martes, 16 de mayo de 2017

ALBUFERA VIVA, QUE VIVA EL JÚCAR


La jornada la empecé ayer en mi despacho con una entrevista, junto al director general del Agua, Manuel Aldeguer, con el alcalde de la localidad castellonense de Vilafranca del Cid, Óscar Tena, que venía a interesarse por la tramitación de un proyecto fundamental para su municipio: el de un nuevo pozo de agua. Se trata de un proyecto que permitirá solucionar un grave problema que padecen, porque desde hace muchos años, demasiados, cuando llega el verano, deben abastecer a la población con camiones cuba y el servicio a la ciudadanía queda bajo mínimos. 
 
Además, en Vilafranca está la fábrica de "Marie Claire" que necesita también el agua para su producción textil, especialmente para todo aquello que tiene que ver con los tintes. En la "Marie Claire" trabajan cerca de 500 personas. 

 
El proyecto del nuevo pozo viene de lejos y, hasta ahora, no se había impulsado de manera decidida. Representa una inversión cercana a los 900.000 euros y, si todo va bien, las obras podrían comenzar a finales de verano y estar finalizadas para el año que viene, para 2018. 
 
Tras la reunión con Óscar Tena me desplacé hasta Sueca, acompañado también por el director general del Agua, Manuel Aldeguer, para participar en la tradicional suelta de aguas que da inicio a la campaña del arroz en la Albufera. Es una ceremonia que reúne a los que trabajan el arrozal de la Albufera y a muchos cargos institucionales, y ayer la presidió la consellera Elena Cebrián. 
 
En la Casa Cano de Múzquiz de Sueca, tuve la oportunidad de comprobar la satisfacción con la que se ha acogido el reciente acuerdo que alcanzamos en la Junta de la Albufera sobre los niveles de agua del lago. Tenemos que seguir por este camino. Las políticas de mejora medioambiental son una herramienta de acuerdo y de futuro. Nadie está por destruir aquello de lo que vive, ni el espacio en el que vive. Nuestra responsabilidad es evidenciar que el equilibrio entre los diferentes intereses no es un resto sino una suma de la que todos salimos beneficiados. 

 
Nunca había estado en la suelta de aguas. Es un espectáculo de organización, de cultura, de historia. Un engranaje perfecto con cientos de años a sus espaldas que impresiona cuando uno lo ve ponerse en marcha. Agua del río Júcar que debe terminar en el lago de la Albufera tras haber acariciado los campos de arroz. No nos podemos olvidar del Júcar, sin él nada sería posible, él es el origen de todo. Desde las instituciones hemos de garantizar que la joya natural que es la Albufera y su entorno se mantenga durante muchísimos años más y mejore. 

 
La tarde, al menos la parte final, la pasé en el despacho, preparando temas y redactando el informe que el sábado presentaré ante la Mesa de País de VerdsEquo. Son dos años de Gobierno del Botánico, dos años de cambio en medio de una situación política complicada pero apasionante. Una situación que puede y debe servir para consolidar el tránsito de nuestras instituciones del servicio a los poderosos a la defensa del interés general.

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