sábado, 30 de septiembre de 2017

CASI UN MILLAR DE CONTENEDORES A DISPOSICIÓN DE LOS AYUNTAMIENTOS PARA RECOGER LA FRACCIÓN ORGÁNICA

 
La jornada de ayer, como casi toda esta semana, estuvo muy marcada por el tema de la paja del arroz. Ya hemos alcanzado un acuerdo, que no ha sido sencillo, pero nosotros estamos satisfechos. Dijimos que, este año, habría una significativa reducción en la superficie a quemar y así será. De las 15.000 hectáreas que se quemaron el año pasado, este año hemos marcado el límite en unas 6.000. Después podrá haber casos concretos donde, justificadamente, se puedan realizar quemas puntuales ya al final del otoño. En todo caso se trata de evitar problemas ambientales y éso está garantizado. Hay que tener claro que esto no es un parche para pasar este año y volver a las quemas generalizadas el año que viene, al contrario. En próximos años, tenemos que ir apostando por las alternativas al fuego en la gestión de la paja del arroz y, así, ir limitado cada vez más las quemas hasta que no sean ningún problema ambiental.

La clave, ahora, es garantizar que todo se haga como toca: con el tiempo adecuado, en las horas marcadas y de manera escalonada. En esto es en lo que trabajamos ayer. Ahora ya es momento de la entrada en escena de los técnicos. Ayer establecimos la aplicación de los acuerdos alcanzados: cómo será la tramitación de las demandas de quema, los permisos, la información, el control, el seguimiento, etc.

También pudimos reunirnos con la dirección territorial de Valencia y los responsables de los Agentes Medioambientales del entorno de la Albufera. Adaptaremos los turnos de trabajo a las necesidades de vigilancia, reforzaremos su presencia y también contaremos con la Policía Local, la Policía Autonómica y el Seprona de la Guardia Civil.


Antes de centrarnos en la cuestión referida, hicimos una reunión del consejo de dirección de la Secretaría Autonómica. Con los cuatro directores generales revisamos los temas más importantes que tenemos sobre la mesa. Sólo destacaré una de las cosas comentadas; ya nos han llegado más de 900 contenedores de recogida selectiva de orgánica. 


Se trata del primer concurso de compra, y ya está en marcha el segundo. Son contenedores que irán a los ayuntamientos que están implantando el quinto contenedor para separar la materia orgánica del resto de la basura. En dos años, más de un centenar de pueblos están desarrollando programas de recogida selectiva de orgánica. Estos contenedores que nos llegaron ayer serán herramientas fundamentales para su desarrollo.


Durante la mañana también me ocupé, junto a los responsables de Evaluación Ambiental, de revisar las alegaciones que vamos a presentar a la Ley de Minas que está preparando la Conselleria de Economía Sostenible. Hemos alegado desde las direcciones de Agua, de Medio Natural y de Calidad Ambiental.

La tarde no la pasé en Valencia sino en Madrid donde estuve en una reunión de EQUO a nivel federal.

viernes, 29 de septiembre de 2017

ESTE AÑO LA QUEMA DE LA PAJA DEL ARROZ SE REDUCE UN 60 % Y SERÁ CONTROLADA Y CON ACUERDO

Ahora toca que organicemos bien todo el operativo pero ayer dimos un importantísimo paso adelante para garantizar que este año habrá una gran reducción en las emisiones contaminantes derivadas de la quema de la paja del arroz de la Albufera. Llevábamos muchos meses hablando con unos y con otros; con grupos contrarios a la quema y con instituciones y asociaciones que la defienden. Había un acuerdo de fondo respecto a que las quemas masivas del año pasado no podían volverse a repetir; unos defendían (y defienden) que no se debe quemar nada, o muy poco; otros defendían (y defienden) que hay que quemar toda la extensión de cultivos de la Albufera, aunque de forma controlada para evitar concentraciones de humo. 

 
Los agricultores de la Albufera que quieran cobrar las ayudas al cultivo del arroz, tienen diferentes opciones para gestionar la paja después de la siega. Como medida excepcional se acepta la quema pero, siempre, con permiso medioambiental. Nuestra obligación es, por tanto, permitir la quema, a pesar de su impacto negativo, cuando el resto de opciones (desde el «fangueo» a la retirada, pasando por dejarla sobre el terreno seco y triturarla) resultan muy complicadas o pueden perjudicar gravemente a los cultivos. 
 
El año pasado se quemaron las casi 15.000 hectáreas de arrozal que hay en el entorno del Parque. Fruto de las prisas, dimos luz verde a "quemarlo todo". Se intentó que fuera una quema controlada pero no lo fue. Hubo días que las columnas de humo invadían las poblaciones que rodean la Albufera con unos picos máximos de emisión de partículas contaminantes en suspensión propias del centro de Pekín, ciudad que pasa por ser un ejemplo mundial de contaminación. 
 
El día después de aquella quema masiva desde Medio Ambiente dijimos que aquello no podía volverse a repetir. Y no se repetirá. 
 
Ayer tuvimos una doble sesión sobre el tema. 
 
Primero, al mediodía, una reunión con todos los Ayuntamientos de la zona y las organizaciones agrarias. Allí se puso de manifiesto toda la problemática y, como autoridad ambiental responsable de las autorizaciones, expliqué nuestra posición, completando las explicaciones que el secretario autonómico de Agricultura, Francisco Rodríguez Mulero, dio sobre la situación fitosanitaria del cultivo del arroz en la zona.


Hablamos de la necesidad ineludible de reducir la quema respecto al año pasado, de la necesidad de preservar la salud de los campos de arroz, de cuestiones de calidad del aire y, también, de qué dinero se disponía para buscar las mejores prácticas. 
 
