sábado, 13 de mayo de 2017

GOBERNAR BIEN PASA POR NO CONFORMARSE CON MALAS SOLUCIONES

Muchas veces las soluciones más sencillas a los problemas que nos podemos encontrar en las instituciones no son, ni de lejos, las mejores soluciones. Lo digo, y vuelvo al tema que ya traté ayer, por los problemas de inundabilidad en la zona del Barranc dels Frares que afecta a Godella y otras poblaciones del entorno.
 
Ayer me entregaron un trabajo complementario al proyecto inicial de canalización de las aguas pluviales que pretende buscar alternativas con el menor impacto territorial posible en la zona de huerta de las poblaciones afectadas.

 
Se trata de hacer un azarbe de un kilómetro de longitud y lo que buscamos es que la cicatriz en el territorio sea la menor posible. Partimos de un canal con cubierta vegetal de unos 16 metros de ancho y ahora toca estudiar las alternativas. Las trataremos en la dirección general del Agua y, tal y como nos comprometimos, las pondremos en común con los diferentes agentes afectados: empezando por los ayuntamientos y siguiendo por representantes vecinales, colectivos ecologistas, etc.
 
Estamos hablando de un proyecto que lleva más de 10 años redactado y que nunca se había llevado a cabo. Nosotros lo hemos desatascado y ahora queremos que, sin retrasos significativos, sea del gusto de la mayoría.
 
Antes de recibir este nuevo trabajo sobre el barranco de Godella, había tenido una reunión, a primera hora de la mañana, con los funcionarios, precisamente, de la dirección general del Agua. Un encuentro con los trabajadores de cada una de las cuatro direcciones generales de mi Secretaría Autonómica ya lo había mantenido en otoño de 2015, pocos meses después de asumir el cargo. Ahora he empezado una nueva ronda de reuniones (encuentros muy informales) y lo he hecho por el Agua. Les expresé mi satisfacción por el trabajo que están haciendo y, cuando hablaron ellos, de diferentes maneras, todos coincidían en las carencias de personal que arrastramos. Somos conscientes y sabemos que, muchas veces, exigimos esfuerzos por encima de las posibilidades de las plantillas que tenemos. Me hicieron ver que, además, la falta de efectivos humanos va acompañada de grandes limitaciones en las posibilidades de promoción interna y que, esto, año tras año, no ayuda a motivar a la gente.

 
Les expliqué que hace meses que reclamamos más personal, pero también que es una reclamación idéntica a la que están haciendo todas las Consellerias y que, entre la falta de presupuesto y las reducidas posibilidades de nuevas incorporaciones, conseguir mejoras resulta de lo más complicado.
 
La dirección general del Agua se trasladó hace unos meses de sitio y todavía no tienen en la nueva ubicación una parte de la documentación que necesitan, ya que estaban en armarios empotrados que, lógicamente, se quedaron en el edificio que abandonaron . Les dije que también nos interesaríamos por averiguar cuándo llegan los nuevos armarios.
 
La mañana la acabamos en una reunión de nuestra Secretaría Autonómica, de las cuatro direcciones generales, con la consellera Elena Cebrián. Fue un repaso detallado de las cuestiones que llevamos entre manos, algunas recientes, otras que llevamos desde hace semanas o, incluso meses, discutimos las estrategias sobre temas más políticos y repasamos agendas. Al final, tres horas de reunión de trabajo y un recordatorio final: estamos ya a las puertas de la mitad de la legislatura y el nivel de exigencia es cada vez mayor; y ya no se trata de nuestra propia exigencia interna sino de la de la gente de la calle, porque trabajamos para que mejore su calidad de vida.

Terminada la reunión con la consellera, dediqué una hora más a trabajar en el despacho y, poco antes de las cinco de la tarde, di por estrenado el fin de semana durante el cual, al menos en principio, no tengo actos previstos.

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