miércoles, 22 de febrero de 2017

AYER ESTUVIMOS EN EL INFIERNO


Ayer no fue para nada un día sencillo. 

El Partido Socialista votó conjuntamente con el PP en las Cortes Valencianas contra la decisión del Gobierno del Botánico de buscar alternativas a la variante de la carretera de Pedralba que la Diputación, en tiempos de Rus, había diseñado por dentro del Parque Natural del Turia . Los Parques Naturales no son para hacer carreteras, la ley lo dice de manera clara y, más aún, cuando hay alternativas. 

De otra parte, un grupo de vecinos de Buñol y su entorno se concentraron ante la Conselleria para pedirnos el final de la quema de residuos en la cementera de Buñol. Nosotros estamos de acuerdo con la demanda y, como les hemos explicado en muchas reuniones, nuestra política va en esa dirección, pero ni por ley, ni por necesidades de gestión, se puede hacer de un día para otro. Lo que sí está en proceso es la reducción al máximo de la quema de residuos peligrosos y el control del resto. Hay que recordar que si no se queman residuos no peligrosos, la alternativa es el coque de petróleo, la peor variedad de combustible. 

Y la tercera cosa que quería comentar hace referencia a la batida de caza de hace unas semanas en Ayora, sobre la que ayer recibí diferentes observaciones por las redes sociales. Vivimos, debido a la falta de depredradores y de la fuerte sequía que padecemos, una sobrepoblación de diferentes especies que, además, buscan la comida en las zonas de cultivo o, incluso, muy cerca de los núcleos de población. No me resulta nada agradable ver matanza alguna de animales, sabemos, y estamos trabajando en ese sentido, que se puede optar por capturas y traslados, pero, actualmente, no estamos en condiciones de emprender estas iniciativas. Fueron una cincuentena de animales (ciervos y jabalíes, sobre todo) en una cacería de carácter excepcional que permitimos después de muchas y muchas demandas de agricultores que nos demuestran con pruebas inapelables los problemas que les causa esta sobrepoblación. 

Sabemos que el interés general es la suma de muchos intereses particulares que, muchas veces son contradictorios. Nuestro compromiso es respetar ese interés general, meter en él el máximo de satisfacción de los diferentes intereses particulares existentes y, siempre, siendo fieles a lo que defendíamos cuando pedíamos el voto en tiempo de elecciones. No es sencillo pero no vamos a cambiar el rumbo. 

Tampoco es sencillo, ni mucho menos, resolver el tema de la basura en la Vega Baja, pero en eso tampoco vamos a tirar la toalla. 

Ayer estuve en la zona, a ella me refería con el título de este escrito, y, sin embargo, fue una visita satisfactoria y estimulante. 

Satisfactoria porque empezamos a ver los resultados de una política de residuos que ha pasado del patrón de enfrentamiento y mafia al de participación y respeto escrupuloso de la ley, y estimulante porque nos queda mucho por hacer. 


En Guardamar el Segura me reuní, junto con el director de Vaersa, Vicent Garcia, con el alcalde de la localidad, José Luis Sáez, y una parte de su equipo de Gobierno para revisar el proyecto de instalación de una planta de transferencia de basura. Será la primera instalación ligada a la gestión de la basura en toda al comarca. Ahora no hay ni una. Será una estación que permitirá una gestión ordenada de los residuos, que ahorrará mucho movimiento de camiones y que supondrá una inversión de más de 5 millones de euros, la creación de una decena de puestos de trabajo y compensaciones económicas para el municipio. 

Primero nos reunimos en el Ayuntamiento y, posteriormente, fuimos a la zona oeste del término, a unos tres kilómetros del núcleo urbano, en un espacio donde en su día hubo vertederos incontrolados, para ver la ubicación exacta donde irá la instalación. 

 
Los trabajos más importantes son de adecuación del terreno ya que la planta es simplemente una cinta transportadora que traslada la basura de los pequeños camiones de recogida (camiones de una media de 4 toneladas) a los que la llevan hasta las plantas de tratamiento (camiones de más de 20 toneladas). 

La segunda parte de la visita a la Vega Baja también fue con motivo de un hecho destacable: por fin, después de muchísimos años, la Generalitat ha empezado a sellar el vertedero de Proambiente en La Murada, en Orihuela. Se trata del vertedero de Ángel Fenoll, un empresario tan cercano al PP que fue cómplice de Luis Fernando Cartagena en el robo de 50.000 euros a unas monjas de la población y, después, también fue condenado por compra de votos a favor del Partido Popular. 

Estamos sellando alrededor de 15.000 metros cuadrados de un vertedero cargado de irregularidades y, ahora, abandonado. Costará cerca de 800.000 euros y poco más de cuatro meses de trabajos. Acabaremos así con los continuos incendios que se suceden en el vertedero y también con los ríos de lixiviados que aparecen cada vez que llueve o, por la razón que sea, cada vez que sube el nivel freático de las aguas subterráneas. 


Ayer, junto con el alcalde de Orihuela, Emilio Bascuñana, fuimos a ver el inicio de estos trabajos de sellado. 

El problema es que queda mucho por hacer. El espacio que estamos trabajando es sólo una parte pequeña de la destroza existente. Visitar aquella vieja instalación de Proambiente y su entorno es como entrar en el infierno. Cuánta complicidad de las administraciones se necesita para acabar con un destrozo como el que pudimos observar. Cuántos alcaldes, cuántos consejeros, cuántos funcionarios, cuánta gente miró hacia otro lado mientras se enterraban toneladas y toneladas de basura de manera incontrolada.


Estar en esa zona de La Murada es como estar ante los restos de un gran naufragio. Se calcula que puede haber hasta tres millones de toneladas de basura enterradas de manera ilegal. No se sabe exactamente lo que hay. Estamos haciendo prospecciones para descubrirlo pero nos llevará muchos meses, y para arreglarlo, necesitaremos aún más tiempo y mucho dinero. Lo tenemos que conseguir y que lo pague quien ha provocado esta destroza pero no puede ser que, por cualquier rincón de aquellas montañas, broten ríos de lixiviados, ríos de veneno, que contaminan todo lo que tocan y que nos avergüenzan a todos. Árboles muertos, tierra yerma, nuestra salud en peligro. Evitar que nunca más vuelva a suceder algo parecido justifica toda una acción política.

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