martes, 16 de enero de 2018

EL RETO DE REINTRODUCIR ESPECIES DESAPARECIDAS


Después de un fin de semana con actividad de partido, ayer empecé el lunes en una reunión encabezada por la consellera Elena Cebrián en la que participó también el secretario autonómico de Agricultura, Francisco Rodríguez Mulero, con la Junta Central de usuarios del Vinalopó, con su presidente, Andrés Martínez, y sus vicepresidentes. 
 
La cuestión más destacada que abordamos durante nuestra conversación fue la demanda por parte de los regantes de mejorar la interlocución entre su entidad y la administración autonómica. No creo que tengamos problemas de interlocución. Puede haber diferencias en algunos temas pero no por falta de interlocución sino por divergencias en nuestros respectivos puntos de vista. Ciertamente, como en todos los casos y con todos los agentes, las diferencias se resuelven hablando y, en este sentido, quedamos para tener una reunión más técnica durante el próximo mes de febrero. 

 
Martínez nos repitió que no está de acuerdo con la reversión de la cesión de la balsa del Toscar, en Alicante. El PP, un mes antes de las pasadas elecciones autonómicas, cedió la balsa a la Junta de Usuarios que él representa y este nuevo gobierno, con los pertinentes informes jurídicos, ha decidido su reversión y, en todo caso, ceder la gestión pero no el dominio público como había hecho el PP a sabiendas. 
 
Antes de comer, junto con los responsables de Vida Silvestre de la dirección general de Medio Natural, nos reunimos con los especialistas que están trabajando en un proyecto de reintroducción de aves en la zona de la Marina y la Safor. Se trata en concreto de la reintroducción del águila pescadora. Los ayuntamientos de Dénia, Xábia, Oliva y Pego están muy interesados en esta iniciativa y seguro que entre todos la tiraremos hacia delante. 
 
En la reunión que mantuvimos ayer por la mañana, dos profesores universitarios que ya han desarrollado con éxito proyectos similares de reintroducción de la pescadora en Escocia y en Andalucía, Roy Dennis y Miguel Ferrer, así como la responsable de la Fundación Migres, Lola Cano, me explicaron las características del proyecto. 

  
El águila pescadora desapareció del Mediterráneo a principios de los 80. Parece que la última pareja estuvo en la zona del pantano de Beniarrés. Ahora nos siguen visitando pero de paso, y se trata de que vuelven a anidar en nuestro territorio, a criar aquí a sus polluelos para que luego regresen.

Esta águila desapareció de toda península y ahora ya se ha recuperado en Andalucía y en Baleares. En este sentido, la Safor y la Marina son puntos intermedios muy adecuados para ampliar la presencia de la especie donde más amenzada está, en la zona mediterránea. Nuestra Comunitat es una zona rica en biodiversidad y especialmente en presencia de aves. Somos un lugar privilegiado con una riqueza natural que debemos preservar y ampliar recuperando, si es possible, lo que se había perdido. De hecho, muchos aficionados de todo el mundo nos visitan por ver aves en distintas zonas de nuestra geografía, lo que implica también desarrollo económico.

La tarde la empecé preparando distinta documentación para actos que tengo previstos esta semana y la acabé, en la sede de Compromís, en una reunión de VerdsEquo.

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