sábado, 20 de mayo de 2017

SIN FUNCIONARIOS NO HABRÁ BUENAS POLÍTICAS PROGRESISTAS

La semana pasada fue con los funcionarios de la dirección general del Agua y ayer fue con los de la dirección general de Calidad Ambiental y Cambio Climático. Prácticamente la totalidad de los trabajadores del departamento participó en la reunión mantenida. Se trataba de poner en común la situación de la dirección general, los problemas y sus preocupaciones fundamentales. 



La hora y media de conversación se puede resumir en dos palabras: falta personal. En otro tiempo, alrededor de 2010, p
or poner una fecha, 115 personas trabajaban en Calidad Ambiental, a finales de 2014, más de 50, que eran de VAERSA, fueron despedidos. Así pues, estamos haciendo el mismo trabajo (en realidad más, porque hay que añadir Cambio Climático) con la mitad de la gente. Este era el panorama a finales de 2015 y, un año y medio después, no hemos sido capaces de revertir la situación. Entre las penurias del presupuesto y las limitaciones que nos impone el Gobierno de Madrid no hemos podido crear nuevas plazas. Ahora mismo ya tenemos 5 aprobadas y en camino, pero queda mucho por hacer. Las consecuencias son: un personal con más trabajo del que puede asumir y mucha faena que no somos capaces de resolver. Y por culpa de eso los trámites la puesta en marcha de nuevas empresas o su ampliación se ven retrasadas, lo que, al final, perjudica gravemente muchas inversiones en nuestra Comunitat. Además, los controles y el seguimiento de las actividades potencialmente contaminantes también se ven afectados. Sólo un detalle: de los expedientes que nos entran cada año, tan sólo se resuelven en tiempo y forma, aproximadamente, una tercera parte.

Los problemas de personal son, también, un problema estrictamente político, al menos p
ara un Gobierno de progreso como el del "Botànic". El servicio público no se puede hacer sin funcionarios, y si el servicio público está debilitado favorecemos su desprestigio y, por tanto, fortalecemos la posibilidad de que los derechos de las personas acaben gestionándose desde sector privado en clave de negocio.

Acabamos la reunión con la esperanza (lo dije yo) de que cuando nos volv
amos a reunir dentro de un año, las necesidades de personal sean algo menores.

A continuación, como hacemos todos los viernes, me reuní con los cuatro directores generales y con el asesor de
Asuntos Generales de la Secretaría Autonómica para repasar los temas más urgentes y ponernos al día de las novedades y el estado de los temas más destacados. Más o menos lo mismo que hicimos a continuación en el despacho de la consellera Elena Cebrián las dos Secretarías Autonómicas de manera conjunta.

Después de comer, de repasar algunos informes pendientes y firmar (como no) documentación acumulada que tengo la sensación de que se multiplica sin
previo aviso... me fui a Alzira. Allí, junto con el alcalde Diego Gómez, otros concejales, diputados y alcaldes de la comarca, inauguré la I Edición de la "Biosfira", una muestra amplia de actividades y productos ecológicos, desde bicicletas hasta muebles, desde yoga hasta energías renovables, desde verdura hasta aceite, con el elemento común de su relación con un modelo de vida sostenible. 


Iniciativas como la "Biosfira" tienen el valor de hacer visible que, más allá del tráfico comercial que vemos en los grandes medios o que podemos consumir en las grandes superficies, también hay vida, y mucha, y buena, y divertida,
más allá. Los productos sostenibles, los productos verdes, no sólo son imprescindibles para hacer realidad un modelo de vida no depredador con el planeta sino que también ponen en pie una nueva economía; una economía de proximidad, imposible de deslocalizar y capaz de repartir los beneficios entre muchos. 

 
Cada vez son más las poblaciones que organizan actividades ligadas a la ecología. En los últimos diez años eventos como el que ayer inauguré en Alzira se multiplican, lo que pone de manifiesto que la conciencia ciudadana sobre la cuestión es cada vez mayor. Lo digo porque demasiadas veces hacemos discursos pesimistas o en negativo sobre la preocupación medioambiental de la ciudadanía pero, a pesar del bombardeo consumista constante en todas partes, la conciencia verde crece cada día.

Aciertos como el de hacer la "Biosfira" en un parque tan céntrico y agradable como el de La Alquenencia
de Alzira favorece la participación y, por tanto, hace una tarea de pedagogía impagable.

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