jueves, 27 de julio de 2017

VAERSA DEBE SEGUIR LA SENDA DE GESTIÓN MARCADA POR VICENT GARCIA

Ayer el Consejo de Administración de VAERSA decidió por 7 votos contra 3 y 1 abstención destituir a Vicent García como director general de la empresa. 


Yo voté contra la propuesta de destitución. En 2015, cuando le escogimos para el cargo, yo pensaba que era el mejor candidato, la persona adecuada, y ayer seguía pensando lo mismo. 
 
La reunión del Consejo de Administración de VAERSA fue un mal trago, pero no porque hubiera diferentes opiniones. En un ente como el mencionado Consejo cada uno vota en conciencia lo que cree mejor en cada momento pensando en el servicio público que nos obliga; en democracia las discrepancias nunca restan. No votamos un modelo de empresa, ni unos objetivos, ni una estrategia, todo ello no está en duda, votamos una persona y yo no hubiera destituido a Vicent Garcia. El mal trago tenía, básicamente, un componente personal, en tanto que yo sentía que estábamos prescindiendo de un buen gestor y de una buena persona. 

 
García ha hecho durante estos dos años un gran trabajo. Claro que ha cometido errores; nosotros mismos, yo, desde Conselleria, seguro que también nos hemos equivocado al no darle suficiente apoyo en un momento determinado o no haciéndole una observación concreta cuando tocaba. Es evidente que queda mucho por hacer en VAERSA tras dos años, pero Vicent Garcia ha trabajado mucho y bien. 
 
VAERSA es una empresa muy compleja, con 1.300 trabajadores, que venía de dos ERE’s que habían dejado cicatrices laborales. Durante los 20 años del Partido Popular había sido un pozo de corruptelas y abusos. La gestión de García, y ayer en el Consejo nadie dijo lo contrario, había dado la vuelta a las malas prácticas, había desatascado cuellos de botella graves, había superado conflictos judiciales, había ampliado los ámbitos de participación sindical y de diálogo laboral. Esto y muchas cosas más que representan la concreción del cambio de políticas que significa el Gobierno del Botánico.

Le quedaba mucho trabajo por hacer, indudablemente. Estos días, los sindicatos de VAERSA están de movilizaciones por unas reivindicaciones laborales sobre las que, con Vicent Garcia al frente y desde Conselleria, se lleva mucho tiempo trabajando. Hay problemas de precariedad laboral indiscutibles y necesidad de modificar el modelo de empresa para hacerla más operativa acercándola a la Administración. Lo sabía García, lo sabemos todos. La decisión de resolver esto está más que tomada. 
 
Ahora, más allá de opiniones, toca seguir trabajando. VAERSA tendrá una nueva persona al frente de su dirección general. Una persona que elegiremos pensando en dar el mejor servicio posible a la ciudadanía, que deberá seguir la senda de gestión marcada por García y con la que espero tener la misma relación de lealtad y de comunicación fluida que he tenido durante dos años con él. 
 
Terminado el Consejo, el final de la mañana fue un continuo de llamadas de diferentes medios pidiendo mi opinión sobre la destitución de Vicent. A todos les ofrecí los mismos argumentos que acabo de escribir aquí. 
 
Ya por la tarde, tuve una reunión con el director general del Agua, Manuel Aldeguer, y el gerente de la EPSAR, Enrique Lapuente, para coordinar diferentes iniciativas que están haciendo de forma participada. La EPSAR depende de la planificación de la dirección general del Agua pero, al mismo tiempo, diferentes momentos de tramitación de los proyectos ya en marcha de EPSAR necesitan de la intervención de la dirección general. Desde nuestra llegada al Gobierno hemos hecho un considerable trabajo para articular fórmulas de cooperación diligentes. Durante el Gobierno del PP, la dirección general del Agua quedó vacía de protagonismo en las políticas relacionadas con la entidad de saneamiento. La EPSAR era el brazo ejecutor de la conselleria. Era una manera de evitar los controles más estrictos que hay en los organismos del Consell, una forma de huir de la vigilancia debida. Así EPSAR se convirtió en otro nido de corrupción, así la gestión del agua estuvo teñida de tramas negras que ahora están en los juzgados. La dirección debe estar en Conselleria y los controles también, pero tenemos que buscar la máxima agilidad en las tramitaciones y, por ello, hacemos reuniones de coordinación de manera continua. Ayer, las expropiaciones que la dirección general del Agua tiene que hacer para que EPSAR pueda impulsar la construcción de nuevas depuradoras y la puesta en marcha de Planes Especiales para las nuevas instalaciones fueron dos de las principales cuestiones tratadas.

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