jueves, 30 de noviembre de 2017

LA COLABORACIÓN PÚBLICO-PRIVADA ES INDISCUTIBLE, SIEMPRE QUE SEA LA COSA PÚBLICA LA QUE MARQUE EL CAMINO

Ayer buena parte de mi actividad se volvió a centrar en la Ecofira, el certamen que reúne empresas y organismos públicos para poner en común sus experiencias en el campo de la gestión ambiental.


A primera hora de la mañana, y organizado por Valencia Plaza, participé en una mesa redonda con diferentes representantes institucionales y de empresas alrededor del tema "Ciudad y sostenibilidad". Unos y otros explicamos lo que, cada uno en su campo, estamos haciendo. Yo quise destacar algunas cuestiones que me parecen básicas cuando se habla de sostenibilidad, sostenibilidad en general y, sobre todo, sostenibilidad en el ámbito urbano.


Las ciudades son los espacios más sensibles a los problemas de contaminación en todas sus variedades, falta de calidad del aire, problemas en la gestión de los residuos, carencias en el ciclo del agua... por eso hay que ser conscientes de que sólo apostando por medidas ambiciosas y valientes seremos capaces de revertir la situación. Los problemas que hoy sufren las ciudades no se pueden desligar del marco general del cambio climático en el que estamos inmersos. Una situación que genera problemas a una mayor velocidad que aquella con la que obtenemos nuevas soluciones a conflictos antiguos: mejoramos la depuración de las aguas residuales pero, junto a Valencia, la Albufera recibe cada día menos agua de la que necesita, crecen los espacios verdes en las ciudades pero crece la contaminación, mejoramos la gestión de los residuos pero cada día generamos más. Y todo esto se sufre de manera más acusada en las ciudades.


En la mesa había una amplia representación empresarial que puso en común toda su gestión "verde y sostenible". Me parece indiscutible que, en un planeta tan globalizado, tan interconectado, discutir a estas alturas de la necesidad de la colaboración público-privada es una pérdida de tiempo. Lo que debe quedar claro es quién marca la senda a seguir: lo tiene que hacer la administración en nombre de la ciudadanía. Las empresas tienen la inmensa responsabilidad de no poner los beneficios a corto plazo por delante de todo. Si lo hacen acabarán vencidas por una realidad tozuda: el crecimiento infinito es un espejismo. Ellos también deben predicar sostenibilidad, no como táctica de maquillaje verde sino como estrategia verdaderamente de futuro.


Durante la conversación, siempre con las ciudades como eje, hablamos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, de la Estrategia de Energía y Cambio Climático, de economía circular, de energías renovables, de coches eléctricos…

Después de unos minutos para el café y para departir con unos y con otros entre stands, mesas de debate, grandes pantallas demostrativas de decenas de experiencias diferentes y ejemplos de nuevas tecnologías para trabajos medioambientales, participé en la clausura del Ecoforum.


Este año ha sido la primera edición del Ecoforum, una destacada iniciativa que convierte Ecofira en un punto de encuentro y debate sobre temas medioambientales. Una iniciativa que queremos consolidar hacia el futuro. Este año ha estado centrado en Cambio Climático y en la implicación de las empresas en esta cuestión. Empezamos a trabajar ya en la segunda edición.


En la clausura puse en valor el objetivo de la iniciativa y animé, tanto a la dirección de la Ecofira, a la Cátedra de Cambio Climático de la Politécnica, como a nuestros técnicos a aprender de la experiencia de esta primera edición y redoblar esfuerzos y ambición para las siguientes. 

Prácticamente (o sin prácticamente) sin tiempo para comer me fui en tren a Valladolid donde los compañeros de Equo me habían invitado para hablar de gestión de residuos. Estaban muy interesados en conocer nuestro proyecto de implantación del sistema de depósito, devolución y retorno de envases (SDDR). 


Les expliqué que, en los últimos meses, Escocia y Malta se han sumado a las regiones o países que ya tienen este sistema en marcha. También hablamos de cómo Baleares, Cataluña o Navarra, entre otras comunidades, están avanzando ya en sus respectivos proyectos. Más allá de eso, debatimos sobre la dificultad de gestionar adecuadamente los residuos en un sistema económico que vive de generar cada día mayor volumen de desechos, mientras desde las instancias políticas se reconoce abiertamente que todo pasa por reducir su producción. Les expliqué nuestras políticas de separación en origen porque, mientras no seamos capaces de reducir de verdad la producción de residuos, es la mejor (en realidad, la única) política posible.


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