miércoles, 14 de junio de 2017

LOBOS, TRAMPAS Y ESCOPETAS


Cuando hablamos de que el cambio climático y los cambios en los comportamientos sociales son lentos pero constantes y que la adaptación a ellos conlleva muchas situaciones de conflicto, a veces, puede parecer que hablamos a muchos años vista. No es así. 
 
Ayer en la Conselleria, el secretario autonómico de Agricultura, Francisco Rodríguez Mulero, y yo nos reunimos con la Federación de Cooperativas Agrarias, la Unió de Llauradors, la Asociación Valenciana de Agricultores y la Federación de Caza autonómica para hablar sobre los perjuicios que la presencia de determinada fauna salvaje causa en los campos de cultivo valencianos. 


Los conejos, los jabalíes y las cabras son, básicamente los animales que destrozan cosechas e instalaciones. Añadiré, sin que tenga nada que ver con la agricultura, que, en algunos casos, también causan algún que otro accidente de tráfico. ¿Qué provoca la exagerada presencia de estos animales, lejos de sus hábitats habituales de montaña, en los campos de cultivo y en las zonas urbanas? Las causas son diversas. 
 
Voy a mencionar algunas. El aumento de las temperaturas y las prolongadas sequías hace que estos animales tengan cada vez más difícil encontrar alimentos en las montañas y bajan a las llanuras. Además, el abandono del campo hace que haya muchos terrenos junto a los campos cultivados que permiten a los animales tener un acceso mucho más sencillo. La búsqueda de mejores condiciones para acceder a la comida hace que, incluso, se acerquen a zonas urbanas donde el abandono de alimentos es una constante. Por si fuera poco, los depredadores naturales, como los lobos, han desaparecido y el número de cazadores también está reduciéndose. Todo sumado, y se pueden encontrar más explicaciones, nos ha llevado a esta situación que ahora sufre el campo valenciano. 
 
Se pide más agilidad en los trámites burocráticos y más permisos para llevar a cabo esas batidas de caza que son la fórmula que creen más conveniente para controlar las poblaciones. 
 
Nosotros les dijimos que damos permisos para todas aquellas batidas que están justificadas, que se permite con absoluta normalidad la caza en los periodos acordados y que las tramitaciones lentas no son producto de nuestra voluntad sino de muchos años de abandono de la administración pública autonómica valenciana a la que no se le ha dotado de la financiación y el personal que necesita. 
 
Más allá de todo esto, estamos trabajando en un mapa lo más ajustado posible sobre esta materia por comarcas y, en algunas, hemos utilizado drones para cuantificar exactamente el número de ejemplares por especies que pueden estar provocando daños en los cultivos. 
 
Somos consciente de que, actualmente, la caza es una herramienta fundamental para el control de las poblaciones pero también estamos introduciendo el uso de las cajas-trampa para la captura de jabalíes. No hay que olvidar tampoco la mayor sensibilidad social que hay respecto a las grandes batidas y la necesidad de buscar soluciones complementarias. 
 
Los representantes de las organizaciones agrarias nos hicieron una serie de propuestas para evitar en la medida de los posibles esos daños y quedamos en que en pocos días volveríamos a hacer una reunión, esta vez de carácter más técnico, para ir juzgando las diferentes medidas que puedan plantearse. 
 
Terminada la reunión, me tocó atender algunos medios de comunicación sobre el contenido de la misma y, a continuación, repasé en el despacho una serie de temas de los que estos días tendré que ocuparme. Quiero destacar que ya está cerrada la reprogramación de los fondos FEDER de la Unión Europea y que vamos a disponer de 20 millones de euros para ampliar, mejorar e informatizar los ecoparques de la Comunitat Valenciana. 20 millones de euros que, como se trata de una financiación al 50%, quiere decir que en los próximos años haremos una inversión total de 40 millones de euros en estos ecoparques. Conseguir este dinero no ha sido sencillo. Se ha trabajado mucho y muy bien desde nuestra dirección general de Calidad Ambiental y Cambio Climático, dirigida por Joan Piquer, y desde la Secretaría Autonómica de Financiación, a través especialmente de la directora general de Fondos Europeos, Miriam Fernández, que ha realizado un esfuerzo muy importante. Se trata de un golpe de timón estratégico en nuestra política de residuos. 40 millones de euros en los ecoparques significará un aumento exponencial de los resultados de la separación de los residuos en origen, y nos acercará a cumplir los objetivos que nos reclama la Unión Europea. En los próximos días daré más datos. 
 
Ya por la tarde, me dediqué a preparar la "Jornada sobre la Gestión del Ciclo Urbano del Agua" que hemos organizado a lo largo de todo el día de hoy en la sede de la Conselleria, y en la que han confirmado su presencia representantes de once comunidades autónomas del Estado español. Cada uno explicará lo que se hace en su Comunidad en esta materia, cuáles son los principales problemas que afrontan y cómo los piensan resolver. Ayer preparé mi intervención que debe servir para clausurar la Jornada que, estoy convencido, tendrá continuidad. 

 

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