miércoles, 6 de diciembre de 2017

LOS VOLUNTARIOS MEDIOAMBIENTALES SON AGENTES IMPRESCINDIBLES PARA EL CAMBIO


La primera hora de la jornada de ayer, con un poquito de prisa, todo sea dicho, la dediqué a lo que podríamos llamar «temas de fondo»: lectura y firma de documentos así como a preparar la inauguración del "II Encuentro de Voluntariado" que ayer celebramos en las instalaciones de Conselleria. 

 
A continuación me reuní con el director general del Agua, Manuel Aldeguer, para hacer un seguimiento de alguno de los temas que llevamos en marcha como los proyectos de Plan de Inversiones de la Ribera, las futuras obras del Barranc dels Frares o la recuperación del Vinalopó, en cumplimiento de los mandatos parlamentarios que tenemos pendientes. 
 
Terminada esa reunión estuve en la apertura de esas "II Jornadas de Voluntariado Ambiental y Asociaciones de Defensa del Medio Ambiente de la Comunitat Valenciana", organizadas desde la dirección general de Prevención de Incendios y Educación Ambiental que dirige Delia Álvarez. 


Ayer era el "Día Internacional del Voluntariado", por eso, a lo largo de todo el día, se pusieron en común experiencias de voluntariado en ámbitos muy diversos, desde los Ayuntamientos a los Parques Naturales, desde temas forestales en trabajos post-incendios o buenas prácticas en materia de agua. 
 
En la inauguración quise destacar el valor de las organizaciones voluntarias como generadoras del poder social que resulta imprescindible si se pretende que las instituciones puedan servir para cambiar la realidad. No es sencillo valorar, desde las instituciones, el trabajo del voluntariado, al igual que, desde el voluntariado, a veces puede costar mucho entender la lentitud de la administración. Nosotros, lo dijimos ayer, nos sentimos al lado de la gente que apuesta por el voluntariado ambiental pero somos conscientes de que tenemos que mejorar la relación, hacerla más sencilla, más útil.

  
Al mediodía nos concentramos a las puertas de la Conselleria, con compañeras y compañeros de otras Consellerias, para guardar tres minutos de silencio en memoria de Maricica, una mujer de 53 años que murió hace unos días en Guadassuar de un ataque de corazón después de que su pareja la golpeará brutalmente. Es una vergüenza el goteo constante de asesinatos de mujeres a manos de sus parejas. Es una vergüenza que todavía haya hombres que se sientan con el derecho a controlar a las mujeres, y que lo hagan a base de violencia y golpes. Quien hace esto no tiene lugar en nuestra sociedad y las muestras de duelo después de cada asesinato son también una muestra de nuestro rechazo más absoluto. 

  
Antes de comer nos desplazamos hasta Pedralba, cerca del río Turia, para observar en persona cómo funciona el taller de Bioconstrucción que el colectivo "En Defensa del Paisaje de Pedralba" ha puesto en marcha estos días. Un taller de bioconstrucción aprovechando la caña de río que hay alrededor del Turia. Son gente como Amparo Cabedo, Gloria García, Mercedes Cuesta y muchos otros; personas entusiastas que han puesto en marcha esta iniciativa que dejará una huella en el pueblo, y será una huella a defender con orgullo. 

 
En total son cerca de treintalas personas que participan en la actividad, hombres y mujeres de todas las edades, la mitad de las cuales han venido de diferentes lugares de España. 

  
El grupo que dirige esta experiencia son miembros de la cooperativa "Econstrucció". En Pedralba lo que pondrán en pie será una gran pérgola a base de arcos hechos con caña entrelazada y unida. El techo se cubre también con carrizo. Los trabajos comenzaron el pasado día 2 y esperan tener terminada la obra el próximo domingo día 10. La pérgola, que se instalará muy cerca del río, podrá servir para hacer todo tipo de actividades y, con un poco de mantenimiento, puede durar varias décadas. 

 
En nuestro país ya hay ejemplos de este tipo de construcción como la que, promovida por Fran Quesada cuando era concejal de Medio Ambiente, se puede ver en el Parque Benarrai de Ontinyent.

  
La bioconstrucción trabaja con materiales de bajo impacto, permite la autogestión en el proceso de construcción y, por si fuera poco, estos trabajos tienen una huella ecológica positiva ya que, incluso, capturan CO2.

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