miércoles, 19 de octubre de 2016

ESPERANDO QUE, DESPUÉS DE HABER QUEMADO, NO ACABEMOS CON AGUAS NEGRAS EN LA ALBUFERA

De nuevo agua para comenzar el día, de nuevo una reunión importante y, otra vez, discursos que se alejan del discurso reiterado sobre agua de los últimos años: ni una palabra de trasvases, ni una palabra de enfrentamientos y batallas entre territorios, ni una palabra del agua como bandera de lucha partidista. Ayer por la mañana, en el Palacio de Congresos de Valencia, la consellera Elena Cebrián, inauguró el XI Congreso Internacional de la Asociación Española de Desalación y Reutilización, y la mayoría de las intervenciones iban por el mismo camino: las energías renovables aplicadas a las nuevas fuentes de agua no convencionales son la garantía de futuro.
La consellera Elena Cebrián inaugurando el XI Congreso de la Asociación Española de Desalación y Reutilización

El sector empresarial lo tiene claro, así quedó de manifiesto escuchando los discursos, que estamos en un campo de negocio evidente porque la realidad se impone. El cambio climático en marcha modificará las necesidades y, para hacer llegar el agua allá donde se necesita, las energías renovables serán imprescindibles. El mensaje coincide con el que llevamos más de un año defendiendo desde la Conselleria: tenemos agua suficiente y hemos de ser capaces de hacerla llegar allí donde se necesita. En este sentido, las energías renovables son un camino de futuro y de oportunidad que hay que recorrer sin dudas.

El resto de la mañana lo dediqué al trabajo de despacho que he comentado muchas veces (firmas y lecturas), y a una conversación con el director de VAERSA, Vicent García, para ir preparando las diferentes encomiendas que nuestra empresa instrumental debe recibir en los próximos meses. VAERSA necesita el máximo de concreción para organizarse y, desde la Conselleria, debemos evitar que las cuestiones formales nos compliquen más de la cuenta los encargos. En este sentido, el proceso de transformar la empresa para hacer más sencilla esa relación está en marcha y no parará.

Antes de comer, me reuní con la directora del Parque Natural de la Albufera, Paloma Mateache, para revisar cómo ha ido el proceso de quema de la paja del arroz. En estos momentos, se ha quemado aproximadamente la mitad de la superficie. En los próximos días, si llueve como indican las previsiones, no se podrá quemar y el peligro es que acabe quedando gran cantidad de paja en la Albufera lo que puede derivar en aguas negras. Si éso pasara, las quemas habrían servido de bien poco y reforzaría nuestro convencimiento de que el año que viene las cosas deben hacerse de otra manera. Ya estamos trabajando en esas alternativas.
En mi despacho, reunidos con la directora del Parque Natural de la Albufera, Paloma Mateache

Por la tarde, un buen número de llamadas telefónicas que tenía pendientes y una larga reunión de la Asamblea de VerdsEquo de Valencia preparando nuestra presencia en el próximo Congreso federal a comienzos del mes de noviembre, y día acabado.

No lo he dicho nunca, pero siempre me traigo algo de trabajo a casa: leer y escribir alguna cosa. Ayer no fue una excepción.

No hay comentarios: