jueves, 12 de octubre de 2017

ARROZ ECOLÓGICO EN LA ALBUFERA


Llevaba muchos días hablando de la Albufera y, ayer, estuve en la Albufera, en concreto en Sollana. No era para hablar de la paja del arroz sino para participar, como espectador, en la primera siega de arroz ecológico que se hace en la zona con la pretensión de que vaya a más. Antes hubo algún que otro intento pero no cuajó. Ahora quien lo ha hecho ha sido la empresa "Albufera Foods" sobre una extensión de media hectárea.


El proceso ha sido complicado ya que ajustarse a los requerimientos que se exige para ser reconocido como cultivo ecológico significa usar sistemas de cultivo diferentes a los habituales, sin los productos fitosanitarios que suelen hacerse servir. Esto implica procesos productivos más largos, con más mano de obra y costes más elevados. Han trabajado con tres variedades diferentes. Ahora en el proceso de comercialización del arroz recogido se vera la rentabilidad económica de la producción obtenida.


Yo estoy convencido de que el futuro del sector agrícola, también el de la Albufera y su arroz, pasa por ser más cuidadosos con la producción, por apostar más por la calidad que por la cantidad, para garantizar la sostenibilidad y el respeto medioambiental, y todo esto se llama seguir avanzando en la agricultura ecológica. El camino de la preocupación ecológica no es una opción, es la única opción. Lo contrario supondría una irresponsable huida hacia delante. Ayer en el acto de inicio de la siega había representantes de grupos ecologistas, lo que también significa una buena noticia, unos niveles de colaboración que sólo puede dar buenos resultados.


En las conversaciones con unos y otros sí salió el tema de la quema de la paja del arroz. Había quien me destacaba que, este año, las quemas se estaban haciendo de manera más ordenada y tranquila. También quien, de nuevo, me reclamaba ampliar las zonas de quema. Las normas están claras, por más que marcar límites siempre signifique generar debate y controversia. Las zonas bajas y de inundación natural son las que se pueden quemar, un 40% respecto al año pasado. La quema de la paja es una medida excepcional, lo dicen las normas europeas por las que los agricultores cobran ayudas agroambientales. Se puede dejar la paja secar al sol, triturarla, “fanguejar-la”, aportar más agua para evitar fisiopatías o retirarla. 


Cuando ayer por la mañana hablaba de cómo estaba yendo la quema y me decían que las cosas se estaban haciendo bien no tenía el dato que, ya casi de noche, me dieron desde la subdirección de Calidad Ambiental: por la tarde hubo momentos en que la estación de control del aire de Buñol detectó un nivel de partículas que superaba el índice 220. Una situación inaceptable.

De Sollana fuimos hasta Benaguasil, al río Turia a su paso por esta población. Allí, junto con los alcaldes de Benaguasil y Vilamarxant, y los responsables de la Fundación Limne y de Aguas de Valencia, participé en la presentación sobre el terreno del "Proyecto Nutria". Se trata de una iniciativa que pretende recuperar esta especie amenazada que ahora se está volviendo a ver en todo el Estado pero un poco más lentamente en nuestra Comunitat. El proyecto, todo un ejemplo de colaboración público-privada, ha arrancado ya con el reclutamiento de voluntarios que son los que harán el seguimiento en las zonas escogidas para detectar la presencia de nutrias.


Los resultados de los trabajos, que se ampliarán más allá del País Valenciano, servirán para ver si se consolida su recuperación y cuáles son los pasos que, desde la administración, podemos ir dando para ayudar en este proceso. En los últimos años, la mejora en la calidad del agua de los ríos y el aumento en la conectividad entre espacios protegidos ha facilitado el regreso de las nutrias a nuestro territorio.


Ayer, sólo paseando unos minutos por el río, pudimos observar sus excrementos, abundantes, lo que prueba la presencia de la nutria en el Turia.


Ya por la tarde, el portal de noticias sobre medio ambiente "Samaruc Digital" me hizo una entrevista para apoyar la candidatura de Valencia para ser sede en 2020 del Congreso de la Federación Internacional de Agricultura Ecológica. Y, ya que estaban, cómo no, me hicieron una segunda entrevista sobre la quema de la paja del arroz en la Albufera.


La jornada la acabamos ordenando la agenda para la semana que viene y repartiéndonos el trabajo de los próximos días entre nuestras direcciones generales.

3 comentarios:

donovan dijo...

No sé dónde escribirlo, porque no hay hilo. Pero me parece una completa BARBARIDAD el proyecto del TELEFÉRICO en Sierra Helada, Benidorm. ¿Cómo se puede privatizar un paraje natural increíble, de esa manera, haciendo un restaurante horrible, con un mirador privado de suelo acristalado, en lo alto del acantilado? ¿Hasta dónde vamos a llegar?

Julià Álvaro Prat dijo...

No tengo ninguna novedad sobrecla voluntadcde llevar a cabo ese proyectom Hace más de un año sí hubo unos promotores que hablaron conmigo y les expliqué las razones decla imposibilidad de llevarlo adelante.

donovan dijo...

Pues parece que lo ha retomado un inversor alicantino, con proyecto nuevo y surrealista.

http://www.diarioinformacion.com/benidorm/2017/10/12/ultimo-gran-proyecto-planea-benidorm/1945496.html

https://www.youtube.com/watch?v=prJ_XaI6Axo

Y lo presentarán, el próximo jueves, en el Salón de Actos del Ayuntamiento de Benidorm.

Saludos.