miércoles, 4 de octubre de 2017

SE ACABA LA GUERRA DEL ARROZ EN LA ALBUFERA


Hay pocas cosas que me parezcan más estúpidamente solemnes que el abuso del calificativo «histórico». Cada día en los periódicos, en los discursos o en simples conversaciones de calle se escucha cada vez más aquello de "esto es histórico". Es mentira. Usamos el adjetivo «histórico» con muy poco respeto. Si fueran históricas todas las cosas que decimos que son históricas, en el futuro los libros de historia deberían tener miles y miles de páginas; pobres estudiantes de historia. 
 
Ayer conseguimos, desde nuestra Conselleria, un acuerdo muy importante, un acuerdo sin precedentes, vamos, un acuerdo que si nos dejamos llevar por la moda de la solemnidad y la exageración diríamos que es «histórico». No lo es. Ni de lejos. Pero sí es muy valioso e inédito. 

  
Ayer, en la Junta Rectora del Parque Natural de la Albufera ratificamos un acuerdo de todos sobre la gestión de la paja del arroz en esta temporada de cosecha. Para ser más exactos dimos luz verde al acuerdo general sobre cómo será este año la quema de la paja del arroz. 

En la Junta están representadas desde las administraciones locales, provinciales y autonómica a la Confederación Hidrográfica del Júcar, desde Carreteras del Estado a las Universidades, desde pescadores a regantes, desde agricultores a ecologistas. En definitiva, el puzzle de agentes sociales que conforman un espacio tan complejo y valioso como es la Albufera de Valencia. 
 
Nunca una Junta Rectora del Parque Natural de la Albufera había llegado a un acuerdo de estas características. De hecho, nunca una Junta Rectora del Parque Natural de la Albufera había transcurrido en paz cuando se hablaba de la quema de la paja del arroz. Este hecho lo destacaron en sus intervenciones diferentes componentes de la Junta con años de experiencia participativa en ese organismo. Sin duda que las buenas artes del presidente Víctor Navarro tienen mucho que ver con este clima positivo. Por supuesto que a lo largo de estos meses el trabajo de nuestros directores generales, Delia Álvarez y Antoni Marzo, también merece ser destacado. Al igual que el de otras compañeras y compañeros de la Conselleria que siempre han estado cuando se les ha necesitado. 
 
Llevábamos muchos días, semanas y meses trabajando en esta cuestión. Este diario está lleno de pruebas de esa actividad. Reuniones con unos y con otros, iniciativas, propuestas, alternativas, más conversaciones, tensar aquí y aflojar allá. No ha sido sencillo pero el resultado, al menos hasta el punto en el que nos encontramos, es satisfactorio. 
 
Hay que decir también que recibimos críticas en el sentido de haber llegado a las decisiones finales contra-reloj y sin gestionar bien la información que iba llegando a los diferentes participantes. Las críticas tienen buena parte de razón. Lo reconocí en la misma Junta y pedí disculpas. Expliqué que la elaboración de informes en la administración es lenta y compleja, que cuando tú tienes que emitir un documento siempre dependes de otras instancias que hagan lo que necesitas como base de tu pronunciamiento. Además, la organización del proceso de gestión de la paja del arroz en la Albufera, centrada en la quema de rastrojos, está sometida a muchas presiones en las que todo el mundo defiende sus intereses y fuerza las situaciones tanto como puede. Esto implica que las decisiones siempre llegan en el último momento. De todos modos, de cara al próximo año procuraremos mejorar el calendario de contactos y, también, los flujos de información. 

Dicho todo esto, ayer comenzó ya la quema. Serán unas 6.000 hectáreas y no las más de 15.000 que ardieron el año pasado. Ayer comenzaron por las partes más bajas, las que tienen mayores niveles de agua y, por tanto, donde la gestión de las diferentes alternativas existentes (dejar en el terreno, trituración, fangueo y retirada) son más complicadas. 

 
Hemos establecido un plazo hasta el 30 de noviembre para poder quemar y se ha elaborado un calendario por zonas, por lo que no se podrán quemar grandes extensiones a la vez. Eso, sí, habrá muchos días para cada zona. De esta forma se podrá garantizar que siempre se dispondrá de las condiciones de tiempo adecuadas (no debe haber inversión térmica ya que esto imposibilita la elevación del humo, los vientos no pueden ser fuertes, ni soplar en la dirección de las zonas habitadas...). 
 
Lo que también está en marcha es un fuerte dispositivo de control y seguimiento de las quemas por parte de Agentes Medioambientales, Policía Autonómica y Guardia Civil. Ayer, de hecho, ya se abrieron algunos expedientes. 
 
En la Junta Rectora explicamos que el incumplimiento de las normas en la quema comportará expedientes y la pérdida de las ayudas europeas para la gestión de la paja. Pasado el 8 de noviembre, en las zonas altas, se podrán autorizar quemas puntuales tras analizarse caso por caso. En esta zona, habrá que hacer peticiones justificadas para cada parcela. 

 
Ayer, en algunas partidas de la Albufera ya se veían balas de paja preparadas para ser transportadas. Estamos trabajando en diferentes programas piloto para buscar el aprovechamiento de estos rastrojos. Se trata de, como siempre decimos, convertir el residuo en un recurso. En este caso, hay posibilidades de usar la paja para compostaje, como cubierta vegetal, como alimento para los rebaños, etc. Habilitaremos zonas de recogida para que se pueda almacenar y tenerla preparada para la demanda que haya. A lo largo del mes de noviembre haremos un seguimiento de la campaña, para evaluar hasta qué punto se han reducido las quemas y su efecto contaminante. El acuerdo de este año no es un punto de llegada sino de partida. Debemos seguir mejorando la gestión de los restos del cultivo del arroz y hacerlo como nos marcan las normas europeas y el respeto medioambiental. Quemar es una actividad altamente contaminante que hay que erradicar. No hacerlo sólo nos acarreará problemas. 
 
El tema de la paja del arroz fue ayer el centro de mi actividad, pero antes de ir hacia la Albufera a la Junta Rectora tuve una hora larga para revisar y firmar documentos que llevaba atrasados. 
 
Por la tarde, al margen de tratar otros temas puntuales, me dediqué a recopilar la información de cara a la comparecencia que mañana tengo en las Cortes Valencianas. La última vez que estuve en sede parlamentaria me dejé sin contestar de manera detallada una pregunta sobre expedientes y autorizaciones de calidad ambiental. No fue por falta de voluntad, ni por falta de datos sino porque la pregunta no estaba bien formulada por el PP y una parte de la información que querían no la tenía preparada con el nivel de detalle que correspondía. Ese día me comprometí a pedir, con la máxima urgencia, una nueva comparecencia, y así lo hice. La cita es mañana. Tengo todos los números y, como ocurre habitualmente, son mucho mejores que época de los gobiernos del PP. Mañana podré demostrar que no sólo somos gestores más austeros y honrados sino, también, más eficientes.

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