Al final, quedamos emplazados a una segunda reunión con las organizaciones agrarias para concretar el alcance de la reducción de la zona a quemar. Los agricultores, y desde los Ayuntamientos se nos pedía que los escucháramos, defendían que determinadas zonas inundables que nosotros dejábamos fuera del perímetro permitido eran de quema obligada. 
 
Por la tarde, de nuevo, revisamos nuestra propuesta que, básicamente, limitaba la zona de posible quema al área de "tancats" y al resto de partes bajas de la Albufera. Las asociaciones agrarias nos explicaron que habíamos dejado fuera terrenos de Sueca y Cullera que eran también «zona baja» de inundación natural. Al final, esos terrenos los incluimos en el informe favorable, y el perímetro de quema permitida, que el año pasado alcanzaba las 15.000 hectáreas, este año se quedará en unas 6.000, es decir, un 60% menos. 

 
Ahora, como decía al principio toca organizar bien la quema, y controlarla. Hay que asegurarse de que no se concentran en determinadas fechas. Daremos muchos días para que se puedan escalonar. Y también organizaremos un operativo de control para garantizar que todo el mundo cumple. Quien no lo haga se quedará sin cobrar las ayudas europeas. 
 
En estos días trabajaremos también para incentivar, con la ayuda de los municipios, la retirada de la paja. Cuanta más, mejor. Facilitaremos lugares de acopio y, desde Conselleria y otras instituciones impulsaremos iniciativas piloto para usar la paja del arroz en temas de compostaje, ganadería, protección de suelo forestal, etc... 

La retirada de la paja y su posterior uso es un reto que, entre todos, tenemos que ganar. El acuerdo de reducción de quemas de este año es un paso adelante en ese sentido pero, ni mucho menos, la estación de destino. En un mes revisaremos cómo va el proceso y de cara a 2018 convendrá hablar todo con calma. Tenemos que seguir. El año que viene tendrá que ser mejor que este. No conseguiremos satisfacer absolutamente a todas las partes pero no podemos dar pasos atrás. 
 
A pesar de que el día de ayer estuvo marcado por la paja del arroz, la mañana lo empecé con la reunión de la Comisión de Evaluación Ambiental. Esta vez no llevábamos ningún proyecto mediático de aquellos que los medios esperan a la salida. Revisamos los Planes Generales de La Yesa, Senija y Benafer y toda una serie de modificaciones puntuales menores en otros planes generales en vigor. 

 
A pesar de ser jueves, ayer me salté la reunión del "Consellet" porque el encuentro sobre la quema de la paja del arroz se prolongó mucho más de lo previsto. La acumulación de urgencias ha hecho también que estos días no revise toda la firma que tengo pendiente. Seguro que cuando lo haga, me tocará pasarme una mañana entera dedicado a la faena. Procuraré hacer hoy algo al respecto.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

LA GENERALITAT RECUPERA EL TIEMPO PERDIDO EN ENERGÍAS RENOVABLES

La jornada de ayer miércoles la arranqué en el despacho de la secretaria autonómica de Economía Sostenible, Blanca Marín. El tema, la revisión que su Conselleria está haciendo del Plan Eólico Valenciano. Con Marín estaba su director general de Industria y Energía, Diego Macià. La reunión era una puesta en común del meniconado Plan con nuestra Conselleria y la de Vivienda, Obras Públicas y Vertebración del Territorio. 


El Plan Eólico de los gobiernos del PP estaba totalmente en «vía muerta» ya que los concursos fueron adjudicados pero ninguna empresa tenía interés en impulsar los proyectos, con lo cual, no había ninguna posibilidad real de desarrollar instalaciones de energía eólica. La Conselleria de Economía Sostenible ya ha resuelto antiguos concursos que tenían parado el proceso y ahora toca revisar el Plan en su globalidad. Por eso, en la medida en que tanto Territorio como Medio Ambiente somos Consellerias con cosas que decir al respecto sobre el nuevo diseño, ayer nos pusimos manos a la obra para concretar alternativas y posibilidades. Ver las cosas que se hicieron mal, analizar buenas prácticas en otros lugares y estudiar posibles modelos. Economía Sostenible quiere tener a punto los trabajos antes de un año. Y el desarrollo de las energías renovables es un reto que nos compromete a todos. 
 
A continuación, entre reunión y reunión, trabajé con el director general de Calidad Ambiental y Cambio Climático, Joan Piquer, algunas propuestas que me presentó sobre divulgación, información y pedagogía en temas ambientales. Antes de final de año, tendremos lista la nueva Estrategia Valencia de Energía y Cambio Climático y será imprescindible diseñar campañas sobre su conocimiento y promoción. 
 
La siguiente reunión fue, junto con el director general de Medio Natural, Antoni Marzo, con el director territorial de Valencia, Javier Civera, y el grupo de Agentes Medioambientales que trabaja en el entorno de la Albufera. Dentro de todo el proceso ligado al diseño de la quema de la paja del arroz, los operativos de control y vigilancia son una parte destacada y, ayer, establecimos las directrices respecto a la presencia de Agentes Medioambientales durante los días que dure la quema. Habrá un refuerzo del operativo y lo coordinaremos con otros agentes de la autoridad y brigadas del Parque Natural. 

 
Al mediodía tenía previsto asistir a la conferencia que nuestro director general de Calidad Ambiental y Cambio Climático, Joan Piquer, daba como clausura del ciclo sobre "Una alternativa valenciana ante el reto del Cambio Climático", organizado por el Club Diario Levante y la empresa FCC. La realidad es que llegué cuando ya había acabado el acto y sólo pude saludar a alguno de los participantes.

 
La tarde la dediqué por completo al tema de la quema de la paja del arroz en la Albufera. 
 
En un primer momento, con el equipo de Abogacía y de Medio Natural, revisamos el formato administrativo que debe tener la aceptación por parte de Medio Ambiente de las medidas excepcionales de quema. 
 
