jueves, 16 de noviembre de 2017

EL GOBIERNO DE ESPAÑA ES CENTRALISTA INCLUSO EN CAMBIO CLIMÁTICO



El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, lo dijo ayer en la apertura de la parte más política de la COP 23 de Bonn, para poder cumplir el límite de incremento de 2ºC en la temperatura del planeta, las emisiones de gases de efecto invernadero deben reducirse un 25 por ciento de aquí a 2020. La cifra es clara. El compromiso no deja lugar a dudas. El problema es que vamos en la dirección equivocada. Mientras desde los grandes atriles se hacen llamadas tan claras como la de Guterres, la realidad es tozuda. Y nos muestra que en 2017, después de tres años con los niveles mundiales de CO2 estancados, éstos han vuelto a crecer tanto como crecían en 2013. Es decir que no sólo no hay reducción, sino que se vuelve a los aumentos de tiempos pasados. 

Ayer prácticamente se acabaron las jornadas de trabajo de la COP23 y se ha iniciado ya la parte final de la negociación política que debe desembocar en la declaración final de Bonn 2017. Las perspectivas siguen siendo poco optimistas, al menos si las miramos desde posiciones "no oficialistas". 

Así que, superado el grueso de los debates públicos en las mesas redondas, ayer era día de pasillos y conversaciones con unos y otros. Desde representantes de organizaciones sindicales como UGT o CCOO, pasando por grupos ecologistas, como Greenpeace, organizaciones empresariales y financieras, periodistas, centros de investigación, otras administraciones... eventos como la COP23 de Bonn son un lugar de asistencia obligada para, en poco tiempo, multiplicar las relaciones y la información en torno a temas medioambientales. También estuvimos con la delegación de diputados del Congreso de Madrid. En especial, coincidimos con el diputado de EQUO, el compañero Juantxo López de Uralde, con quien, precisamente, había rematado por la mañana, vía internet, un artículo conjunto para el diario "Publico" sobre los retos de Bonn. Aún tuve tiempo durante la jornada para redactar un segundo artículo, en este caso, para la edición valenciana de "eldiario.es". 


En temas más institucionales, en la reunión de la delegación española, que estuvo presidida por la ministra de Agricultura y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, se dio eso que yo antes llamaba discurso "oficialista". Tejerina se felicitó porque, según ella, España estaba reduciendo emisiones al tiempo que crecía económicamente. En clave de cumbre, la ministra reconoció la dificultad de los avances pero dijo que estaba segura de que estos llegarían. Cuesta creer. Los acuerdos de París de 2015 están en el papel, pero las normas para garantizar su seguimiento y su cumplimiento no se acaban de concretar. Pasó el año pasado en Marrakech y vuelve a pasar este año en Bonn. 


Después de las explicaciones de la ministra, ya en el turno de intervenciones, le hice una observación y una demanda. la observación era que resulta muy complicado (por no decir otra cosa) pensar en reducir emisiones a la par que aumenta el crecimiento económico. A mí me parece que el discurso político debe situarse en otro punto, en el punto de ser más coherente, más responsable y explicar la realidad sin lanzarse a planteamientos imposibles para intentar contestar a todos. En cuanto a la demanda, fue que el gobierno central avanzará de verdad en una ley estatal de Cambio Climático y que se hiciera de manera coordinada con las comunidades autónomas, lo que, hasta ahora, no ha pasado. La respuesta de la ministra fue que sí, que se hará está coordinación y que en las CCAA ya han podido, dentro del plazo abierto para el conjunto de la ciudadanía, realizar sus aportaciones antes de que se redacte ningún documento. 


Obviamente, yo hablaba de otra cosa cuando le solicitaba a la ministra mayor coordinación. No entender que la lucha contra el Cambio Climático es un tema de Estado que obliga a implicarse de manera decidida a todas las administraciones demuestra una gran falta de perspectiva o un desprecio total a todo lo no sea la voluntad del gobierno central, o las dos cosas a la vez. 

Más allá de las cuestiones oficiales, ayer tambien tuve un contacto con la directora del IDDRI de París, Teresa Ribera. El IDDRI es el Instituto Francés para el Desarrollo Sostenible. Ribera, que estuvo hace unos días en Valencia hablando de la necesidad de una Ley de Cambio Climático en una jornada organizada por la Cátedra de la Universidad Politécnica, fue Secretaria de Estado de Cambio Climático en tiempos de José Luis Rodríguez Zapatero. Con ella comentamos el desarrollo de la cumbre. Teresa lleva muchísimas COPs a la espalda y tiene un gran nivel de contactos y conocimientos. 


Ayer cerró su incorporación a nuestro Grupo de Expertos de Cambio Climático de la Comunitat Valenciana. Es una gran noticia. Como el resto de miembros, ya tiene a su disposición el documento preliminar de la Estratégia de Energía y Cambio Climático que daremos a conocer a finales de este mes en el Ecoforum que haremos en Valencia. El documento ha salido del trabajo de la Comisión Interdepartamental formada por más de una veintena de direcciones generales de las diferentes Consellerias y del debate de la correspondiente subcomisión específica del CAPMA (Consejo Asesor y de Participación de Medio Ambiente), donde están representados un amplio abanico de los agentes sociales. Ha sido un trabajo largo y complicado, ya que se partía de un documento elaborado en tiempos del PP que no incluía energía y era poco más que ajustar los compromisos climáticos a las políticas generales que tenía definidas. Nosotros hemos hecho lo contrario, hemos incluido energía y marcamos unos compromisos de lucha contra el Cambio Climático a los que, después, se deberán ajustar nuestras políticas. El Grupo de Expertos dispondrá ahora de un par de meses para hacer aportaciones al documento preliminar y de esas observaciones saldrá el documento final que seguirá el trámite administrativo y oportuno para su aprobación. 


Volviendo a la COP 23, nosotros, el director general de Calidad Ambiental y Cambio Climático, Joan Piquer, y yo, la abandonamos esta mañana y hacemos el viaje de regreso a Valencia. Según lo previsto, los acuerdos de esta cumbre se harán públicos mañana viernes. La próxima Cumbre será en Polonia, un país cuya economía depende mucho del carbón y que todavía no ha ratificado los acuerdos de Doha 2012 donde se ampliaba el protocolo de Kioto sobre limitación de emisiones. Toca seguir trabajando...

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