lunes, 27 de noviembre de 2017

CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO, LAS UNIVERSIDADES NOS MARCAN EL CAMINO


 
Ya sé que las semanas comienzan por el lunes pero hoy quiero arrancar este diario por el sábado cuando participé en la manifestación contra la violencia hacia las mujeres, ese terrorismo machista que día tras día asesina a nuestras vecinas, madres, hermanas, parejas, amigas... Matan los hombres, mueren las mujeres y cuesta todavía mucho que la sociedad se implique directamente en la denuncia de lo que ocurre. Y es que pasa muy cerca de nosotros pero todavía hay mucho silencio, demasiado, como si aquello que no nos toca directamente no sucediera. Ciertamente, los gritos contra estos asesinatos cada día suenan más fuerte pero, un día antes de la manifestación, el viernes en Vinaròs, hubo uno más, el asesinato de otra mujer a manos de su ex pareja. 


En la manifestación del sábado se escuchaba aquello de "las queremos vivas, libres y rebeldes", lo que a mí me recordaba aquellos versos tan hermosos de Maria Mercè Marzal: 
 
A l'atzar agraeixo tres dons: haver nascut dona, de classe baixa i nació oprimida. I el tèrbol atzur de ser tres voltes rebel”. 
 
No podemos parar. No podemos dejar de denunciar, ni de señalar con el dedo los comportamientos machistas que tantas veces vemos a nuestro alrededor. Lo tenemos que hacer por ellas pero también por nosotros. Es miserable que no seamos capaces de parar, de pararlo. 
 
Ahora sí hablo del lunes. Ayer empecé el día con la revisión y la firma de documentos y, a continuación, junto con el subdirector de Calidad Ambiental y Cambio Climático, José Vicente Miró, me desplacé hasta la Universitat Politècnica de València para participar en el acto de entrega del Primer Premio a la mejor Tesis Doctoral sobre Cambio Climático en el arco mediterráneo. 

   
Se presentaron 13 trabajos y, finalmente, el ganador fue el del investigador Guillermo Pardo, con su tesis "Utilización de modelos y análisis de ciclo de vida para el estudio de estrategias de mitigación relacionadas con la gestión de residuos orgánicos". La entrega del galardón, dotado con dos mil euros, corrió a cargo del director de la Cátedra de Cambio Climático, Manuel Pulido.

 
Después, el premiado, que ahora investiga en el Centro Vasco de Cambio Climático, resumió el contenido de su trabajo. La tesis analiza cómo según el tratamiento de los residuos orgánicos la aportación al calentamiento global se puede minimizar más, cuáles son las mejores prácticas y cuáles las peores y plantea modelos para optimizar la gestión de los residuos añadiendo las mejores opciones para facilitar el desarrollo de 'sumideros' de CO2. 

 
En mi intervención, destaqué la necesidad de que, desde la Academia, desde los centros de estudio e investigación, se avance sin reservas en el conocimiento para combatir el Cambio Climático, que haremos lo posible para ayudar en este sentido. Más allá de esto, comprometí la voluntad del Gobierno del Botánico en ser coherentes, escucharles y tener en cuenta y aplicar los avances que se alcancen. Cuando hablamos de la necesidad de modificar hábitos, comportamientos y modelos de vida para hacer frente al Cambio Climático queremos decir hacer las cosas de otra manera y pocos lugares hay como las Universidades para marcarnos nuevos caminos que, aunque no sean los más sencillos, seguro que resultan los más útiles. 

 
Ya por la tarde, como un par de actividades que tenía programadas se suspendieron, pude dedicar más tiempo del inicialmente previsto a repasar algunos temas con los directores generales y, ya a última hora, prepararme dos intervenciones que tengo en los próximos días: una, la presentación del documento base de la Estrategia Valenciana de Energía y Cambio Climático, en el marco del Ecoforum y, la segunda, una conferencia sobre gestión de residuos en Valladolid.

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