todos los pasos que se vayan dando para que todo el mundo cumpla lo acordado y estemos, como ha pasado en los últimos días, a la altura de las circunstancias. Las naves son buenas para todo el mundo. Garantizan una disminución de las partículas contaminantes, la protección de la salud de las personas y del medio ambiente y, por supuesto, un futuro estable para el Puerto de Alicante y para los puestos de trabajos de sus operarios.

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