miércoles, 20 de septiembre de 2017

DE LA MAYOR CANTERA DE MÁRMOL DEL MUNDO AL CAMBIO CLIMÁTICO


Ayer estuvimos en la mayor cantera de mármol del mundo, la mayor cantera a cielo abierto de Europa, la de MonteCoto en Pinoso, en el Medio Vinalopó. Impresionante, sí. Un agujero inmenso. 300 metros de profundidad.
 


Una explotación que es un puntal económico en la zona pero, al mismo tiempo, con un impacto medioambiental negativo de primer orden por diferentes motivos. Nuestros anfitriones fueron el alcalde de Pinoso, Lázaro Azorín, y la concejala de Medio Ambiente, Silvia Verdú. También nos acompañaron representantes empresariales y concejales de diferentes poblaciones del Medio Vinalopó (Monóvar, La Algueña y La Romana).


 
La gestión de los residuos de la explotación, una mezcla de piedra y tierra denominada «marmolina», así como el conjunto de toda la actividad, está en un proceso de regularización desde hace años pero no acaba de rematarse. Ahora mismo, los depósitos de residuos se acercan al municipio vecino de La Algeña y, ambos Ayuntamientos, han iniciado un proceso para la aprobación de un Plan Especial urbanístico que suponga una solución de futuro a esta problemática. La gestión minera significa extraer de un punto, aprovechar las piezas de mármol que se obtienen y el resto del material extraído, toneladas y toneladas cada día, ir acumulándolo en otro punto. 

 
El objetivo es regular todo el proceso de una vez, acabar con años y años de «parcheo» administrativo para superar los obstáculos. 
 
La Asociación de Empresarios del Mármol comparte también esta pretensión. Su interés es plantear una gestión que les pueda garantizar la actividad durante los próximos 20 años, como mínimo. 

Nuestro compromiso fue que procuraríamos que no hubieran demoras administrativas y que, más allá del mantenimiento de la actividad, la protección del territorio, la regulación de los impactos ambientales y las sucesivas restauraciones a realizar fueran nuestras prioridades. Hablar de sostenibilidad ante una cantera de esa magnitud resulta contradictorio, pero la política la hacemos a partir de lo que hay, y a partir de ahí iniciamos los cambios. 

  
De hecho, tocamos dos aspectos más de cuestiones relacionadas con la extracción del mármol. Por un lado, la posibilidad de que los restos del mármol que salen de las fábricas donde se hace su tratamiento se puedan usar para restaurar las cavidades de viejas explotaciones o para el sellado de vertederos. Esta posibilidad resolvería dos problemas, por un lado la restauración de los espacios degradados y, por otro, la existencia de montañas de restos del mármol que, ahora, se acumulan de manera irregular junto a las fábricas. Estos restos de mármol tienen características parecidas a la arcilla pero su consideración como residuos dificulta su uso. El segundo tema es el preocupación que tienen los empresarios del mármol para poder exportar la piedra triturada como graneles desde el puerto de Alicante. Las dificultades que tiene la instalación portuaria para hacer el trasiego de graneles impide la manipulación en gran cantidades. La futura existencia de naves cerradas en depresión en el puerto de Alicante podría ser clave en este sentido. 
 
Después de toda la mañana en Pinoso, de un par de reuniones y de diferentes visitas alrededor de la cantera, nos fuimos hasta Cocentaina. 
 
Allí mantuve una reunión con el director de los Parques Naturales de Mariola y Font Roja, Salvador Palop, y el presidente de la Junta Rectora de la Sierra de Mariola, Xavier Anduix. También estuvo con nosotros el concejal Jordi Pla. Hicimos un repaso a diferentes iniciativas en relación con este espacio protegido: el aumento de brigadas del Parque que vamos a hacer efectivo a partir del próximo año; las mejoras en comunicación e información a la ciudadanía; la profundización en la coordinación entre las diferentes administraciones implicadas; e iniciativas diversas de dinamización y conservación de este espacio natural. 

  
A continuación, en la Casa de la Juventud, participé, conjuntamente con el concejal de Medio Ambiente de la localidad, Juan Saúl Botella, en la inauguración de las "II Jornadas Cocentaina hacia la sostenibilidad". 


Serán quince días de conferencias, visitas, proyección de documentales, rutas guiadas, etc. El hilo conductor de esta edición "El Cambio Climático y la Biodiversidad". Se trata, lo dije en mi intervención, de una iniciativa valiosa para fortalecer el nivel de conciencia ciudadana en torno a esta cuestión.

 
Estamos ante el mayor reto de la humanidad y no podemos dejar que las cosas más urgentes del día a día pero mucho menos importantes nos desvíen un ápice de la necesaria implicación en la lucha de cada uno contra el cambio climático. Una ciudadanía consciente será una ciudadanía exigente y esto obligará a los poderes públicos a no mirar hacia otro lado, a no ser cobardes, y a ser consecuentes con la magnitud del reto. 


Necesitamos nuevos modelos de desarrollo y desde las administraciones públicas tenemos que trabajar en ellos. Si hacemos las cosas "como siempre" tendremos un grave problema. Y lo tendremos todos nosotros, no el planeta. El planeta seguirá pero las personas quizás no tendremos ya lugar en él. Aprovechemos la oportunidad que significa el cambio climático para empezará hacer las cosas de otro modo. No estaremos ante una catástrofe si somos capaces de aprovechar esta oportunidad.

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