sábado, 16 de diciembre de 2017

LAS POLÍTICAS MEDIOAMBIENTALES SON CAMBIO SOCIAL Y CAMBIO ECONÓMICO, POR ESO GENERAN TANTAS RESISTENCIAS




Llevaba desde finales de noviembre sin una reunión al completo del consejo de dirección de la Secretaría Autonómica y ayer volvimos a hacerla. Nos sirvió para pasar revista a las cuestiones más urgentes, algunas todavía ligadas a los presupuestos del año que viene, de 2018, y a las enmiendas que se están discutiendo en las Cortes. También de los presupuestos de 2017 hablamos ayer. Los niveles de ejecución presupuestaria estarán por encima del 90% y, en algunos casos, en el límite del 95%. El departamento de Agua es el que va un poco más retrasado debido a la ausencia absoluta de proyectos de obra que nos econtramos. Este año se ha hecho un gran trabajo de redacción de proyectos pero no hemos llegado a tiempo de ejecutar todo lo previsto. Los complicados procesos de tramitación han retrasado algunos de los trabajos previstos y será en 2018 cuando puedan entrar en la fase de ejecución la mayoría de las obras. Repasamos también los procesos de redacción de leyes como la de Espacios Naturales, la Forestal, la de Protección Adicional del Territorio o el Plan de Residuos. 


Después de nuestra reunión, estuv
o en mi despacho el nuevo director de la cementera de Lafarge de Sagunto, José Luis Coleto, hasta ahora máximo responsable de la factoría de Montcada i Reixac. Le acompañaba el hasta ahora director, Miguel Ángel Urbano, que pasa a responsabilizarse de otros proyectos de ámbito europeo de la multinacional. Fue una reunión puramente protocolaria, de presentación del nuevo responsable empresarial. Los representantes de Lafarge están contentos con la ampliación temporal de la explotación de la cantera de Salt del Llop pero se muestran preocupados respecto a su futuro cuando se agote la posibilidad de extraer más material en el actual agujero. Por otro lado, comentamos también el tema de las nuevas tasas por la incineración de residuos. Hasta ahora esas tasas ni existían lo que permitía incluso que se recibieran en nuestras cementeras residuos provenientes de otras comunidades autónomas. Nosotros estamos convencidos de que las futuras tasas desincentivarán la generación de residuos y, por tanto, tendrán una repercusión positiva. En todo caso, fue una reunión amable donde nos comprometimos a colaborar en todo lo que sea posible y a discutir tanto como sea necesario en lo que no estemos de acuerdo. 



Antes de comer trabajé con el director territorial de Valencia, Javier Civera, y el jefe de servicio de Medio Ambiente, José Guillermo Rojí, sobre el seguimiento de la campaña de quema de la paja del arroz. También participó nuestro asesor de Asuntos Generales, Enrique Pastor, que ha llevado el día a día de la campaña. Hicimos un repaso del trabajo de vigilancia y control por parte de los Agentes Medioambientales que, todo sea dicho, han hecho una gran labor que quiero reconocer ahora aquí. En la primera fase hubo más de 200 expedientes abiertos por irregularidades en la quema. En las últimas semanas, las incidencias han sido mucho menores. El diario "Levante" publicó hace unos días una noticia en la que aseguraba que había habido 800 multas. No es cierto. Ni 800, ni multas. Han sido alrededor de 300 y son expedientes. Ni una multa. Ahora los expedientes se tramitarán como toca, se podrán realizar las alegaciones correspondientes y se decidirá si terminan, en todo caso, en una posible reducción de las ayudas que los agricultores reciben de fondos europeos.

Precisamente ayer, desde el diario "Levante" me pidieron mi opinión sobre la marcha de la campaña y les recordé las cifras que acabo de explicar, así como también, una reducción en la quema cercana al 50% respecto a 2016; el aumento en la retirada de paja se ha multiplicado por 30 si lo comparamos con año pasado y, todo el proceso, se ha hecho en base a una negociación y a un acuerdo con las organizaciones agrarias. Lo que toca ya es empezar a preparar el próximo año con el objetivo de que, de nuevo se haga con un acuerdo entre las partes, y que marque ya el diseño definitivo de la futura gestión de la paja del arroz. Una gestión que se debe caracterizar por más retirada, nuevos aprovechamientos y menos quema.

Ya por la tarde, me fui hasta L'Alcúdia, en la comarca valenciana de la Ribera Alta, porque el Ayuntamiento, aprovechando que inauguraban la exposición "La més neta del Mediterrani" sobre gestión de envases y apuesta por el sistema de devolución y retorno (SDDR), me invitó a hablar de políticas medioambientales. Allí estuve con el alcalde, Andreu Salom, el concejal de Medio Ambiente, Paco Sanz, y otros miembros de la corporación municipal.

Muy resumidamente, y además de explicar a grandes rasgos lo que estábamos haciendo, quise destacar dos cosas: la primera, que la Generalitat tiene políticas medioambientales, algo que no había pasado nunca; hasta ahora Medio Ambiente era la pátina verde que se daba a las políticas depredadoras e insostenibles del PP. Y la segunda, que las políticas medioambientales son vectores de cambio profundo, cambio social pero también cambio económico, y eso conlleva muchas resistencias que sólo podremos ganar si hacemos la pedagogía suficiente para, como decía Saramago, hacer de la opinión pública "la segunda superpotencia ".



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