miércoles, 5 de abril de 2017

HABLAR DE TODO Y CON TODOS (Y TODAS) ES LA MARCA DE LA CASA

Ayer fue un día del que quiero destacar dos reuniones que, tengo la sensación, serán provechosas. 
 
Una fue justo antes de comer. Junto con la directora general de Prevención de Incendios, Delia Álvarez, y el asesor de Asuntos Generales, Enrique Pastor, nos reunimos con la Asociación Profesional de Agentes Medioambientales de la Comunidad Valenciana. Son un colectivo maltratado durante muchos años, poco valorado y que, a estas alturas, todavía tiene muchas reivindicaciones pendientes. Nos entrevistamos con el presidente de la Asociación, Santano Álvarez, y Vicente Pérez Saborit. Volvimos a la cuestión de la necesidad, en opinión de la Asociación, de hacer una Ley especial de agentes medioambientales. Nosotros, al inicio de la legislatura, nos planteamos esta posibilidad pero dentro del conjunto de los mismos agentes no hay acuerdo y parece más útil y sencillo incluirlos como cuerpo específico dentro de la futura ley de la función pública. Mientras no esté aprobada, redactaremos un decreto que contemple también todas las necesidades de organización y funcionamiento y, a posteriori, se incluiría en la ley. A la Asociación no le acaba de gustar la propuesta pero saben que representa una considerable mejora. 


Tratamos diferentes cuestiones de uniformidad, de escudos y distintivos, de funcionamiento ordinario que son (ellos lo dicen y tienen razón) sencillas de resolver. Quedamos en dar pasos en breve y ponerlos en común. Temas como mejorar la comunicación sobre el trabajo que hacen los agentes o la recogida de estadísticas sobre su trabajo son aspectos relativamente sencillos que no pueden seguir pendientes. 
 
La segunda reunión que tengo la certeza de que será provechosa fue la que tuvimos, ya por la tarde, con diferentes colectivos ecologistas y el Ayuntamiento de Godella para revisar el proyecto de encauzamiento de los barrancos que afectan esa población, así como también a Burjassot y Rocafort. Se trata de un proyecto que se arrastra desde hace casi 20 años. Ahora disponemos ya de presupuesto y de calendario: en esta legislatura puede estar terminado. 


 
La cuestión es que, al tratarse de una obra tan antigua, el proyecto está hecho en clave de 10 años atrás y tiene un impacto ambiental que, con las nuevas líneas de trabajo en ingeniería, se pueden minimizar mucho. Esto es lo que quieren los colectivos ecologistas. El Ayuntamiento, y también nosotros que somos los que tenemos que hacer la obra, estamos de acuerdo pero, la alcaldesa de Godella, Eva Sanchis, agregó que, para los vecinos que sufren las inundaciones es importante que no haya más retrasos. La condición de no demorar la obra es de obligado cumplimiento. En esto también hay acuerdo. Ahora, desde la dirección general del Agua se está trabajando en repensar aspectos del proyecto en la línea de reducir los impactos e incorporar elementos de drenaje sostenible. Se trata, como nos pasa en otras obras, de repensarlas un poco, actualizarlas y hacerlas sin la oposición de nadie. La obra que se hace más rápido es la que no tiene gente en contra. 
 
Vuelvo a decir que estoy convencido de que fueron dos reuniones útiles, que darán buenos resultados. Fueron dos reuniones francas y muy intensas en cuanto a intervenciones y debate. Buena noticia: hablar, aunque con tos, es la marca de la casa. 
 
Además de estas dos reuniones, ayer el día comenzó con una mesa redonda en la que participé justo después de que la consellera Elena Cebrián abriera el "ClimateEurope Festival". Son tres jornadas, con especialistas de diferentes lugares de Europa, sobre el Cambio Climático y su relación y sus consecuencias en temas de agua y de seguridad alimentaria. En mi intervención destaqué la importancia que la Generalitat da a estas cuestiones y la necesidad de colaborar y buscar sinergias con Universidad, Institutos de investigación y similares para poder llegar a mejores políticas y a iniciativas más útiles. 


Ya en clave más interna, ayer también estuve, junto con el director general de Medio Natural, Antonio Marzo, y la subdirectora de Evaluación Ambiental, Salomé Arnal, en el despacho de la consellera Cebrián revisando los temas más destacados que, pasados los días de Semana Santa, irán a la próxima Comisión de Evaluación. 
 
Por otro lado, y con los diferentes directores generales, hicimos revisar los aspectos más destacados de los Presupuestos Generales del Estado presentados por el Gobierno Rajoy para 2017 en cuanto a su incidencia en temas medioambientales. Si globalmente, los Presupuestos el Gobierno del PP son una burla para Valencia, ya que recortan las inversiones en más de un tercio, en medio Ambiente son prácticamente inexistentes. 
 
Hay ceros absolutos como en temas de Cambio Climático o, por ejemplo, en inversiones en los puertos para evitar molestias en el entorno de las instalaciones. En Agua hay un poco más de movimiento pero también hacia atrás, a peor. Por poner sólo dos ejemplos: la Confederación Hidrográfica del Júcar, un organismo clave cuyo funcionamiento condiciona y mucho el trabajo del resto de instituciones, sufre un recorte del 50% de su presupuesto, todo en infraestructuras; y las Comunidad de Canales del Taibilla, un 30%. Globalmente, la inversión en nuestro territorio del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente se queda un tercio por debajo de la de 2016. 

 
En definitiva, que si, en general, los Presupuestos del Estado para 2017 son nuevamente una tomadura de pelo para la Comunidad Valenciana, costaría encontrar un ámbito en el que la desconsideración fuera mayor que en Medio Ambiente.

Esta tarde me voy a Bruselas a un acto relacionado con investigación en temas de agua, después tengo otro viaje (este particular) aprovechando los días festivos de la próxima semana... así que el diario lo recupero después.

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