jueves, 23 de marzo de 2017

DEL BLENIO DE RÍO A LOS PANTANOS DE FRANCO, UN DÍA COMPLETO

Ayer, más agua. Se celebraba el "Día Mundial del Agua" y tanto por la mañana como por la tarde hice actividades ligadas al líquido elemento.

Por la mañana me desplacé hasta Sollana, concretamente a la zona donde se encuentra uno de los tres filtros verdes de la Albufera de Valencia, el "Tancat de Milia" donde realizamos una suelta de ejemplares de blenio de río, un pez que había desaparecido de la Albufera a finales de los 70 y que ahora regresa poco a poco, gracias especialmente al gran esfuerzo y al compromiso de nuestros técnicos del Centro de Investigaciones Piscícolas de El Palmar. 


La presencia del blenio de río, y lo mismo se podría decir de otras especies de fauna como el samaruc y la gambeta de agua dulce o de algunas plantas acuáticas, es una buena señal relacionada con la salud de las aguas de la Albufera. La existencia de los ejemplares que ayer liberamos apunta también hacia una mayor conexión entre la Albufera y el Júcar, lo que también debemos celebrar. 

El mayor control de los vertidos al lago de la Albufera está dando resultados aunque todavía sigue habiendo importantes «puntos negros» por los que llega mucha agua sucia al Parque Natural. Incrementar, en paralelo, la aportación de agua de calidad es lo que garantizará la excelencia de las condiciones del lago. 


El futuro de la Albufera no depende sólo de lo que se pueda hacer en ella directamente. El incremento de la reutilización de las aguas residuales es fundamental para recuperar acuíferos y sustituir recursos. En estos momentos, en Valencia, sólo usamos un tercio de lo que depuramos, y se vierte directamente a barrancos o al mar casi 300 hectómetros cúbicos de agua. Tres cosas son necesarias para mejorar estos aprovechamientos: coordinar el trabajo de las instituciones modificando la normativa existente, buscar el acuerdo de los diferentes agentes sociales implicados y disponer de las infraestructuras necesarias. Al final, el beneficio será para todos. Todos ganaremos, nadie perderá. 

Antes de ir a Sollana, me reuní con el director general de Urbanismo, Lluís Ferrando para abordar estrategias que nos permitan mejorar el impacto ambiental de los muchos núcleos urbanizados que existen a lo largo y ancho de nuestra Comunitat sin el saneamiento adecuado. 

Después de comer revisé con el director general de Calidad Ambiental y Cambio Climático, Joan Piquer, el estado de los proyectos de las futuras estaciones de transferencia de residuos de la Vega Baja que el Consorcio de la zona está ultimando. 

Aunque tuve un poco de tiempo para trabajar en el Orden del Día de la Comisión de Evaluación Ambiental prevista para esta mañana, en seguida me fui al Centro de Turismo de Valencia (CDT) donde la Federación de Comunidades de Regantes de la Comunidad Valenciana (FECOREVA) había organizado una jornada para celebrar también el "Día Mundial del Agua". El acto lo presidió el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, y también estuvo la consellera Elena Cebrián. 


La conferencia de apertura la hizo el ex ministro de Agricultura en tiempos de la UCD, Jaime Lamo de Espinosa, y a continuación hubo una mesa redonda sobre "El futuro del agua en la Comunidad Valenciana". 

En general, todas las intervenciones centraron la atención en el valor estratégico del agua, en su necesidad para producir los alimentos que necesita la ciudadanía y en ser muy cuidadosos con su gestión. Se habló mucho de reutilización, de modernización de regadíos, de repercusión de costes, de desalinización, de trasvases y de la urgencia de un gran pacto del agua. 

A mí me tocó clausurar el acto, algo que no tenía previsto, y aproveché la ocasión para agradecer esa oportunidad, hablar un poco de cambio climático y ofrecer toda nuestra disposición, la de la Generalitat, en la búsqueda de ese gran "Pacto del Agua ". Lo que hice fue explicar que en los pactos nunca se impone de manera absoluta la tesis de una de las partes y que un gran acuerdo debe satisfacer a la mayoría de los agentes implicados; si no es así, no suele haber acuerdo. 


A lo largo de los parlamentos se habló de las políticas hidráulicas de Carlos III, de Jovellanos, de Joaquín Costa e, incluso, de los pantanos de Franco. Las referencias me sirvieron para reconocer que llevamos muchos años hablando y gestionando el agua pero que, en todo caso, ahora estamos mucho mejor que en tiempos de Carlos III, de Jovellanos, de Costa y, sobre todo, que en tiempos de Franco. Ahora lo que toca es adaptarse a los tiempos que corren, tener altura de miras y buscar la manera de garantizar el interés general satisfaciendo al máximo el puzzle de intereses particulares en juego. 

Al finalizar el acto, me fui al MUVIM a la conferencia de Andreu Escrivá sobre cambio climático, a resultas de su reciente libro "Aún no es tarde". Yo sí que llegué tarde. El acto de FECOREVA se alargó más de la cuenta y me perdí la charla de Escrivá. Suerte que me queda el libro.

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