martes, 5 de septiembre de 2017

EL PENYAGOLOSA DEBE SER DE TODOS: ABIERTO Y SIN PELIGROS

Ayer aún fue un día, valga la redundancia, para irse poniendo al día. Una mañana repleta de contactos, de revisar documentación, de consultar el estado de muchos y diversos expedientes y de terminar de acoplar la agenda para las próximas semanas. La tarde fue prácticamente toda de trabajo orgánico en Compromís. 
 
También abordamos la definición de lo que deberán ser nuestras aportaciones al debate de Política General que la próxima semana se celebrará en las Cortes y que, aunque toda la atención mediática está centrada en los discursos de la primera jornada, después tiene una segunda parte de propuestas de resolución que presentan los diferentes grupos y que cada Conselleria, y por supuesto también cada Secretaría Autonómica, debe analizar sobre aquellas cuestiones que son de su competencia. 
 
De todos modos, ayer el tema central que me ocupó buena parte de la mañana fue la voluntad de una empresa de crear un coto de caza en el Penyagolosa. Se trata de un expediente en marcha que se ha tramitado desde la Dirección Territorial de Castellón y que ahora está en la fase de aprobar el Plan de Aprovechamiento Cinegético para establecer las características y las posibilidades de caza. 

Foto: Petercero
Desde la Dirección del Parque Natural del Penyagolosa, al igual que desde su Junta Rectora y desde diferentes colectivos sociales comenzando por el más representativo de Castellón que es Gecen, se ha expresado abiertamente la oposición a la iniciativa. Y sus razones están más que justificadas. Las tramitaciones administrativas suelen ser largas y complicadas pero los procesos tienen la virtud de dar tiempo para encontrar soluciones adecuadas tras escuchar todas las partes implicadas. 
 
La intención era hacer un coto de caza mayor, es decir, donde se pudiera disparar con balas. Se trata de una actividad absolutamente incompatible con el uso social que se hace de aquel paraje. Son alrededor de 600 hectáreas, de las que quedaba excluida la cima del Penyagolosa, pero la presencia habitual de personas en la zona, de gente que visita el Parque Natural, es decir, el uso que se hace de aquel espacio va mucho más allá de la cima. 
 
La zona afectada, incluida en diferentes términos municipales, forma parte de espacios protegidos dentro de la Red Natura 2000, y son imprescindibles informes favorables de la Dirección de Medio Natural que no consideramos posibles. 
 
Alrededor ya hay zonas de caza pública y cotos de caza menor. Lo consideramos más que suficiente, mientras que la importancia, el simbolismo y el uso público del Macizo del Penyagolosa obliga a facilitar el acceso abierto de la gente (que ya se produce y que no se puede restringir) sin los peligros y limitaciones que conllevaría la práctica de la caza mayor. 
 
Cuando decimos que hacemos política para la gente, también queremos decir esto, que tenemos que hacer todos los esfuerzos posibles para garantizar el acceso abierto de la mayoría de las personas a aquellos espacios que, como lo es el Penyagolosa, son joyas naturales. 
 
Como he dicho, la tarde tuvo un carácter mucho más orgánico. Celebramos en la sede de Compromís una reunión de la Comisión de Coordinación Institucional que reúne, básicamente, a todos los representantes de las diferentes instituciones de las que formamos parte (Generalitat, Cortes, Diputaciones, Ayuntamientos...). 

 
El tema central de la reunión fue reflexionar, con la perspectiva del próximo debate de Política General, sobre los dos años de gestión del Gobierno del Botánico y nuestra aportación, los objetivos alcanzados y los que nos quedan por delante. 
 
Cuestiones relacionadas con la política europea, los obstáculos que nos pone el Gobierno central para hacer realidad nuestras políticas, los problemas de financiación y el menosprecio de Rajoy y sus ministros fueron algunos de los temas de conversación. Todo en un clima de optimismo, lo que nace de los buenos resultados objetivos de nuestras políticas valientes y honradas que debemos mantener a la vez que esforzarnos en explicarlas.

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