A continuación nos reunimos con una representación de agricultores de las dos principales asociaciones agrarias valencianas (AVA y la Unió de Llauradors) para compartir nuestras propuestas sobre la autorización de las mencionadas medidas excepcionales. 

  
La cuestión la hemos comentado y debatido reiteradísimamente en diferentes reuniones a lo largo de los últimos meses. Los agricultores nos reclaman que, como el año pasado, volvamos a dejar quemar el total de las hectáreas de arrozales del Parque Natural, unas 15.000. Nosotros volvimos a insistir en que nuestra intención es distinguir entre las zonas bajas y las zonas altas de la Albufera. En las primeras, una parte mucho menor que la quemada el año pasado, donde desde sanidad vegetal nos han marcado que hay problemas de fisiopatías, durante el mes de octubre, se autorizará la quema bajo unas condiciones de control y vigilancia adecuadas. En las partes altas, en la medida que son zonas sin inundación o con niveles de agua inferiores, se pueden aplicar otros métodos de gestión de la paja que se contemplan en las normativas europeas ligadas a las ayudas que reciben los agricultores (dejar en el terreno, trituración, fangueo, retirada...). Si resultan necesarias quemas puntuales de cara al invierno lo revisaremos caso por caso. Desde la Conselleria procuraremos facilitar la retirada de la paja ya que es la mejor manera de garantizar la salud agronómica de la zona y evitar molestias a la población. De cualquier modo, la quema no puede resultar este año un problema medioambiental y de contaminación como el del año pasado. El proceso hacia la desaparición de las quemas en la Albufera no tiene vuelta atrás y se debe gestionar garantizando que los rendimientos agrícolas no sólo no van a menos sino que mejoran.

EN MARCHA EL MAYOR Y MÁS DESCENTRALIZADO PLAN DE INVERSIONES EN AGUA DE LA RIBERA

Día largo y complicado el de ayer pero también fructífero. 
 
En primer lugar, una buena noticia aunque sólo esté en el punto de arranque. A primera hora de la mañana, revisamos junto con el director general del Agua, Manuel Aldeguer, el plan de inversiones destinado a los municipios, trece municipios, que están conectados a la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) de La Ribera. Se trata de un plan que pretende resolver un viejo contencioso con estos municipios que, por culpa de la contaminación de sus acuíferos por nitratos, se ven obligados a renunciar al agua de calidad de la que disponían y a realizar el correspondiente tratamiento en la ETAP con el sobreprecio que representa. 

  
El acuerdo lo llevamos trabajando más de un año y ahora hemos diseñado los criterios para realizar un reparto proporcional de las inversiones, que estarán en torno a los 25 millones de euros. 
 
De contaminación seguimos hablando, porque de inmediato estuvieron en mi despacho los miembros de la Plataforma No a la Contaminación de Alcora. En la reunión me acompañaba el director general de Calidad Ambiental y Cambio Climático, Joan Piquer. Nos reclaman más control de los atomizadores del Alcalatén y la Plana, la colocación de más medidores y más supervisión y un mapa de contaminación de los suelos de la zona que vamos a encargar al Instituto Geológico y Minero de España. La Plataforma está muy preocupada por las afecciones que pueda haber en los acuíferos subterráneos de la comarca. También nos reclamaron una apuesta más decidida por la separación de la fracción orgánica en el recogida de residuos urbanos. En general, coincidimos plenamente con sus reivindicaciones y les explicamos que ya estamos trabajando en muchas de las líneas que ellos defienden y que, en muchos ocasiones, desde el "caso Reyval" hasta la gestión de residuos, ya están dando resultados. Además, hemos duplicado el número de inspectores en Calidad Ambiental y éso nos permitirá hacer un seguimiento mucho más exhaustivo de los puntos más conflictivos en contaminación del aire, incluyendo las comarcas castellonenses de las que nos hablaban los miembros de la Plataforma. 

  
Antes de comer aún dimos un nuevo paso adelante en la solución de las inundaciones en la zona de Rocafort, Burjassot y Godella relacionadas con los desbordamientos del Barranc dels Frares. 
 
He explicado reiteradamente que se trata de un proyecto que pretendía solucionar las inundaciones con una canalización de más de 15 metros de ancho y 1.100 metros de largo a través de la huerta de Rocafort. Ni este municipio, ni diferentes colectivos ecologistas y ciudadanos estaban de acuerdo con ese proyecto. A nosotros siempre nos ha parecido que se necesitaba una intervención menos dura y, por ello, hemos iniciado diferentes revisiones de las alternativas. Siempre con una condición, la revisión del proyecto no puede implicar que se aparque la obra. 
 
La búsqueda de alternativas pasa por reducir las avenidas a través de balsas de laminación en espacios verdes, para que la menor cantidad de agua posible llegue al barranco, y, si no queda más remedio, se pueda canalizar con mucho menos impacto sobre la huerta. 
 
Ayer no era una reunión sencilla porque tocaba explicar esto a los miembros de la Asociación de Godella en Lucha contra las Inundaciones y en Defensa del Medio Ambiente. Ellos son los que sufren las inundaciones y, por tanto, temen que los retrasos eternicen su problema. Les explicamos que para garantizar que el proyecto se haga realidad se hace imprescindible sumar al acuerdo al mayor número posible de agentes implicados evitando así todas las trabas. 

 
Nos seguirán marcando de cerca, pero nos comprometimos a iniciar de inmediato la búsqueda de los espacios donde poder construir esas balsas de laminación y, a partir de ahí, seguir trabajando. 
 
