jueves, 17 de noviembre de 2016

EL GOBIERNO RAJOY ANUNCIA UNA LEY DE CAMBIO CLIMÁTICO QUE TODAVÍA ESTÁ POR ESCRIBIR

Ayer tuve la oportunidad de preguntarle a la ministra de Agricultura y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, por la Ley de Cambio Climático que su gobierno, tanto ella como el propio presidente Rajoy, han anunciado para esta legislatura. Es curioso cómo, después de haber repetido desde fuera y desde dentro del gobierno que el cambio climático era poco creíble, ahora, de repente, y aprovechando la cumbre de Marrakech, dicen que harán la Ley antes de cuatro años.
En la reunión de la delegación española en la COP22 con la ministra García Tejerina
Le pregunté al respecto, y también sobre su posición en relación a las energías renovables. Quería saber qué papel jugamos las comunidades autónomas, qué se espera de nosotros y cómo encajamos. La respuesta, aunque esperada, dejó a las claras la poca seriedad del anuncio. García Tejerina me respondió que "la Ley está por escribir". Cuando le dije "pues ustedes ya la han anunciado", ella siguió con que está por hacer, que hablarán con todos, que contarán con todos... En fin, "largo me lo fiáis", ni un detalle, ni una pista, ni una concreción. La imagen que dió ayer es que han hecho el anuncio porque tocaba pero que no saben por dónde van a tirar. Hacer una Ley del Cambio Climático no es sencillo y, especialmente, implica tocar muchos intereses. Los franceses la han puesto en marcha y han tenido mil problemas porque los sectores poderosos y perfectamente establecidos se han resistido todo lo que han podido. El gobierno valenciano sí que está trabajando ya en una Estrategia de Energía y Cambio Climático que pueda desembocar en una Ley a final de legislatura, pero, con toda sinceridad, difícil será que lleguemos a tiempo.

Explicado lo de ayer, hoy a la COP22 de Marrakech ha seguido el proceso lento y silencioso de negociación sobre la concreción de los Acuerdos de París. Todo apunta a un final sin muchas sorpresas y hacia reglamentaciones muy genéricas que, como todavía no se podrán revisar, no aclaran mucho el debate. La concreción de las ayudas económicas ya será harina de otro costal, porque si los Estados Unidos se retractan será muy complicado que las empresas privadas pongan efectivamente lo que ya tenían preparado (se supone) a punto.

Hoy he tenido una muy interesante reunión con Teresa Ribera, directora del Instituto de Desarrollo Sostenible de París (IDDRI), la que fuera secretaria de estado de Cambio Climático en tiempos del Gobierno Zapatero, se muestra, como siempre, optimista respecto a la resolución de la COP22. Ribera es de la que confía mucho en el papel de la sociedad civil y si ella lo dice seguro que tiene razón.
Con la directora del Instituto de Desarrollo Sostenible de París, Teresa Ribera
Por otra parte, he participado también en un debate organizado conjuntamente por la Confederación Europea de Sindicatos y Greenpeace sobre transición justa, es decir, que la transición del modelo económico que representa la lucha contra el Cambio Climático no la acaben pagando los trabajadores. Se ha hecho un apartado especial para soluciones en el sector del carbón que es ya una realidad muy presente. Resulta evidente que la ayuda a los trabajadores de este sector no puede suponer seguir subvencionando una energía contaminante y agotada que tiene los días contados.

En el debate sobre una transición justa organizado por la Confederación Europea de Sindicatos y Greenpeace
También he participado en una sesión sobre "Transición Agroalimentaria en el marco del Cambio Climático en el Mediterráneo" en la que he expresado mi convicción de que la transición agroalimentaria es, tan sólo, una parte del cambio del modelo económico y social que supone la adaptación al Cambio Climático. Un discurso que, por cierto, encaja con el "Pacto del Botánico" que da sentido a nuestro gobierno de la Generalitat.
Intervención en la Conferencia sobre Transición Agroalimentaria en el Mediterráneo
No quiero acabar sin hacer referencia a la intervención de la Fiscalía sobre la situación de los niveles de agua de la Albufera. Me parece muy oportuno que, siguiendo las recomendaciones de la Fiscalía, la Conselleria intervenga de forma destacada en la gestión del agua de la Albufera ya que, hasta ahora, la sensación es que la Confederación Hidrográfica del Júcar no tenía muy en cuenta las cuestiones medioambientales y las ponía por detrás de otros intereses de los agentes que intervienen en el Parque Natural. No podíamos, no podemos seguir así. Toca hacer política, es decir, hablar, ordenar prioridades y actuar.

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