viernes, 14 de julio de 2017

EL PUERTO DE ALICANTE Y LAS OBLIGADAS NAVES CERRADAS PARA EVITAR LA CONTAMINACIÓN

La mañana de ayer la empecé con dos reuniones internas con los directores generales de Prevención de Incendios, Delia Álvarez, y de Medio Natural, Antoni Marzo. Los tres hicimos un repaso a los informes de que disponemos sobre la quema de la paja del arroz en la Albufera. Nos hemos pasado más de medio año trabajando en la búsqueda de iniciativas que pudieran permitir la retirada de la paja y evitar, así, tener que quemar. La dificultad está en retirar la paja de las zonas más bajas, aquellas donde la paja queda sumergida. Las diferentes posibilidades contempladas para estos terrenos no han dado resultado por diferentes razones, la falta de colaboración por parte de muchos de los agentes implicados no es una de las más importantes. De cualquier modo, como la quema es, al margen de otras consideraciones ambientales, una práctica sobre la que recaen indicios más que fundamentados de posibles afecciones a la salud de las personas, sólo por un principio de prudencia, hay que limitar al máximo la quema. Lo que está claro es que disponemos de los informes suficientes para fundamentar una práctica lo más responsable posible y no, como ocurrió el año pasado, que los incumplimientos de las condiciones establecidas fueran la tónica habitual. 

  
La siguiente reunión del día tuvo relación también con temas de contaminación. Conjuntamente con el director general de Calidad Ambiental y Cambio Climático, Joan Piquer, me reuní con el presidente y el director del Puerto de Alicante, Juan Antonio Gisbert y Carlos Eleno, respectivamente. El tema de la contaminación por culpa, básicamente, del movimiento de graneles fue el centro de la conversación. El Puerto de Alicante tiene una autorización de actividad condicionada a que, en el periodo de un año, se compruebe fehacientemente que dichos movimientos no generan contaminación ni, por tanto, molestias a la ciudadanía. 
 
Gisbert y Eleno nos contaron todas las iniciativas que están llevando a cabo, todas las que ya han puesto en marcha para cumplir los requerimientos de la autorización y aquellas que quedan por aplicar, nos dijeron que estarán listas antes de finalizar el mes de agosto. En determinados casos, ciertamente, alguno de los retrasos tiene que ver con las propias dificultades burocráticas de la administración. 

 
En todo caso, nosotros les anunciamos la apertura de un expediente y reiteramos la necesidad de que tengan a punto la contratación de la construcción de naves en depresión y la conveniencia de buscar, entre todos, la vía más fácil para conseguirlas. Los directivos del Puerto nos aseguraron su implicación. Y todos estamos de acuerdo en que, de una manera u otra, acabaremos en ellas. 
 
Ayer era jueves y, al mediodía, participé en el "Consellet" previo al Pleno del Consell de todos los viernes. De nuestra Secretaría Autonómica llevamos un convenio con una comunidad de regantes de Godelleta para electrificar un sistema de bombeo que permita sustituir el uso de una masa de agua muy explotada por una en mejores condiciones. 
 
Ya por la tarde, y presidido por la consellera Elena Cebrián, reunimos al Consejo Asesor y de Participación del Medio Ambiente (CAPMA). Ayer ya anuncié aquí mismo que en la sesión presentábamos el borrador de la Ley de Espacios Naturales Protegidos. Una norma que llevaba muchos años de retraso, y la necesidad de revisar la actual legislación autonómica, que data de 1994, pedía a gritos una actualización. 

  
La nueva Ley incorpora figuras de protección hasta ahora no reguladas y se adapta a las directivas europeas más recientes. La nueva Ley de Espacios Naturales Protegidos creará las "Zonas de Incentivos para la Conservación" que pretende incidir en una de las eternas cuestiones pendientes cuando hablamos de protección de zonas de montaña: integrar los objetivos de conservación con la mejora económica social y territorial de las poblaciones incluidas en los ámbitos protegidos. 
 
Asimismo se incorporan vías para fomentar la coordinación entre las diferentes áreas protegidas y se facilita la intervención e implicación social en la gestión de estos espacios naturales. El nuevo texto también incorpora un apartado relativo al régimen sancionador, lo que facilitará el trabajo de la administración y la seguridad jurídica de los administrados. 
 
En el CAPMA de ayer también se presentó el borrador de regulación de las actividades potencialmente contaminantes. Una obligación que estaba pendiente desde 2006 y que se pone ahora en marcha por primera vez. Hasta ahora hemos ido enviando instrucciones a las direcciones territoriales de cómo actuar pero no había una normativa definida. 
 
Con la norma que ayer se revisó, identificar las actividades y los focos contaminantes será más sencillo, se contemplan revisiones de la autorización, la periodicidad y la metodología de los controles. 

  
La Estrategia de Prevención de Incendios (basada en concienciación social, ordenación forestal, mejora de ecosistemas y restauración), el informe sobre los trabajos de la comisión del CAPMA sobre Cambio Climático, la presentación de una futura aplicación informática para saber en tiempo real la calidad del aire, la previa de la Guía de Educación Ambiental y una propuesta sobre indicadores medioambientales fueron otros de los temas tratados ayer. 
 
Por último en el apartado de ruegos y preguntas, se hicieron un par de referencias por varios participantes sobre la necesidad de controlar ambientalmente los planes territoriales de la administración y la conveniencia de hacer un inventario de las zonas húmedas de la Comunitat.

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