viernes, 29 de septiembre de 2017

ESTE AÑO LA QUEMA DE LA PAJA DEL ARROZ SE REDUCE UN 60 % Y SERÁ CONTROLADA Y CON ACUERDO

Ahora toca que organicemos bien todo el operativo pero ayer dimos un importantísimo paso adelante para garantizar que este año habrá una gran reducción en las emisiones contaminantes derivadas de la quema de la paja del arroz de la Albufera. Llevábamos muchos meses hablando con unos y con otros; con grupos contrarios a la quema y con instituciones y asociaciones que la defienden. Había un acuerdo de fondo respecto a que las quemas masivas del año pasado no podían volverse a repetir; unos defendían (y defienden) que no se debe quemar nada, o muy poco; otros defendían (y defienden) que hay que quemar toda la extensión de cultivos de la Albufera, aunque de forma controlada para evitar concentraciones de humo. 

 
Los agricultores de la Albufera que quieran cobrar las ayudas al cultivo del arroz, tienen diferentes opciones para gestionar la paja después de la siega. Como medida excepcional se acepta la quema pero, siempre, con permiso medioambiental. Nuestra obligación es, por tanto, permitir la quema, a pesar de su impacto negativo, cuando el resto de opciones (desde el «fangueo» a la retirada, pasando por dejarla sobre el terreno seco y triturarla) resultan muy complicadas o pueden perjudicar gravemente a los cultivos. 
 
El año pasado se quemaron las casi 15.000 hectáreas de arrozal que hay en el entorno del Parque. Fruto de las prisas, dimos luz verde a "quemarlo todo". Se intentó que fuera una quema controlada pero no lo fue. Hubo días que las columnas de humo invadían las poblaciones que rodean la Albufera con unos picos máximos de emisión de partículas contaminantes en suspensión propias del centro de Pekín, ciudad que pasa por ser un ejemplo mundial de contaminación. 
 
El día después de aquella quema masiva desde Medio Ambiente dijimos que aquello no podía volverse a repetir. Y no se repetirá. 
 
Ayer tuvimos una doble sesión sobre el tema. 
 
Primero, al mediodía, una reunión con todos los Ayuntamientos de la zona y las organizaciones agrarias. Allí se puso de manifiesto toda la problemática y, como autoridad ambiental responsable de las autorizaciones, expliqué nuestra posición, completando las explicaciones que el secretario autonómico de Agricultura, Francisco Rodríguez Mulero, dio sobre la situación fitosanitaria del cultivo del arroz en la zona.


Hablamos de la necesidad ineludible de reducir la quema respecto al año pasado, de la necesidad de preservar la salud de los campos de arroz, de cuestiones de calidad del aire y, también, de qué dinero se disponía para buscar las mejores prácticas. 
 
Al final, quedamos emplazados a una segunda reunión con las organizaciones agrarias para concretar el alcance de la reducción de la zona a quemar. Los agricultores, y desde los Ayuntamientos se nos pedía que los escucháramos, defendían que determinadas zonas inundables que nosotros dejábamos fuera del perímetro permitido eran de quema obligada. 
 
Por la tarde, de nuevo, revisamos nuestra propuesta que, básicamente, limitaba la zona de posible quema al área de "tancats" y al resto de partes bajas de la Albufera. Las asociaciones agrarias nos explicaron que habíamos dejado fuera terrenos de Sueca y Cullera que eran también «zona baja» de inundación natural. Al final, esos terrenos los incluimos en el informe favorable, y el perímetro de quema permitida, que el año pasado alcanzaba las 15.000 hectáreas, este año se quedará en unas 6.000, es decir, un 60% menos. 

 
Ahora, como decía al principio toca organizar bien la quema, y controlarla. Hay que asegurarse de que no se concentran en determinadas fechas. Daremos muchos días para que se puedan escalonar. Y también organizaremos un operativo de control para garantizar que todo el mundo cumple. Quien no lo haga se quedará sin cobrar las ayudas europeas. 
 
En estos días trabajaremos también para incentivar, con la ayuda de los municipios, la retirada de la paja. Cuanta más, mejor. Facilitaremos lugares de acopio y, desde Conselleria y otras instituciones impulsaremos iniciativas piloto para usar la paja del arroz en temas de compostaje, ganadería, protección de suelo forestal, etc... 

La retirada de la paja y su posterior uso es un reto que, entre todos, tenemos que ganar. El acuerdo de reducción de quemas de este año es un paso adelante en ese sentido pero, ni mucho menos, la estación de destino. En un mes revisaremos cómo va el proceso y de cara a 2018 convendrá hablar todo con calma. Tenemos que seguir. El año que viene tendrá que ser mejor que este. No conseguiremos satisfacer absolutamente a todas las partes pero no podemos dar pasos atrás. 
 
A pesar de que el día de ayer estuvo marcado por la paja del arroz, la mañana lo empecé con la reunión de la Comisión de Evaluación Ambiental. Esta vez no llevábamos ningún proyecto mediático de aquellos que los medios esperan a la salida. Revisamos los Planes Generales de La Yesa, Senija y Benafer y toda una serie de modificaciones puntuales menores en otros planes generales en vigor. 

 
A pesar de ser jueves, ayer me salté la reunión del "Consellet" porque el encuentro sobre la quema de la paja del arroz se prolongó mucho más de lo previsto. La acumulación de urgencias ha hecho también que estos días no revise toda la firma que tengo pendiente. Seguro que cuando lo haga, me tocará pasarme una mañana entera dedicado a la faena. Procuraré hacer hoy algo al respecto.

1 comentario:

vicente dijo...

Q si se reduce, q si escalonada....todos los años la misma mierda. No tienen vergüenza