martes, 7 de marzo de 2017

UNA JOYA TAN NUESTRA COMO LEJANA: EL RINCÓN DE ADEMUZ

El Rincón de Ademuz es un enclave valenciano a caballo entre las provincias de Cuenca y Teruel. Una comarca a modo de isla en territorio vecino cuya ubicación responde al proceso de reconquista cristiana y a las cesiones entre la Corona de Aragón y el Reino de Valencia. Desde el siglo XIII, el Rincón es València, aunque en dos breves momentos, poco después del 1800, quedó temporalmente fuera de nuestra estructura administrativa. Pues en el Rincón de Ademuz estuve ayer toda la mañana, junto con el director general de Medio Natural, Antoni Marzo, y el asesor de la Secretaría, Enrique Pastor. El aislamiento del Rincón no sólo se percibe en el mapa. Sus habitantes se sienten un poco apartados, y resulta evidente que su ubicación les genera muchos y serios problemas de comunicación. 

Estuvimos, para ser más concretos, en la capital de la comarca, en Ademuz. Por una cosa o por otra, desde que estoy en la Secretaría Autonómica de Medio Ambiente y Cambio Climático es la tercera vez que paso por allí. Se trata de un territorio lejano, rural, de montaña, con un alto riesgo de despoblamiento. Hace 100 años Ademuz tenía una población de 4.000 habitantes; ahora, poco más de mil. El paisaje es precioso. Las últimas lluvias han teñido de verde el territorio y, además, estos días los almendros están en flor. 

 
Allí nos encontramos con el alcalde de Ademuz, Ángel Andrés, y con el alcalde de la vecina Castielfabib, Eduardo Aguilar, y también con el diputado de Medio Ambiente de la Diputación de Valencia, Josep Bort. 

Todo el grupo nos desplazamos a una partida de la localidad, la de Guerrero, y con un nutrido grupo de niñas y niños del colegio de la población, acompañados también por nuestros Agentes Medioambientales, las Brigadas de la Diputación y técnicos del Centro de Recuperación de Fauna de El Saler, soltamos unas cuantas rapaces. 


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En realidad, el motivo de nuestra visita al Rincón de Ademuz era celebrar el "Día del Árbol", pero aprovechamos también para liberar unas cuantas aves. En concreto fueron dos mochuelos o búhos comunes, dos cernícalos, una lechuza y un búho real (un «duc» en valenciano). Las niñas y niños se lo pasaron en grande. Pudieron ver de cerca a todas las rapaces, a algunas incluso tocarlas, y, sobre todo, en el caso del búho quedaron «realmente» impresionados. Después, poderlos liberar con sus propias manos y verles salir volando, fue, sin duda alguna, una experiencia que recordarán muchos años. 

Las aves procedían del "Centro de Recuperación de Faura La Granja de El Saler". Allí nuestros técnicos hacen un trabajo encomiable de recogida, cuidado, control y, finalmente, liberación de estos animales que, en muchas ocasiones, llegan malheridos al Centro. El año pasado fueron más de 5.000 (que se dice pronto) los animales tratados, el 68% aves, el 24% anfibios y el 8% mamíferos. Tienen, incluso, un programa de voluntariado muy interesante en el que participan mayores que viven en residencias geriátricas y que, por períodos de dos semanas, se ocupan de la recuperación de aves. 

En el mismo lugar donde hicimos la suelta, también hicimos una plantación de árboles. Todos los niños y niñas, alrededor de un centenar, pudieron plantar su ejemplar de pino, roble, sabina o carrasca. No es la primera vez que se hace una iniciativa de estas características. Muy cerca de donde estábamos se hicieron plantaciones hace dos o tres años y los árboles ya empiezan a despuntar. 


Con Bort, Marzo y los dos alcaldes nos emplazamos a una nueva visita a este Rincón tan nuestro como lejano para ver diferentes zonas de la comarca que necesitan importantes trabajos de gestión forestal debido a la sobrepoblación de pinos. De hecho, durante este ejercicio 2017 comenzarán en diferentes puntos de la zona programas de restauración de hábitats, en unas 800 hectáreas, en las que se invertirán cerca de dos millones de euros. 


Ya después de comer, una vez en el despacho que no había pisado desde el pasado viernes, dediqué un buen rato a leer y firmar diferentes documentos que tenía sobre la mesa con el "post-it" de urgente y luego tuve un par de reuniones internas. La primera con el director general de Calidad Ambiental y Cambio Climático, Joan Piquer, y parte de su equipo, para revisar el estado de la Evaluación Ambiental Integrada de la cementera Cemex de Buñol y, posteriormente, con el subsecretario José Moratal para tratar cuestiones de personal y tramitación de ayudas europeas.

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