lunes, 12 de junio de 2017

NO HABRÁ PLAYAS SIN MARES



Ayer fue el inicio de semana y empezamos con una reunión del equipo de la Secretaría Autonómica, los cuatro directores generales y el asesor de Asuntos Generales. Repasamos los temas pendientes, algunas citas de la agenda y decidimos que, en lugar de dos reuniones semanales, una de comunicación y otra sobre los temas en marcha, las unificaremos en una sola los viernes. 
 
 
Terminada esa reunión, junto con el director general del Agua, Manuel Aldeguer, nos desplazamos hasta Altea, al club náutico de la localidad alicantina, donde se hacía la entrega de Banderas Azules en playas y puertos deportivos de la Comunitat Valenciana. 
 
Se trata de una certificación ambiental que, impulsada por una Organización No Gubernamental denominada Fundación para la Educación Ambiental, lleva más de 30 años repartiendo estos reconocimientos de buenas prácticas y gestión en los servicios así como el mantenimiento de playas y puertos. La Generalitat, y en concreto nuestra Conselleria, colabora en la campaña. Por eso ayer el acto lo presidió la consellera Elena Cebrián, junto al alcalde de Altea, Jaume Llinares, y los responsables del puerto deportivo del municipio. También estuvo el secretario autonómico de Turismo, Francesc Colomer.

 
Este año 129 playas de todas las comarcas litorales de nuestra Comunitat han tenido bandera azul, cuatro más que el año pasado. En puertos, 15 han recibido este reconocimiento, uno más que en 2016. Nuestras playas acaparan el 21% de las Banderas Azules de todo el Estado. Somos la Comunidad Autónoma con más Banderas. Y Alicante, con 78, es la provincia número 1 de este preciado ranking. 
 
En el breve discurso que hice ante los muchos alcaldes y concejales que asistieron al acto, además de felicitarles y darles las gracias por su trabajo, destaqué la necesidad de cuidar los mares, sobre todo de la avalancha de plásticos que los contaminan, ya que sin ellos no habrá ni playas ni puertos. Otra de las cuestiones que destaqué en este reparto de banderas, y más en el año del "Turismo Sostenible", es que son un buen ejemplo de que las poíticas cuidadosas con el medio ambiente no son una limitación sino una oportunidad. Las Banderas Azules son un valor turístico de primer orden y se ganan haciendo las cosas bien. 

 
Queda mucho camino por hacer en la gestión sostenible de las playas pero las Banderas Azules ayudan a allanar ese camino. 
 
La vuelta a València, al igual que había sido la ida, fue una buena oportunidad para encadenar llamadas telefónicas y respuestas a las muchas consultas que me van llegando, vía e-mail, vía facebook, vía whatsapp... Y no todas son de trabajo, está claro. En los largos viajes en coche por motivo de trabajo, también hay mucho tiempo para leer documentos. Muchas veces sucede que bajas la vista para echar un vistazo a los papeles en Dénia y cuando la alzas ya estás en Massanassa. 
 
Después de comer tuvimos en el despacho de la consellera Cebrián una reunión de las dos Secretarías Autonómicas para revisar temas pendientes, algunas cuestiones de agenda y comentar asuntos diversos. 
 
La jornada la terminé en la sede de Compromís, en un Ejecutiva de la coalición.

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