Ya por la tarde, volví a al quema de la paja del arroz en la Albufera. Primero, en el despacho de la consellera Cebrián, donde, con el secretario autonómico de Agricultura, Francisco Rodríguez Mulero, revisamos las propuestas que, desde Medio Ambiente, consideramos necesarias para reducir el volumen de quema y, por tanto, los niveles de contaminación del aire y sus posibles afecciones para la salud. Limitar la quema a las zonas bajas de la Albufera es el centro de la propuesta. La quema es una medida excepcional, según reconoce la propia normativa europea, y dado que debemos emitir informe favorable desde nuestro departamento, así se realizará, de forma excepcional. Hay otras alternativas para tratar los restos de paja: dejarla en el terreno, triturándola; aplicar el «fangueo»; recircular el agua; o la retirada. Desde Medio Ambiente colaboraremos al máximo para facilitar todos estos métodos de gestión y ayudar, entre todos, a que los campos de la Albufera estén libres de fisiopatías aplicando las prácticas menos contaminantes que generen las menores molestias posibles. 

  
Ya con muy poco tiempo, porque era muy tarde, estuve en la sede de Compromís donde diferentes concejales y representantes de la coalición en el entorno de la Albufera se habían reunido con el director general de Medio Natural, Antoni Marzo, por saber de nuestros planes sobre el proceso de quema. Les dimos las ideas generales del plan, escuchamos sus aportaciones y propuestas y las añadiremos a las muchas que ya hemos ido incorporando después de muchos meses hablando con todos los agentes implicados. Mañana jueves, tenemos la reunión con las asociaciones agrarias y los Ayuntamientos de toda la zona para darles razón definitiva de nuestras decisiones que, todo sea dicho, ya hemos comentado con ellos de manera reiterada.

martes, 26 de septiembre de 2017

UN NUEVO AGENTE DESTACADO: EL VALENCIA CF


La mañana de ayer la arranqué con el equipo de Medio Natural tratando el que, seguro, será el tema del que más me ocuparé esta semana: la quema de la paja del arroz en la Albufera. En los próximos días tenemos que cerrar definitivamente nuestra posición y tramitarla administrativamente como toca para fijar las razones y condiciones del mencionado proceso de quema vinculado a las ayudas que reciben los agricultores. El año pasado se gestionó de forma poco adecuada y este año conviene darle un planteamiento diferente que ya he apuntado aquí en alguna ocasión. Nuestra pretensión es no provocar ningún tipo de perjuicio a las explotaciones de arroz que tan importantes son para el mantenimiento del parque de la Albufera pero que, al mismo tiempo, éstas causen el menor impacto medioambiental posible. 


Como digo, tendremos ocasión de hablar más sobre la paja del arroz a lo largo de esta semana.
 

Un poco antes del mediodía nos reunimos, junto con el director general de Medio Natural, Antonio Marzo, y el jefe de servicio de Gestión Forestal, Miquel Garcia Bartual, con el director de Lafarge España, Raúl Pérez, y el máximo responsable de la empresa en Sagunto, Miguel Ángel Urbano, para revisar el estado de la resolución de renovación de su cantera del Salt del Llop, en Sagunt

  
A principio de septiembre hicimos llegar a las partes, al Ayuntamiento como propietario de los terrenos, y a la empresa, una nueva propuesta de resolución, y a finales de mes acaba el plazo de alegaciones. La empresa nos anunció que se plantean presentar alguna observación y nosotros les dijimos que las revisaremos con atención. 
 
La renovación de actividad significa que Lafarge podrá seguir explotando el mismo agujero que ya ocupa en Sagunt a mayor profundidad. Según los cálculos, la piedra disponible da para 15 años más aproximadamente. Su derechos mineros superan este tiempo pero a los trabajos de extracción hay que sumar también los de restauración. 
 
En la resolución se especifica también la obligación de marcar el punto exacto en el que se encuentra la explotación a día de hoy, por tanto, el nivel desde el que se empieza a partir de ahora. 
 
Nuestra previsión es acabar todo el trámite antes de finales de octubre. Esto garantizará la continuidad de la empresa y, por lo tanto, de sus puestos de trabajo. Asimismo, no se contemplan nuevas zonas de ampliación de la cantera, ni en el bosque de Romeu, cuya protección estamos tramitando, ni en la zona del Pinyal. A los medios que, una vez acabada la reunión me pidieron declaraciones, les trasladé toda esta explicación. 
 
El tema Lafarge ha sido uno de esos temas que lleva muchos años arrastrándose y que, sinceramente, nos ha ocupado mucho tiempo en estos dos años de gestión. 
 
Antes de comer repasé algunos temas pendientes todavía de las difererentes resoluciones aprobadas en las Cortes durante el pasado debate de Política General y, ya por la tarde, comenzamos con una revisión de agenda para planificar la semana y trabajar en las previsiones presupuestarias de 2018. Pretendemos incrementar la disponibilidad de dinero para el próximo año. Debemos ser capaces de tener margen para hacer frente a nuestra parte en los programas financiados conjuntamente con la Unión Europea y, sin ánimo de repetirme, para ir recuperando las grandes recortes que el PP llevó a cabo en todas las líneas relacionadas con nuestro Medio Ambiente. 
 
A media tarde, me desplacé hasta los estudios de Radio Valencia-Cadena SER para grabar una entrevista en SER-Deportivos sobre el proyecto de la Ciudad Deportiva del Valencia CF de Porxinos, en Riba-roja. Un Plan Parcial que pretendía, además de la construcción de las instalaciones deportivas del club, la edificación de 2.400 viviendas. 

  
El tema ha vuelto a ser de interés informativo después de que, hace unas semanas, presentáramos en la Junta Rectora del Parque Natural del Túria el proyecto de ampliación de ese espacio natural. Con dicho incremento de territorio del Parque Natural, los terrenos donde debía ir la urbanización pasan a ser zona de pre-parque y, por tanto, pasan a ser espacio protegido. 
 
