sábado, 26 de noviembre de 2016

GUADASSUAR ESTRENA UNA PLANTA DE RESIDUOS MODÉLICA QUE PARECE UN TEATRO

Ayer fue viernes. Por lo tanto, tocaba empezar la jornada con reunión del gabinete de la Secretaría Autonómica. Primero revisamos el plan de reubicación de las diferentes direcciones generales en la torre en la que estamos instalados. Estas cosas no son sencillas. A veces (y perdón por la comparación) las rencillas por el reparto del espacio entre Consellerias son casi como la lucha por los territorios ocupados en guerras o periodos coloniales. Nadie quiere ceder, todo el mundo quiere un pocas más. Nosotros, mi Secretaría Autonómica, ocupará un total de cinco plantas, de la 2ª a la 6ª de la Torre 1 del Complejo Administrativo 9 de Octubre, la antigua cárcel Modelo de Valencia. La Dirección General de Agua, que hasta ahora estaba en el viejo edificio de la prisión, pasará ahora también a esa torre. Ya sabéis donde estamos.

Con esta reubicación, las cuatro direcciones generales (Medio Natural, Prevención de Incendios, Calidad Ambiental-Cambio Climático y Agua) estarán juntas. Serán poco más de 35 personas por planta. En total, unas 170 personas. Ese es el número de funcionarios que están en los servicios centrales de mi Secretaría. Habría que añadir los que están en las direcciones territoriales, en organismos externos y en las empresas vinculadas.
El resto de la reunión con mis directores generales (en la foto justo antes de empezar a trabajar) se ha centrado en diferentes temas que llevamos entre manos y que tienen cierta urgencia: desde la respuesta al Ministerio sobre el impacto ambiental de la construcción de nuevos espigones en Almenara hasta, cómo no, el SDDR, ya que el próximo martes tenemos unas importantes jornadas sobre el tema del nuevo sistema de gestión de envases. También abordamos las demandas a la Confederación Hidrográfica del Júcar para que haga las aportaciones que toca a la Albufera y no desvíe la atención de sus responsabilidades; la resolución para revertir la cesión que hizo el PP de la embalse del Toscar en Alicante; la organización de VAERSA; el plan de obras de la EPSAR y algunos temas más.

No nos pudimos alargar demasiado ya que antes de las 11 teníamos que salir hacia Gaudassuar, en la comarca de la Ribera Alta, para visitar la nueva planta de residuos que está a punto de comenzar a trabajar a pleno rendimiento. Ya hace días que los residuos entran en la planta para ser tratados y ayer hicimos una visita para ver las instalaciones. Se trata de un planta muy moderna, tecnológicamente muy avanzada y que es un buen exponente de lo que pueden y deben ser las instalaciones de tratamiento de residuos que nos quedan por construir.
Cuando entramos a gobernar nos encontramos un mapa de plantas de tratamiento de residuos muy precario. Muchos agujeros negros, zonas sin las instalaciones necesarias y otras en muy mal estado. Poner en marcha Guadassuar tampoco ha sido sencillo ya que los contenciosos que había a su alrededor no eran pocos. Finalmente se ha llegado a tener la planta terminada y ya está en marcha. Quedan todavía cosas por hacer. La zona de compostaje aún está por terminar y otras partes complementarias, también. De cualquier modo, el consorcio Valencia 4, que recoge más de 50 pueblos de la Ribera y la Valldigna, ya tiene la nueva planta y esto permitirá tratar prácticamente 150.000 toneladas de residuos al año. De ellas, 25.000 corresponden al plan zonal Valencia 5.

Un par de cosas más. La media de rechazo a vertedero de las plantas de la Comunidad Valenciana está cerca del 60%. Cuando Guadassuar esté a pleno rendimiento, en esa planta estará cerca del 30%. El alcalde de la población y presidente del Consorcio V5, Salvador Montañana, quiere preparar una gran sala del complejo como sala de reuniones, de manera que se pueda convertir en el centro de encuentro de la Comisión de Consorcios que periódicamente se reúne para diseñar y discutir la política general de residuos. Hasta ahora las reuniones se hacen en Valencia ciudad. Guadassuar podría ser realmente un lugar adecuado para estas jornadas de trabajo ya que, además, de una centralidad indiscutible tiene un elemento añadido muy importante: permite que todos los representantes de los consorcios puedan acercarse en primera persona a una planta modélica en cuanto a funcionamiento y rendimiento, lo que facilita la comprensión a la hora de afrontar futuras obras a realizar.
La construcción de plantas de residuos siempre genera, a priori, un cierto rechazo. La imagen que se tiene de ellas se liga a suciedad y malos olores. Guadassuar es un buen ejemplo de lo contrario. Es más, uno de los rasgos más destacados de la obra es el pasillo de visitas que permite ver, a través de unas grandes paredes de cristal, todo el proceso de trabajo. Es como un gran escaparate, como la platea de un teatro. El pasillo abierto y transparente permite las visitas de escolares, grupos y ciudadanos en general y facilita la imprescindible labor pedagógica que necesita la gestión de la basura.

De regreso en Valencia tuve una comida de trabajo sobre el tema de la Albufera con el concejal del Ayuntamiento de Valencia, Sergi Campillo, que es quien se ocupa de la cuestión a nivel municipal. La falta de agua en el lago de la Albufera, propiedad del Ayuntamiento de la capital, y las demandas a la CHJ fueron las cuestiones centrales a tratar. Este próximo lunes, precisamente, tenemos reunión con la CHJ.
Unas cuestiones urgentes ligadas a la organización de las Jornadas del SDDR de la próxima semana me impidieron seguir con la agenda que tenía y, posteriormente, terminé el día en las calles del centro de Valencia participando en la manifestación del Día Internacionales para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Estuve en el grupo de representantes del Gobierno valenciano y caminamos detrás de la pancarta que recordaba la campaña #UnHomeDeVeritat, puesta en marcha por la Generalitat para centrar el foco de la reivindicación en la figura de los agresores y no en las víctimas.

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