miércoles, 16 de noviembre de 2016

UNA REFLEXIÓN SOBRE LA COP22 DESDE MARRAKECH


Estamos a tres días del final de la COP22 de Marrakech y el ambiente es bastante pesimista. No es que los acuerdos de París estén en peligro (que también podría ser, pero no). La situación actual es que el proceso de negociaciones para concretar las medidas y las características de las políticas a implementar está parado. Todo apunta a que, finalmente, la concreción de los reglamentos no será posible y todo quedará abierto.

París 2015, la COP21, acabó en el éxito de un compromiso general para no aumentar las emisiones y garantizar así que la temperatura del planeta no iba a subir por encima de los 2 grados a finales de este siglo. Ahora la COP22 parece que no servirá para todo eso que buena parte del mundo esperaba, para pasar de las palabras a los hechos.
En el salón plenario de la COP22 que se celebra en Marrakech

Sigue siendo muy evidente que existe una corriente social profunda y potente sobre la necesidad de cambiar el modelo de vida (que es de lo que realmente estamos hablando cuando hablamos de transición ecológica y lucha contra el Cambio Climático) pero no se define cómo hacerlo, ni parece que haya alguien dispuesto a tomar la iniciativa.

El Gobierno de Rajoy (que ayer estuvo por estos lares, más para aprovechar la tradicional primera visita del jefe del Ejecutivo al rey de Marruecos que por otra cosa) no dice tampoco cuáles serán las medidas que piensa adoptar. Ayer Rajoy dijo que iban a hacer una Ley de Cambio Climático en esta legislatura. Buenas palabras pero poco convincentes a tenor de la actitud del Gobierno del PP. Conviene recordar que los portavoces "populares", y hasta el mismísimo Rajoy, hace cuatro días le quitaban importancia al Cambio Climático. De revertir el impuesto al sol y de la necesaria apuesta por las energías renovables no dijo ni mú. Ni tan siquiera aprovechó para intervenir en el Plenario de la COP22, cosa que podría haber ayudado a mostrar un mayor compromiso con la situación.


Imagen de un calamón en la Albufera de Valencia

Desde el Gobierno valenciano pensamos que el Gobierno del Estado debería concretar sus medidas. Tiene margen para hacerlo. Nosotros seguiremos, en el ámbito de nuestras competencias, apostando por políticas que ayuden a alcanzar el reto más grande de la humanidad, parar el calentamiento global. Estamos potenciando las renovables, estamos evitando el sellado de más suelo, estamos trabajando en la reducción de residuos y en la protección medioambiental. En este sentido, la reciente intervención de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), que depende del Gobierno central, no queriéndose implicar en el mantenimiento de los niveles del agua del lago de la Albufera dice mucho de su sensibilidad. Lo debe saber la CHJ y todo el mundo, no hay políticas posibles sin respeto medioambiental y, en ese sentido, los niveles del agua de la Albufera no están por detrás de cualquier otro derecho, concesión o necesidad.


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