Durtante la entrevista se pretendía aclarar si la protección descartaba ya toda posibilidad de hacer esta operación urbanística. Conviene no olvidar que la primera vez que se presentó este polémico plan urbanístico ya hubo una sentencia del TSJCV en 2013, confirmada en 2015 por el Tribunal Supremo, que lo tiraba atrás. 
 
En una segunda etapa, el plan volvió a presentarse y la Comisión de Evaluación Ambiental lo informó desfavorablemente porque superaba los límites de la Estrategia Territorial Valenciana para Riba-roja. Y no por poco. El límite está en un crecimiento de unos 400.000 m2 y el proyecto urbanizador de Porxinos reclamaba casi 1.200.000 m2, es decir, prácticamente el triple. 
 
Por lo tanto, si hasta ahora el Plan de Porxinos no ha tirado adelante es porque siempre ha tenido unas características que lo hacían incompatible con el lugar donde querían desarrollarlo. El plan de Porxinos, que un presidente del Valencia CF calificó como un "pelotazo", fue uno de esos proyectos que en tiempos del PP se pretendía impulsar lo más rápido posible, utilizando algunos atajos. Y al final, pasó justo lo contrario. Las cosas se hacían mal, provocaban serias resistencias y acababan siendo bloqueadas. 
 
En resumen, que no, que en las actuales condiciones y en el espacio que pretendían, el proyecto no tiene vigencia. Y ahora con la protección que supone incorporarlo al Parque Natural, todavía menos. 
 
Por cierto, la incorporación de Porxinos al Parque Natural tenía que haberse hecho desde el primer momento, desde 2007, cuando se declara el Parque Natural del Túria. Porxinos es un conector clave para enlazar Les Rodanes de Vilamarxant con las montañas de Riba-roja, con idéntico valor paisajístico. En 2007, inexplicablemente la declaración del Parque deja fuera a Porxinos, con un extraño diseño de delimitación, una especie de muela sin protección entre zonas protegidas. Qué casualidad, el plan urbanizador que aprovechaba esa especie de muela también es de 2007.

sábado, 23 de septiembre de 2017

LA REGULACIÓN DE LA QUEMA DE LA PAJA DEL ARROZ EVITARÁ PROBLEMAS AMBIENTALES

Ayer terminamos la semana con un intenso trabajo interno para poner en orden muchas de las cosas que tenemos entre manos. Un par de reuniones, primero del consejo de dirección de la Secretaría Autonómica, y, después, de la Conselleria.

Mientras la actualidad política en España, como si no hubiera otra cosa de la que ocuparse, está centrada en el referéndum de autodeterminación de Cataluña que el gobierno Rajoy quiere evitar como sea, nosotros seguimos haciendo las políticas medioambientales para conseguir mejorar la vida de los valencianos de esta generación y de las que nos han de seguir.

Con los cuatro directores generales hicimos un repaso de las cuestiones más importantes, desde el primer documento de trabajo del nuevo Plan Integral de Residuos hasta cuestiones de seguimiento administrativo como son los proyectos vinculados al Plan de Desarrollo Rural pasando por futuras propuestas de gestión y control de las políticas vinculadas al ciclo integral del agua o las medidas excepcionales de quema de la paja del arroz en la Albufera. 


También esta cuestión fue el tema central de la reunión, en el despacho de Elena Cebrián, del comité de dirección de la Conselleria. Desde Medio Ambiente tenemos que garantizar que las quemas estén justificadas y generen los mínimos problemas ambientales posibles. Hay una serie de alternativas para evitar que la paja pueda provocar problemas de sanidad vegetal después de la siega. La crema debe ser la última de ellas. Antes se debe optar por la trituración, el “fangueo”, la retirada o el bombeo de agua. 

Foto: El Mundo
El año pasado no se cumplió la normativa de quema prevista y hubo días de muchísimo humo en el entorno de la Albufera. Este año, a pesar de ser la quema una medida no contemplada en la normativa europea que afecta a la gestión del cultivo del arroz, podrá haber quema pero será limitada y controlada. Del grado de cumplimiento y efectividad de las condiciones de este año dependerán las del año que viene.

El próximo jueves tenemos reunión con los agricultores de la Albufera y los Ayuntamientos del entorno para poner en común las condiciones.

jueves, 21 de septiembre de 2017

LAS NUEVAS POLÍTICAS MEDIOAMBIENTALES DE LA GENERALITAT SON UN INDICADOR DEL CAMBIO EN MARCHA

 
De nuevo, el barranc dels Frares de Godella fue uno de los temas de los que me ocupé ayer. Tenemos un problema, hay zonas de Burjassot, Godella y Rocafort que sufren inundaciones cuando llueve mucho por culpa de la falta de canalizaciones de las aguas pluviales que llegan al barranco dels Frares de Godella. Un problema que se arrastra desde hace más de 20 años. Ahora disponemos de un proyecto heredado de la época de los gobiernos del PP que propone la construcción de un azarbe por la huerta de Rocafort, de poco más de un kilómetro, hasta desembocar en el Palmaret Bajo y el Carraixet. El proyecto tiene fuerte contestación, empezando por el Ayuntamiento de Rocafort que, en su día no se opuso a la iniciativa, pero ahora sí. Seguramente el proyecto se hubiera hecho sin demasiada discusión hace 20 años pero, ahora, el modelo de intervención y destrucción de la huerta es muy difícil de defender y aún más complicado de hacer con la potente oposición que tiene. 

 
Por ello, llevamos un par de meses revisando la futura obra. Tal como estaba previsto, los trabajos debían comenzar esta legislatura y ese plazo se debe cumplir. Sabemos que los vecinos más afectados ven con desconfianza la posible demora pero no hay proyecto más lento y con más retrasos que aquel que tiene una fuerte oposición en la calle. 
 
