sábado, 15 de octubre de 2016

PODEROSO CABALLERO ES DON DINERO

Acaba una semana que ha sido más de trabajo interno que de reuniones con instituciones, agentes sociales o visitas. Ayer viernes comenzamos el día con la reunión del Consejo de Dirección de la Secretaría Autonómica que, de nuevo, tuvo como tema central los presupuestos para 2017. En Medio Ambiente y Cambio Climático el aumento que planteamos ronda el 10%, después vendrá el inevitable ajuste de Hacienda que, seguramente, nos rebajará un par de puntos. Nunca las subidas son las que esperamos (y necesitamos) pero es obligado tener en cuenta que estamos recuperándonos de los brutales recortes de la época del PP. Sólo un ejemplo: entre 2010 y 2015, la Dirección General de Medio Natural perdió el 80% de su presupuesto y ahora estamos intentando rehacerlo. El año pasado aumentamos casi un 4% y este año estamos en casi un 20. Para 2017 hablamos de pasar de 25 a 30 millones de euros. Lo que quiere decir que, a pesar de los esfuerzos, en dos años sólo habremos recuperado una cuarta parte de los recortes.

También revisamos la agenda para las próximas semanas que llega “cargadita”, sobre todo por lo que hace referencia a Calidad Ambiental y Cambio Climático. En un mes tendremos Comisión Interdepartamental de Cambio Climático, nueva Cátedra sobre esta cuestión con la Universidad Politécnica de Valencia, Consejo de Expertos, Jornadas sobre Envases y presencia en la Cumbre del Clima que se celebra en Marruecos.

Sin poder escapar de los presupuestos, después de tratar el tema de Medio Ambiente, tuvimos una reunión idéntica en el despacho de la consellera Elena Cebrián con el secretario autonómico de Agricultura, Francisco Rodríguez Mulero, y el subsecretario, Josep Moratal. Nos movemos, en conjunto, en cifras y porcentajes parecidos a los que he comentado antes. La semana que viene será clave para cerrar los números definitivos.

Las discusiones sobre presupuestos no son las que más me gustan. Cierto es que cuando hablamos de presupuestos hablamos de política pero, son tantas las limitaciones por culpa de la pésima financiación que padecemos los valencianos, que es imposible quedar mínimamente satisfecho y tranquilo respecto al servicio que podemos ofrecer a la ciudadanía.

En la reunión también revisamos la reversión de la balsa del Toscar que el PP, a un mes de las pasadas elecciones autonómicas, cedió de forma irregular a la Junta Central de Usuarios del Vinalopó. El problema no radica en a quién se encargó su gestión sino en la entrega de un dominio público cuya cesión, legalmente, es imposible. Ahora se revertirá ese acto y, con todos los agentes e instituciones, desde la Conselleria, planificaremos como toca la explotación del trasvase Júcar-Vinalopó.

Antes de comer tuve un par de entrevistas sobre residuos y árboles monumentales. En este último tema se ha generado cierto revuelo informativo debido al despido de un trabajador de la Diputación de Valencia. He visto en los medios alguna frase del estilo “se abandonan los árboles monumentales”. Nada más lejos de la realidad, las competencias son de la Generalitat, y sólo dos datos: En 2014 la atención a estos árboles tenía cero euros de presupuesto, en 2017 superará los 200.000 euros. De 2015 a 2016, pasaremos de 880 árboles catalogados a casi 1.600.


Ya por la tarde estuve en el Espai Rambleta, en el barrio de San Marcelino de Valencia, donde disfruté del documental “Astral”, obra de la factoría “Salvados” de Jordi Évole. 
En Espai Rambleta (Valencia) viendo el documental "Astral", de Jordi Évole

Un trabajo muy necesario sobre el cementerio humano en el que se ha convertido el Mediterráneo, donde miles de personas se juegan la vida a diario huyendo del hambre y de las guerras con la esperanza de encontrar en Europa una vida más digna. El reportaje recoge el trabajo de voluntarios de la sociedad civil, ONG's, que se lanzan al mar para salvar las vidas que tan poco parecen preocupar a nuestros más altos dirigentes. Seguramente si los que quedasen a la deriva en medio del mar, 150 en una miserable barca de goma, tres o cuatro mil en un día, fueran blancos y no negros, británicos en vez de africanos, se les prestaría mucha más atención... y no digamos si en vez de ser ciudadanos anónimos (los “nadies” que decía Galeano) fueran los hijos de Rajoy, los padres de la Merkel o los hermanos de Renzi.     

No hay comentarios: