jueves, 4 de mayo de 2017

APAGANDO FUEGOS QUE NOS DEJÓ EL PP... Y NUNCA MEJOR DICHO

1994 fue un año de grandes incendios en Valencia. Miles y miles de hectáreas de bosque se quemaron e incluso hubo que lamentar víctimas mortales. Después, durante los siguientes años continuaron los fuegos, en algunos casos también quemaron extensiones importantes. Pues bien, durante todos los gobiernos del Partido Popular, desde 1995 a 2015, no se hizo nada para recuperar las zonas quemadas, no hubo intervenciones, no hubo repoblaciones, no hubo, en definitiva, ningún tipo de política forestal. Cierto es que un bosque quemado necesita cuatro o cinco años de 'descanso' para dejar que comience de forma natural su regeneración, pero en el caso del PP no es que dejaran pasar ese tiempo de recuperación, sencillamente no hicieron nada. Zaplana llegó con grandes planes pero no invirtió un solo euro y cuando Camps cogió los proyectos incumplidos de Zaplana sólo sirvió para endeudarse a base de intervenciones inútiles a partir del llamado «modelo alemán» que consistía en pedir dinero a los bancos y pagarlo a posteriori, o sea un despilfarro que aún seguimos pagando.

Sirva este preámbulo para decir que ayer estuvimos en Andilla, una zona que sufrió un gran incendio en 2012. Allí, en el Ayuntamiento de la localidad, con su alcaldesa Consuelo Alfonso de anfitriona, nos reunimos con los responsables de Amufor, la Asociación de Municipios Forestales, y un grupo de responsables municipales que, como en el caso de Andilla, siguen sufriendo las consecuencias del fuego de 2012. Conmigo estuvieron los directores generales de Medio Natural y de Prevención de Incendios Forestales, Antoni Marzo y Delia Álvarez, respectivamente. 


De aquellos fuegos han pasado ya cuatro largos años y la reunión sirvió para poner en común el qué y el cómo vamos a intervenir en las zonas quemadas ahora que ya ha pasado el tiempo de recuperación necesario. Explicamos los diferentes programas que tenemos previstos. Pusimos en común con los asistentes todo lo que hemos tenido que invertir en las zonas quemadas de 1994 a 2006 sobre los que el PP no había hecho nada y como, ahora, ya tocaba empezar con las zonas siniestradas entre 2006 y 2012. En total, gracias a las diferentes líneas de financiación de fondos europeos, estamos hablando de cerca de 40 millones que podremos invertir desde ahora hasta 2023. Será dinero destinado a tratamientos silvícolas, recuperaciones y clareos de zonas arboladas, repoblaciones, aprovechamiento multifuncionales, infraestructuras de prevención, etc. Ahora todavía estamos en fase de licitación de los proyectos a realizar, lo que quiere decir que las primeras intervenciones podrán comenzar a finales de año. Antes, y eso ya lo hicimos el año pasado, se podrán hacer intervenciones menores a cargo de nuestros presupuestos directos, además de actuaciones de emergencias que puedan ser necesarias.


A lo largo de la reunión salieron muchos tiempo que sobrepasaban la actuación post-incendio, que era lo que nos había llevado a Andilla, y nos trasladaron, por ejemplo, muchas reivindicaciones relacionadas con una mayor atención a los pueblos de montaña, al desarrollo rural y a la imperiosa necesidad de establecer fórmulas de pago por servicios ambientales que reviertan en las zonas rurales.

De vuelta a Valencia participé en el Consejo de Administración de VAERSA que tenía como cuestión central la revisión definitiva de las cuentas de la entidad correspondientes al año 2016. Fue una reunión corta, casi de trámite, y eso me permitió poder salir hacia Alicante donde tenía un acto por la tarde-noche.

La agrupación local de Compromís había organizado un acto sobre la «nueva política de residuos». Hablar de residuos en Alicante es hablar de las mayores derrotas perpetradas en todo el país en el tema de la basura; es hablar de gente muy de allí, como José Joaquín Ripoll, Ángel Fenoll o Enrique Ortiz; es hablar de carencias muy importantes, de protestas ciudadanas y de procesos judiciales. Expliqué que la nuestra no es una «nueva política», ya que venimos de la «no política», por tanto hablé, simplemente, de nuestra política, porque nosotros sí tenemos política. Una política que pasa por mejorar la separación en origen (hay ya cerca de un centenar de poblaciones que están aplicando el quinto contenedor o la recogida puerta a puerta); por construir las infraestructuras que se necesitan; por hacer más atractiva y útil la red de ecoparques; y por poner en marcha un sistema de gestión de envases basado en el sistema de depósito, devolución y retorno, del estilo del que ya funciona en el norte de Europa, Alemania incluida, Estados Unidos, Canadá o Australia. 

 
Como siempre, las intervenciones finales del público fueron de lo más vivo. Obviamente me tocó contestar (y encantado) a otras cuestiones que no tenían nada que ver con los residuos, como la manipulación de graneles en el Puerto de Alicante o el cierre del crematorio de San Juan. Poder explicar los cómos y los porqués en la corta distancia y con toda normalidad es convertir en realidad la participación y la transparencia que siempre hemos defendido. 



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