Por eso, ayer, tras una serie de contactos a nivel político, nos reunimos con representantes técnicos de la Conselleria y de los diferentes Ayuntamientos para poner ya sobre la mesa las primeras alternativas a revisar. Se trata de hacer intervenciones de drenaje sostenible, en forma de balsas de laminación o tanques de tormenta integrados en espacios verdes urbanos que puedan servir a la hora de crear nuevos parques y, en momentos puntuales, puedan retener grandes cantidades de agua. Hay muchos ejemplos de este tipo de obras, incluso en el entorno de Valencia. La premisa con la que se trabajará es buscar la máxima reducción del caudal del barranco y, al final, si hay que hacer alguna intervención en la huerta que pueda ser lo más respetuosa possible con el territorio. 
 
Tenemos nuevas reuniones previstas con los vecinos afectados, a los que iremos informando sobre cómo evolucionan los trabajos de los técnicos. 
 
Al mediodía, como todos los jueves estuve en la reunión del "Consellet", previo al Pleno del Consell de esta mañana. De nuestro departamento llevábamos un proyecto de decreto para modificar el Catálogo de Montes de Utilidad Pública de Valencia y poder encajar así una permuta con un particular que nos cede 168 hectáreas de terrenos forestales por 83 que eran de utilidad pública. Además del incremento de superficie, el terreno que incorporamos nos permite unificar espacio de utilidad pública y facilitar su gestión. 
 
Por la tarde, pasé un tiempo en el despacho intentando ponerme al día de firmas pendientes y acumuladas, revisando un par de informes y terminando las notas para la intervención que, después, tenía en una jornada sobre contaminación por ozono en Valencia organizada por "Ecologistas en Acción". Fueron un par de horas de mesa redonda de lo más productivas. Expliqué cómo afrontamos desde la Generalitat el tema de la contaminación por ozono, su problemática, la dificultad de evitarla y otras cuestiones más generales. 


A diferencia del control de los contaminantes primarios, la contaminación por ozono no es una emisión directa sino que se forma, de manera secundaria, a partir de reacciones por las radiaciones solares en contacto con otros contaminantes. Además, se trata de un contaminante transfronterizo y, por tanto, sus planes de control no pueden ser en territorios reducidos. 
 
Lo que si se hace es un seguimiento constante y se facilita información de los índices de afección que padecemos. En todo caso, conviene resaltar que las zonas más afectadas por esta contaminación de ozono no son las grandes concentraciones urbanas, donde los propios contaminantes de las ciudades facilitan su desaparición, sino en municipios como Morella, Elda, Coratxar, Villar o Caudete de las Fuentes. 
 
De los otros participantes en la charla recibí críticas, propuestas y alguna felicitación. Se nos reclama más decisión a la hora de hacer el control de los focos contaminantes. Estamos en éso. De la calidad del aire y del resto del medio ambiente depende en gran medida nuestra salud. Y es una partida que tenemos que ganar poniendo a los ciudadanos siempre por delante de los intereses económicos, y no sólo de palabra sino de facto. Hay que aumentar la conciencia ciudadana (de esto también hablamos) pero las políticas de calidad del aire serán un buen indicador del cambio en marcha.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

SIN DEMOCRACIA NO HAY TRABAJO POLÍTICO QUE PUEDA SERVIR A LA CIUDADANÍA

El Barranc dels Frares, en Godella, es un lugar problemático que provoca importantes inundaciones en el entorno de dicha población y también en el de Rocafort, Burjassot y Massarojos. Es un tema del que ya he hablado en más de una ocasión en este diario y del que, seguro, seguiré hablando. La solución prevista antes de que nosotros llegáramos al gobierno era hacer una gran canalización, un azarbe, por la huerta de Rocafort y llevar las aguas hasta el Palmaret Bajo y el barranco del Carraixet. Se trata de una obra con un gran impacto ambiental que, actualmente, estamos revisando con un principio de acuerdo entre los diferentes municipios afectados. El objetivo común: no retrasar el inicio de los trabajos pero con alternativas que tengan un menor impacto ambiental que el azarbe. 

 
Ayer por la mañana nos reunimos con el concejal de Medio Ambiente de Rocafort, Eduard Ramírez Comeig, para estudiar sus propuestas de actuaciones alternativas. Rocafort, que es por donde tendría que pasar el azarbe, está en contra de la obra y propone llevar a cabo parques verdes que puedan servir como balsas de laminación. Esta mañana tendremos una reunión con técnicos de la Generalitat y de los diferentes municipios para concretar esas alternativas. 
 
A continuación participé en la Comisión de Seguimiento de la Cátedra de Cambio Climático de la Universidad Politécnica que dirige el profesor Manuel Pulido. Revisamos la reciente actividad de la cátedra así como la preparación de las Jornadas que organizarán en el mes de octubre y la Conferencia que en noviembre dará la ex secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera, sobre la imperiosa necesidad de legislar sobre esta cuestión. También repasamos temas administrativos de funcionamiento y el estado de la tramitación de las becas y premios de investigación que la Cátedra ha puesto en marcha. 

  
Desde el Consell, queremos que en esta segunda parte de legislatura tenga más presencia nuestra actividad en torno al Cambio Climático. Más allá de las políticas que venimos aplicando en la dirección de reducir nuestra aportación en negativo al Cambio Climático, se trata también, especialmente desde nuestra Conselleria, de darle el máximo de visibilidad a la cuestión. Por ello, antes de final de año tenemos previsto presentar la Estrategia de Energía y Cambio Climático en la que llevamos invertidos casi dos años de trabajo y, a partir de ella, hacer una labor divulgativa y educativa más potente e ir preparando una regulación legal al respecto. 

