sábado, 18 de febrero de 2017

CUANDO EMPIEZA A VERSE EL FRUTO DEL TRABAJO

Como todos los viernes, ayer empezamos la jornada con una reunión de todo el equipo de directores generales de la Secretaría Autonómica. 
 
Hicimos un repaso detallado de los diferentes temas más urgentes que llevamos entre manos y, también, de las cuestiones que tenemos que acabar de resolver en los próximos días. Pasado un año y medio desde el inicio de nuestra labor, muchas iniciativas que, en ese momento, no pasaban de ser una semilla sembrada, ahora comienzan a dar sus frutos... y os puedo asegurar que es una sensación muy reconfortante. No quiere decir esto que vayamos a quedarnos sin trabajo, al contrario, cada iniciativa que se traduce en realidad abre la puerta a una nueva posibilidad de mejorar en algún otro aspecto y, por tanto, aumenta el trabajo. 
 
A continuación, en el despacho de la consellera Elena Cebrián, nos reunimos con los responsables de SIGFITO, la entidad gestora de los envases industriales y comerciales de productos de uso agrario. 

 
En 2016, en Valencia, donde hay 445 puntos de recogida, se recogieron casi 450.000 kilos de estos envases, claramente por debajo de la media estatal. Nos plantearon diferentes cuestiones sobre el control de la trazabilidad de los envases y sobre las irregularidades que se dan en este sector. Quedamos en trabajar de forma coordinada para aumentar el reciclaje de esos envases, así como también participar en los planes de comunicación necesarios para dar los mejores resultados posibles en la recogida. 
 
Antes de comer, dos periodistas de Valencia Plaza, Xavi Moret y Dani Valero, me entrevistaron durante un buen rato. La mayoría de las preguntas que me hicieron giraban esencialmente sobre dos temas: Puerto Mediterráneo y gestión de envases. De forma resumida os diré que, sobre el no a Puerto Mediterráneo, les contesté que sólo respondió a que no se ajustaba a la Ley, y respecto a los envases, que nuestro proyecto basado en el depósito, la devolución y el retorno (SDDR) sigue adelante dentro de un proceso participativo y de diálogo en el que llevamos casi un año. Nuestro modelo es un fiel reflejo de aquellos países que mejor están gestionando sus envases, evitando el abandono masivo por su territorio, un hecho con graves consecuencias sanitarias y medioambientales que no tienen porqué pagar las generaciones futuras. Si en las conversaciones que mantenemos alguien aporta y concreta alguna alternativa mejor, obviamente, la haremos nuestra y la incorporaremos a nuestra acción de Gobierno.

 
Para terminar, un par de esos trámites administrativos que son tan lentos como importantes y que vienen a hacer realidad esos proyectos y propuestas que, poco a poco, se van materializando. 
 
En las últimas horas ya se ha publicado en el Diario Oficial de la Generalitat el inicio del procedimiento para declarar la Sierra de Escalona y la Dehesa de Campoamor Paisaje Protegido. Se trata de una figura de protección que nos permitirá avanzar en el cuidado y la gestión de este valioso territorio mientras se hace todo el proceso para declararlo Parque Natural. Sierra de Escalona, un espacio compartido por San Miguel de Salinas, Orihuela y Pilar de la Horadada, será en un par de años el Parque Natural número 23 de la Comunitat Valenciana.


La segunda cosa es que ya tenemos lista la autorización para el inicio de las obras de sellado del vertedero de La Murada, la instalación que durante años y más años fue acumulando basura y más basura sobre actuaciones y más actuaciones irregulares, sin que los Gobiernos del PP, muy próximos al propietario del vertedero, Ángel Fenoll, hicieran nada por evitarlo. Con el paso del tiempo, la situación se convirtió en un grave problema medioambiental y sanitario que los vecinos de la zona siempre denunciaron.


Ahora empezaremos el proceso de sellado y se acabarán las molestias, como por ejemplo, la aparición de lixiviados. Sellado el vertedero de La Murada, sobre el que hay todavía causas judiciales pendientes, que ya veremos cómo acaban, y en marcha el proceso para construir plantas de transferencia en Orihuela y Guardamar del Segura, parece evidente que la gestión de la basura en la Vega Baja empieza a pasar de la crónica negra, la de la mafia y la vergüenza, a un relato de esperanza.

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