sábado, 25 de noviembre de 2017

DESPUÉS DE UNA DÉCADA DE CORRUPCIÓN Y RETRASOS, LA GENERALITAT RESOLVERÁ EN 3 AÑOS LOS PROBLEMAS DE DEPURACIÓN DE CASTELLÓN

En la provincia de Castellón todavía hay diferentes municipios, pequeños municipios, sin depuradora de aguas residuales. Generalitat, EPSAR (Entidad Pública de Saneamiento de Aguas Residuales) y Diputación de Castellón hemos firmado un convenio para, en los próximos tres años, conseguir que no haya ni un solo pueblo sin depuradora.


El Convenio, aprobado ayer por el Consell, prevé una inversión de casi 11 millones de euros, de los cuales, el 90% los paga la Generalitat.

Son una treintena de obras, desde nuevas depuradoras y renovación de instalaciones pasando por colectores o bombeos. La mayor de las obras es el colector de Borriol. La nueva conducción permitirá cerrar la actual depuradora de la población, que no estaba diseñada adecuadamente para la población que debía atender y, por tanto, no depuraba adecuadamente el agua, lo que implicaba multas para el Ayuntamiento. Ayer, junto al gerente de la EPSAR, Enrique Lapuente, estuve en Borriol. Nuestros anfitriones fueron el alcalde de la población Silverio Tena, el concejal de Medio Ambiente, Simón Francisco, y el diputado provincial, Xavier Trenco. Serán 2'5 millones de inversión y las obras podrán licitarse en breve, entre diciembre y enero.


La historia de este proyecto dice mucho de cómo se hacían las cosas en tiempos del PP, en Castellón y en el conjunto del país. El colector de Borriol se tenía que haber hecho en 2013 pero la corrupción lo paró. La Diputación de Castellón pretendía hacer la obra en terrenos propiedad de Francisco Martínez, que era, ni más ni menos que el propio vicepresidente de la Dipuatción. Hubo denuncia, paralización, juicio y condena. Ahora, cuatro años después, ya todo está listo para comenzar las obras.


Después de comer dedicamos toda la tarde a seguir la situación de los altos índices de contaminación que estamos sufriendo estos días en València. En realidad, no es sólo Valencia, ya que en otras ciudades, las más grandes de la Comunitat, también tienen valores de partículas muy altos, pero el caso más evidente es el de València, donde el Ayuntamiento ya ha declarado nivel de alarma 2.

Durante la tarde, junto con los máximos responsables de Calidad Ambiental y técnicos del CEAM (Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo) repasamos las gráficas de las diferentes estaciones de medida de la contaminación, las comparamos con años anteriores y las cruzamos con las datos del tiempo.

Llevamos tres semanas en las que los índices han ido a más. Las medias habituales de presencia de partículas PM10 (que es la principal manera de calcular la presencia de contaminantes en el aire) está por debajo de los 20 microgramos por metro cúbico. En los últimos días, sin embargo, hemos duplicado estas medias con creces y, en algunos momentos puntuales, en la estación de control de Silla, se han superado los 160. ¿Es esto peligroso? No, pero sí es preocupante y, sobre todo, lo es si se mantiene muchos días más. Hay que estar alerta.

La realidad es que en estas últimas tres semanas los índices han ido subiendo porque, como indican las gráficas, cada vez es menor la bajada de los niveles de contaminación en las noches. El fondo de contaminación es cada día más alto, el punto de partida de presencia de partículas es cada vez superior, no bajan a cero de noche y, por ello, cuando llegan las horas centrales del día, los valores máximos se disparan.

Las causas hay que buscarlas en diferentes factores, todos agravados por la situación de estabilidad anticiclónica que forma una especie de tapadera en la atmósfera que no deja que se diluyan los contaminantes. Los factores son básicamente el tráfico, en una proporción muy mayoritaria, y a continuación las obras que se están haciendo en diferentes zonas de la ciudad de Valencia. En especial, las obras inciden en los resultados de la estación de control del inicio de la pista de Silla, porque está mucho más cerca de los trabajos que se llevan a cabo en el nuevo Parque Central. 

También la quema de la paja del arroz tiene su influencia pero más en ese fondo contaminante que se va acumulando que con los puntos máximos de contaminación de estos días. Los agricultores de la Albufera llevan una semana entera sin hacer ni una sola quema, por lo tanto los picos de ayer o de anteayer no les pueden ser imputados.

Quiero aprovechar esta situación de una cierta alarma estos días, alarma, todo sea dicho de paso, muy vinculada a que en Madrid, como en otras ciudades españolas, se han registrado índices que triplican los nuestros, para hacer una reflexión: los problemas de contaminación no son cosa de un día, dos o tres de altas concentraciones sino una necesidad de atención permanente. Debemos poner nuestra salud por delante del uso de los coches; nuestra salud vale más que el negocio de una determinada industria que no toma todas las medidas de control de emisiones necesarias o de desarrollos urbanísticos que depredan el territorio.

O modificamos un poquito nuestro modelo de vida o sacrificamos la salud. El tiempo está cambiando, cada vez más calor, menos lluvia, menos viento y largas fases de inversión térmica no es flor de un día. Han venido para quedarse, irán a más. Por ello, desde la Conselleria, llevamos meses trabajo en una nueva redacción del Plan de Calidad del Aire del Área Metropolitana y de la Huerta para plantear modificaciones en los comportamientos ciudadanos y mejoras en el control por parte de las administraciones. Un Plan que no se revisaba desde hace 10 años. 




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