 
Antes de comer, con Manuel Lubary, vicepresidente de la Confederación de Asociaciones de Vecinos y Consumidores de la Comunidad Valenciana (CAVE-COVA), tratamos el tema de la quema de la paja del arroz en la Albufera. Desde CAVE-COVA, como ya han hecho en otras ocasiones, están preparando una queja ante la Unión Europea. Nosotros les explicamos que tenemos previsto limitar la quema a las zonas de cultivo de arroz que puedan tener una amenaza real de sufrir fisiopatías y que, además, la quema sólo se hará de manera controlada. Estamos convencidos de que así las molestias causadas por el humo serán mucho menores que las del año pasado. Hemos hablado de la cuestión repetidamente con los agricultores de la Albufera y estamos seguros de que, entre todos, conseguiremos reducir a su mínima expresión las posibles molestias, tanto al medio ambiente como a la salud de las personas. La quema tiene alternativas, como se reconoce en todos los informes y si, además, se sigue trabajando en la búsqueda de salidas rentables para facilitar la retirada, en próximas temporadas aún lo tendremos más fácil. 
 
La tarde la dediqué al trabajo interno y a preparar mi intervención en unas jornadas sobre la contaminación por ozono convocadas para hoy por "Ecologistas en Acción". 

 
El día lo terminé en la calle Colon de Valencia, a las puertas de la Delegación del Gobierno. Obviamente no estaba allí como Secretario Autonómico sino como ciudadano cabreado para protestar por la deriva antidemocrática del Gobierno de Mariano Rajoy en relación a Cataluña. Detenciones, registros, persecuciones, amenazas, incautaciones, censuras... gestos impropios de un Estado de Derecho. Ya no es cuestión de independencia o no independencia, es cuestión de democracia. Ante los atentados del terrorismo etarra se decía que la violencia no era el camino, que sin armas y por la vía política todo era defendible. Se ve que no. El referéndum no es el problema, el referéndum es la solución. En democracia, las discrepancias se resuelven votando. El miedo al referéndum va más allá de la independencia o no de Cataluña. El miedo es que después del tema catalán queramos votar más cosas: el modelo de Estado, el rescate de los bancos, las condiciones laborales, el modelo productivo... y votando, votando, se desmonte la estructura de un régimen que nos ha llevado hasta aquí pero que ya no da para más. Esto es lo que yo reclamaba ayer con mi presencia ante la Delegación del Gobierno, algo que va mucho más allá de si Cataluña debe ser o no independiente.

DE LA MAYOR CANTERA DE MÁRMOL DEL MUNDO AL CAMBIO CLIMÁTICO


Ayer estuvimos en la mayor cantera de mármol del mundo, la mayor cantera a cielo abierto de Europa, la de MonteCoto en Pinoso, en el Medio Vinalopó. Impresionante, sí. Un agujero inmenso. 300 metros de profundidad.
 


Una explotación que es un puntal económico en la zona pero, al mismo tiempo, con un impacto medioambiental negativo de primer orden por diferentes motivos. Nuestros anfitriones fueron el alcalde de Pinoso, Lázaro Azorín, y la concejala de Medio Ambiente, Silvia Verdú. También nos acompañaron representantes empresariales y concejales de diferentes poblaciones del Medio Vinalopó (Monóvar, La Algueña y La Romana).


 
La gestión de los residuos de la explotación, una mezcla de piedra y tierra denominada «marmolina», así como el conjunto de toda la actividad, está en un proceso de regularización desde hace años pero no acaba de rematarse. Ahora mismo, los depósitos de residuos se acercan al municipio vecino de La Algeña y, ambos Ayuntamientos, han iniciado un proceso para la aprobación de un Plan Especial urbanístico que suponga una solución de futuro a esta problemática. La gestión minera significa extraer de un punto, aprovechar las piezas de mármol que se obtienen y el resto del material extraído, toneladas y toneladas cada día, ir acumulándolo en otro punto. 

 
El objetivo es regular todo el proceso de una vez, acabar con años y años de «parcheo» administrativo para superar los obstáculos. 
 
La Asociación de Empresarios del Mármol comparte también esta pretensión. Su interés es plantear una gestión que les pueda garantizar la actividad durante los próximos 20 años, como mínimo. 

Nuestro compromiso fue que procuraríamos que no hubieran demoras administrativas y que, más allá del mantenimiento de la actividad, la protección del territorio, la regulación de los impactos ambientales y las sucesivas restauraciones a realizar fueran nuestras prioridades. Hablar de sostenibilidad ante una cantera de esa magnitud resulta contradictorio, pero la política la hacemos a partir de lo que hay, y a partir de ahí iniciamos los cambios. 

  
De hecho, tocamos dos aspectos más de cuestiones relacionadas con la extracción del mármol. Por un lado, la posibilidad de que los restos del mármol que salen de las fábricas donde se hace su tratamiento se puedan usar para restaurar las cavidades de viejas explotaciones o para el sellado de vertederos. Esta posibilidad resolvería dos problemas, por un lado la restauración de los espacios degradados y, por otro, la existencia de montañas de restos del mármol que, ahora, se acumulan de manera irregular junto a las fábricas. Estos restos de mármol tienen características parecidas a la arcilla pero su consideración como residuos dificulta su uso. El segundo tema es el preocupación que tienen los empresarios del mármol para poder exportar la piedra triturada como graneles desde el puerto de Alicante. Las dificultades que tiene la instalación portuaria para hacer el trasiego de graneles impide la manipulación en gran cantidades. La futura existencia de naves cerradas en depresión en el puerto de Alicante podría ser clave en este sentido. 
 
Después de toda la mañana en Pinoso, de un par de reuniones y de diferentes visitas alrededor de la cantera, nos fuimos hasta Cocentaina. 
 
Allí mantuve una reunión con el director de los Parques Naturales de Mariola y Font Roja, Salvador Palop, y el presidente de la Junta Rectora de la Sierra de Mariola, Xavier Anduix. También estuvo con nosotros el concejal Jordi Pla. Hicimos un repaso a diferentes iniciativas en relación con este espacio protegido: el aumento de brigadas del Parque que vamos a hacer efectivo a partir del próximo año; las mejoras en comunicación e información a la ciudadanía; la profundización en la coordinación entre las diferentes administraciones implicadas; e iniciativas diversas de dinamización y conservación de este espacio natural. 

