miércoles, 24 de enero de 2018

EL PUERTO DE ALICANTE TENDRÁ NAVES CERRADAS PARA LOS GRANELES

Ayer fue un día feliz, duro pero feliz. Por muchas cosas, la mayoría de ellas ligadas a esa percepción de formar parte de un gran trabajo compartido, lo que sin duda es la acción política. En todo caso, voy a destacar sólo una de esas "cosas buenas del día de ayer": el presidente del Puerto de Alicante, Juan Antonio Gisbert, anunció a primera hora de la tarde que, a finales de semana, ha convocado un Consejo de Administración extraordinario de la autoridad portuaria alicantina para poner en marcha el proceso de construcción de naves cerradas en depresión para los movimientos de graneles en el puerto. Es una gran noticia. Son muchos años en los que los trabajos de carga y descarga de graneles en el puerto alicantino han provocado molestias a los vecinos. Han sido muchos años de reuniones, de protestas, de enfrentamientos, de contaminación, de miedo, de malestar, de crispación. Las declaraciones de Gisbert son, en primer lugar, un gran logro de las reivindicaciones vecinales pero también una acción comprometida del presidente del puerto de Alicante. 

  
Las actividades de movimientos de graneles no podían seguir generando molestias a los vecinos, ni tampoco podían hacerse a golpe de sentencia judicial. Por ello la puesta en marcha del proceso de construcción de las naves era la única salida posible. El anuncio de ayer es la gran noticia de hoy. Sin vencedores ni vencidos. Los vecinos ven reconocidas sus demandas que no son otras que ver reconocidos sus derechos, y el puerto y sus trabajadores tienen por delante un horizonte de mayos estabilidad en su trabajo. 
 
Desde la administración, sumando el trabajo de muchos agentes, desde diputados hasta sindicatos, desde funcionarios valientes y trabajadores a los máximos responsables del Consell, ahora toca garantizar que los plazos de construcción de las naves se cumplen y que el actividad del puerto, durante este proceso, no se vera limitada por otra cosa que no sea el cumplimiento de la ley. Nadie quiere ahogar al puerto, al igual que nadie quiere perjudicar a los vecinos. 
 
Más allá de esta cuestión, ayer el día lo comencé en una reunión con la directora general de Prevención de Incendios, Delia Álvarez, con quien repasamos la encomienda del plan de prevención para este año que ahora comienza. Álvarez ha sido capaz en tan sólo dos años de poner en pie una dirección general de la nada y convertirla en un puntal de las políticas medioambientales del Gobierno del Botánico. 




Este año, el plan de prevención será más completo que nunca. Sus trabajadores tendrán mejores condiciones laborales, habrá más medios y mejor organizados, y empezaremos ya con programas específicos de trituración de restos agrarios que nos permitirán reducir las quemas. 
 
A continuación tuve dos reuniones en mi despacho, junto con el director general de Medio Natural, Antoni Marzo. La primera con Marta Martín, concejala de Izquierda Unida del Ayuntamiento de Alboraia, para hablar de la ampliación de la V-21, la carretera de acceso a València por el norte. La oposición a la alternativa elegida por el Ministerio de Fomento para hacer el tercer carril de entrada a la capital es amplísima y, desde nuestro departamento, también estamos absolutamente comprometidos en la búsqueda de posibles trazados que tengan menor impacto en la huerta. Hay mejores alternativas que la escogida por el Ministerio de Fomento. Sobre esto hablamos con la concejala Martín y trabajaremos conjuntamente con los muchos colectivos y Ayuntamientos (València incluido) que pretenden encontrar mejores soluciones que las puestas en marcha. Nuestra Conselleria ya informó en 2014 sobre el proyecto del Ministerio y ya en ese momento, antes de la llegada de Gobierno del Botánico, los técnicos hicieron observaciones a la propuesta del Gobierno de M. Rajoy. 

 
La segunda de las reuniones fue con los responsables de la empresa Sierra Vistazul que están trabajando en diferentes proyectos de viviendas asistidas pensando en el turismo de la Tercera Edad en las comarcas de Las Marinas. Ya hace unos meses nos presentaron su propuesta y ayer quedamos en revisar desde el punto de vista técnico las limitaciones y posibilidades del proyecto. 

  
La mañana la acabé en el despacho de la consellera Elena Cebrián en una reunión con los presidentes de las Confederaciones Hidrográficas del Júcar y del Segura, Mª Ángeles Ureña y Miguel Ángel Ródenas, respectivamente, para poner en común cuestiones relacionadas con la sequía y posibles iniciativas compartidas. 
 
La tarde fue para cuestiones de partido. En la sede de Compromís, en la Plaza del Pilar de València, participé en una Ejecutiva de la coalición que, como siempre, fue intensa, productiva y sirvió para reafirmar todo lo que nos une como colectivo imprescindible para consolidar el cambio político en nuestro país. Un cambio que ya estamos haciendo y que no puede ni debe parar.

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