viernes, 24 de marzo de 2017

BUSCANDO SOLUCIONES A LAS MIL (Y MÁS) CASAS FUERA DE LA LEY DE CATRAL



La jornada de ayer la empecé con una reunión de la Comisión de Evaluación Ambiental en la que revisamos una serie de iniciativas urbanísticas que debemos cursar. Revisamos planes generales de diferentes municipios, entre ellos, Catral, en la Vega Baja, que tiene miles de viviendas en situación irregular que hay que regularizar. Ahora el ayuntamiento tiene dos años para decidir cómo hacerlo y evitar que se tengan que poner sanciones graves o, incluso, proceder a algún derribo. 
 
Catral, que dispone de una de las huertas más impresionantes de la Comunitat, fue objeto en el año 2006 de una decisión sin precedentes por parte del Gobierno del PP que retiró al Ayuntamiento las competencias en disciplina urbanística debido a la falta de control sobre el urbanismo en la localidad. En 2009 se le devolvieron. Muchos de los propietarios de las viviendas irregulares, verdaderas urbanizaciones fuera de la legalidad, son extranjeros, sobre todo ingleses. Por eso el consulado de ese país se ha interesado en repetidas ocasiones por la situación de este municipio alicantino. 


En la Comisión, también pasamos revista a una serie de modificaciones puntuales al planeamiento y planes especiales. Ayer, de todos modos, no había en el orden del día ningún proyecto de aquellos que mantienen en guardia a los medios de comunicación. 
 
No pude estar en los últimos puntos de la Comisión porque a las 12 tenía una reunión con la consellera Elena Cebrián para revisar algunos temas relacionados con la gestión del agua como remate a una semana casi monográfica sobre este asunto, ya que, como anteayer fue el Día Mundial del Agua, le hemos dedicado especial atención al tema. 
 
Inmediatamente, como todos los jueves, fui al Palau de Castellefort para asistir al "Consellet", la reunión de secretarios autonómicos y subsecretarios previa al Pleno del Consell de los viernes. 
 
Ayer, de nuestra secretaría autonómica incluimos, la venta por parte del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM) de una parcela anexa a sus instalaciones para casi 800.000 euros, un acuerdo con la Entidad Metropolitana de Saneamiento de Aguas para gestionar el saneamiento de toda el área de Valencia y alrededores y un convenio de obras contra inundaciones en la Marjalería de Castellón. 
 
Del Palau de Castellfort regresé al despacho de la Conselleria porque, junto a tres directores generales, Joan Piquer, de Calidad Ambiental, Antoni Marzo, de Medio Natural, y Manuel Aldeguer, de Agua, nos reunimos con la secretaria autonómica de Modelo Económico y Financiero, Maria José Mirá, para hablar sobre ayudas europeas y sobre la situación del pantano de Buseo, en la localidad valenciana de Chera. 


En lo que se refiere a fondos comunitarios, hablamos de programas para la informatización de instalaciones y sistemas de recogida de residuos, y en cuanto al pantano de Buseo, tratamos de su propiedad y su futuro uso. El embalse en cuestión era propiedad de los regantes de la zona, de ellos pasó a una fundación y, desaparecida esta, terminó en manos de la Generalitat aún en tiempos del PP, después de ir de un departamento a otro, ha acabado dependiendo de nuestra Conselleria. 
 
Cierto es que el pantano no cumple ya su función original para el regadío pero es un espacio de interés comarcal. La realidad, sin embargo, es que la Generalitat no gestiona pantanos, que eso es cosa de las Confederaciones Hidrográficas que dependen del Gobierno Central. Así que, a través de Patrimonio, buscaremos un acuerdo con el Gobierno de Madrid. 
 
La comida fue de trabajo con el director general del Agua, Manuel Aldeguer, para ir preparando una reunión que tenemos la próxima semana sobre obras para evitar las recurrentes inundaciones en las localidades valencianas de Godella, Rocafort y Burjassot. Tenemos un viejo proyecto de los tiempos del PP que apuesta por grandes canalizaciones y buscamos soluciones menos agresivas. 
 
Por la tarde, con el subdirector general de Calidad Ambiental, José Vicente Miró, nos reunimos con un grupo de vecinos de la Pobla de Vallbona preocupados por las posibles emisiones contaminantes de algunas fábricas de la población. Les explicamos, en general, cuál es nuestra dinámica de inspecciones; hablamos concretamente de los polígonos industriales de la zona y vamos a mantenerles informados de todo lo que hacemos que pueda tener relación con sus quejas. 


Una vez terminada esa reunión, aún le dediqué un rato a un artículo que estoy escribiendo sobre el valor de la ecología política en el panorama político de los próximos años. Tras los resultados electorales en Holanda, conviene tener en cuenta que la gran subida del Partido Verde (GroenLinks) ha sido la que le ha parado los pies a la formación ultra y xenófoba que todo el mundo daba, a priori, por ganadora. La tesis que defiendo, y de la que estoy absolutamente convencido, es que sólo la ecología política, sólo los partidos verdes, tienen un discurso energético, económico, social y político completo y verdaderamente alternativo al bipartidismo (liberales y socialdemócratas) que nos han llevado a esta crisis que padecemos por ser simples servidores del capitalismo depredador. Cuando se hunden las formaciones tradicionales y emergen los populismos ultras, sólo el discurso verde de la ecología política les puede hacer frente con un modelo alternativo y sin contradicciones. Ya lo leeréis... 
 
Y para terminar, comento la foto que encabeza hoy este diario. Me la enviaron ayer. Es una instantánea tomada muy cerca de la desembocadura del río Júcar en Cullera. Como veis, envases y más envases abandonados que acaban ensuciando y contaminando nuestro medio ambiente y que reclaman a gritos una gestión diferenciada y mucho más eficiente de estos residuos.

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