  
A continuación, en la Casa de la Juventud, participé, conjuntamente con el concejal de Medio Ambiente de la localidad, Juan Saúl Botella, en la inauguración de las "II Jornadas Cocentaina hacia la sostenibilidad". 


Serán quince días de conferencias, visitas, proyección de documentales, rutas guiadas, etc. El hilo conductor de esta edición "El Cambio Climático y la Biodiversidad". Se trata, lo dije en mi intervención, de una iniciativa valiosa para fortalecer el nivel de conciencia ciudadana en torno a esta cuestión.

 
Estamos ante el mayor reto de la humanidad y no podemos dejar que las cosas más urgentes del día a día pero mucho menos importantes nos desvíen un ápice de la necesaria implicación en la lucha de cada uno contra el cambio climático. Una ciudadanía consciente será una ciudadanía exigente y esto obligará a los poderes públicos a no mirar hacia otro lado, a no ser cobardes, y a ser consecuentes con la magnitud del reto. 


Necesitamos nuevos modelos de desarrollo y desde las administraciones públicas tenemos que trabajar en ellos. Si hacemos las cosas "como siempre" tendremos un grave problema. Y lo tendremos todos nosotros, no el planeta. El planeta seguirá pero las personas quizás no tendremos ya lugar en él. Aprovechemos la oportunidad que significa el cambio climático para empezará hacer las cosas de otro modo. No estaremos ante una catástrofe si somos capaces de aprovechar esta oportunidad.

lunes, 18 de septiembre de 2017

POR UNA ALBUFERA LIBRE DE ENVASES ABANDONADOS

La mañana de ayer la dediqué íntegramente a la Albufera y a una iniciativa muy valiosa, un proyecto que encabeza la Fundación Global Nature, financiado por Lanjarón, y en el que participan otras asociaciones relacionadas con actividades medioambientales. Se trata de una acción que supondrá la recogida, selección, clasificación y reciclaje de los residuos que llegan a la Albufera, es decir, afecta sobre todo a envases de plástico abandonados. 

  
La Albufera es un espacio delicado, muy vulnerable, sometido a una altísima presión y que puede servir de ejemplo de hasta qué punto la acción humana, con su dejadez y falta de cuidado depreda el territorio. Son cerca de cinco millones los envases de bebidas que cada día se abandonan o se depositan allí donde no toca en nuestra Comunitat. Muchos de ellos, por barrancos, torrentes o acequias, acaban en el lago de la Albufera. Otros terminan en el mar. De hecho ayer, los trabajadores del servicio de limpieza en poco más de una hora recogieron un volumen de residuos muy grande que tuvimos justo al lado de donde hicimos la presentación del proyecto. 

 
Al margen del trabajo de recogida, la iniciativa de Global Nature hará también una tarea de caracterización de lo que se vaya recogiendo y diferentes iniciativas de concienciación para hacer llegar la información a la ciudadanía. 

  
El proyecto tiene valor no sólo por lo que significará de mejora de la Albufera sino porque a partir de un lugar tan "mediático" se puede hacer una gran tarea de concienciación para evidenciar un grave problema como es el del abandono de envases. 

  
En cuanto al resto de día, y ya por la tarde, aunque por la mañana ya había tenido que contestar algunos medios, tuve diferentes entrevistas con medios de comunicación. Los temas, varios. Fue un día de bastante movido. Por un lado, la cuestión de la quema de la paja del arroz que, como ya hemos dicho reiteradamente, con respecto a los informes medioambientales, estarán listos antes de lo que estuvieron el año pasado y buscamos un mayor control tanto de la superficie a quemar como del seguimiento de la quema. La presión va en aumento. Desde las organizaciones agrarias han sido muchas las voces que, en los últimos días, me han llamado para interesarse por la cuestión y, a todos les he ido explicando las cosas que acabo de apuntar. 
 
También sobre incendios di ayer explicaciones a diferentes medios de comunicación. Se acaba la temporada de verano y se nos pide un balance. Llevamos en lo que va de temporada un poco menos de 1.300 hectáreas quemadas; el año pasado fueron casi 6.000 y la media de los últimos 10 años es de 9.000. De cualquier modo no son buenas cifras, cualquier incendio es demasiado y todavía nos quedan algunos días de calor que podrían ser el escenario de algún que otro fuego. No podemos bajar la guardia. Todo el personal implicado en las tareas de vigilancia, prevención y extinción han hecho un gran trabajo y debemos rematarlo. Han bajado los incendios fruto de negligencias pero el número total de fuegos se mantiene estable. Queda todavía mucho trabajo por hacer. 
 
Por último, he tenido que desmentir las acusaciones del Ministerio de Fomento de Madrid que decía que nuestra Conselleria oponía al proyecto del tren de la costa que debe unir completamente Valencia y Alicante. Nada de oposición, simplemente alegaciones, hechas de acuerdo con la Conselleria de Vivienda y Vertebración del Territorio, que pretenden mejorar la iniciativa, hacerla medioambientalmente mejor y que pueda garantizar un mejor servicio a los pueblos y a las ciudadanía. Es curioso que, después de años y años de olvido del proyecto y de las repetidas peticiones de las comarcas afectadas, que no se realicen las obras sea culpa de quien no tiene ninguna responsabilidad. La obra es cosa del Gobierno del PP de Madrid y nadie más que ellos tiene la culpa de que no se haga. 
 
Una parte de la tarde la dediqué también a preparar una charla que esta noche daré en Cocentaina sobre "Cambio Climático y Biodiversidad". Mañana contaré algo más.