jueves, 5 de octubre de 2017

LA GENERALITAT TIENE 13 VECES MENOS INSPECTORES AMBIENTALES QUE CATALUÑA O MADRID

La jornada de ayer la empecé un poco más tarde de lo habitual, por lo menos en lo que se refiere a la hora de llegada al despacho. Por primera vez me quedé en casa hasta pasadas las once de la mañana. No, no es que se me pegaran las sábanas, ni que alargará más de la cuenta el desayuno. Ayer me quedé unas cuantas horas más en casa para preparar la comparecencia parlamentaria que tenía por la tarde en las Cortes Valencianas sobre los controles en temas de calidad ambiental que hacemos desde mi Secretaría Autonómica. 
 
De casa me fui al Palau de Fuentehermosa, en el barrio del Carmen, para participar en el "Consellet". Es la reunión de todos los jueves en la que entre los subsecretarios y los secretarios autonómicos, y bajo la dirección de la vicepresidenta del Govern, Mónica Oltra, se preparan los temas del Pleno del Consell de los viernes. 
 
Un poco antes de comer, llegué al despacho y allí me reuní con el asesor de Asuntos Generales, Enrique Pastor, el subdirector de Calidad Ambiental, José Vicente Miró, y la jefe de servicio, Beatriz Fatás, para terminar de preparar la comparecencia en las Cortes de la que he hablado antes. 
 
Miró y Fatás habían preparado toda la documentación y yo la fui encajando en el esquema que me había hecho en casa. Habitualmente una comparecencia de estas características se prepara con algún día de margen pero esta vez, en medio de una semana especialmente cargada de actividad, he tenido que ir un poco contrarreloj. 

 
En todo caso, mi presencia en Les Corts, que era a petición propia, en realidad era la continuación de otra comparecencia que hice antes del verano en la que quedaron algunas cuestiones pendientes. En su día, el PP me había preguntado por el estado de los expedientes de evaluación ambiental y de análisis ambiental, pero no había quedado claro que también querían información sobre los expedientes de calidad ambiental. Como ese día no pude ofrecer datos concretos sobre estos últimos, me ofrecí a volver en cuanto pasara el verano y éso es lo que hice ayer. 
 
Antes de mi comparecencia, compareció también la consellera Elena Cebrián que informó acerca del balance de los incendios forestales de este verano. Fue una explicación completa que sirvió para reseñar que ha habido una importante reducción de hectáreas quemadas pero, también, de focos de incendios. Es evidente que las condiciones climatológicas de cada verano tienen una influencia clara en los resultados finales pero no es menos cierto que nuestra política de Prevención de Incendios da buenos resultados: amplía la participación y el seguimiento de las políticas encaminadas a reducir los riesgos; aumentan las tareas de vigilancia; implica a más colectivos; mejora la educación ambiental, la concienciación de la responsabilidad de cada cual... Prevenir no es una garantía absoluta de nada pero, si seguimos apostando por la prevención de los incendios y ampliando sus presupuestos, a medio plazo, los incendios forestales y sus consecuencias serán un poco más controlables y no tan destructivos. 

 
En cuanto a mi comparecencia, hice una explicación del estado de cómo se está haciendo la tramitación de los diferentes tipos de autorizaciones, licencias o peticiones relacionadas a la calidad ambiental: gestión de residuos, licencias de actividad, protección de la atmósfera y autorizaciones ambientales. 
 
Ciertamente tenemos un grave problema de celeridad en las tramitaciones. No por problemas de funcionamiento u organización sino por falta de personal. Trámites que deberían durar 12 meses nos cuestan 20. Esto implica retrasos en las inversiones y en la creación de nuevos puestos de trabajo. 
 
En "gestión de residuos" tenemos acumulados 1.600 expedientes. Algunos alcanzan los 15 años de antigüedad. 
 
El problema fundamental es la falta de personal. Los gobiernos del Partido Popular nunca apostaron por reforzar la administración pública de manera estable. Desde finales de la década de los 90 del siglo pasado, la legislación ambiental se endureció: más control, más seguimiento, mayor demanda de autorizaciones y garantías... Ello implicó la multiplicación del volumen de trabajo en el área de Calidad Ambiental. El PP no creó nuevas plazas de funcionarios. El PP apostó por usar las empresas instrumentales precarizando el trabajo, poniendo a personal de VAERSA a trabajar en el lugar de los funcionarios... Y cuando en 2011 llegaron los recortes, el PP puso a toda esa gente de patitas en la calle. Al final, de 114 trabajadores que tenía el departamento en 2011, sólo quedaban 57 a principios de 2015. Sí, 57 para hacer el trabajo que antes hacían 114. Y ahora, entre la infrafinanciación y las limitaciones para incorporar personal funcionario que nos pone el gobierno Rajoy, no podemos recuperar puestos de trabajo al ritmo que sería necesario.
 
Otro ejemplo que expliqué ayer en las Cortes: la Generalitat tenía sólo tres inspectores ambientales para controlar las 500 empresas que hay en nuestra Comunitat. Es decir, 1 inspector por cada 167 empresas. En Cataluña o en Madrid, tienen 1 inspector por cada 6 empresas; en Galicia, 1 por cada 12; en La Rioja, 1 por cada 8, y, por ejemplo, en Portugal, 1 por cada 28. Nosotros, 1 por cada 167. Acabamos de contratar a 3 más, es decir, hemos doblado el número de inspectores. En lugar de tres disponemos de seis plazas. Todavía estamos lejos de los objetivos pero en algo hemos mejorado. 
 
Y otra cosa: desde 2003 a 2015 no se puso ni una sola sanción ligada al control de emisiones. ¿La razón? No se hacían inspecciones con empresas de control acreditadas y, por tanto, no había base para sancionar. Doce años sin una sola sanción. Nosotros, en este último año hemos hecho seis inspecciones sorpresa a seis grandes empresas y, en dos casos, hemos abierto expedientes sancionadores. En uno de ellos, la sanción asciende a más de 100.000 euros. 
 
La gestión que hacemos seguro que tiene muchas carencias pero es objetivamente bastante mejor que la de anteriores legislaturas. Para demostrarlo enseñé un gráfico que evidencia que en el caso de los expedientes de autorización ambiental integrada, que son los de mayor complejidad y los que implican mayores riesgos medioambientales, en tiempo de los gobiernos de Francisco Camps la reducción de personal comportaba una reducción equivalente en el número de expedientes tramitados. Nosotros con el mismo personal estamos tramitando el doble de expedientes. Se puede ver en el gráfico adjunto. 



Todo esto y algo más fue lo que expliqué ayer en Les Corts. La representante del PP no se mostró demasiado convencida con mis explicaciones. Tampoco se creyó que los problemas de financiación estuvieran perjudicando nuestras posibilidades de gestión y me dijo que ellos con la misma financiación lo hacían mejor. Yo le dije que no, que ciertamente tanto los gobiernos del PP como, por ejemplo, el del Botánico, teníamos problemas de financiación, pero la diferencia está en que, además, ellos robaban, como se ha demostrado, incluso, en los tribunales. Y esto aún debilitaba más la acción de la administración y la atención al servicio público y a los intereses de la gente.

Que el actual gobierno de la Generalitat es bastante más honrado que los del PP se demuestra en la ausencia absoluta de casos de corrupción. Que también somos mejores gestores lo demostré ayer con los datos ofrecidos a lo largo de mi comparecencia.

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