viernes, 14 de octubre de 2016

EL USO DE AGUA DEPURADA NO SE PAGA CON EL CANON DE SANEAMIENTO

La mañana de ayer la dediqué a trabajar en el despacho, eso que comento tantas veces de papeles acumulados sobre la mesa a la espera de ser leídos, firmados o simplemente clasificados. El volumen diario de trabajo hace que muchas veces me quede sin tiempo para profundizar en temas que mis compañeras y compañeros me comentan y que, al cabo de los días, a la espera de que tome una decisión, no he tenido tiempo siquiera para mirarlos. Cierto es que los automatismos cada vez funcionan mejor y que, poco a poco, todo está más organizado, pero siempre queda trabajo pendiente por hacer.

A última hora de la mañana me reuní con el gerente de la EPSAR (Entidad Pública de Saneamiento de Aguas Residuales), Enrique Lapuente, para preparar el próximo Consejo de Administración de la entidad y hacerle llegar distintas peticiones que los Ayuntamientos con los que me he reunido recientemente me han trasladado a mi.

A la una, como todos los jueves, hubo “Consellet”, la reunión de subsecretarios y secretarios autonómicos, presidida por la vicepresidenta Oltra, para preparar el plano del Consell de este viernes. Ayer, en relación al Medio Ambiente, llevamos tres asuntos. Dos convenios de colaboración con los Ayuntamientos de Xàbia y Dénia sobre la solicitud de permisos de buceo en el Cabo de San Antonio. Se trata de que los interesados puedan realizar la tramitación completa en el Ayuntamiento y sea éste quien realice el trámite ante la Dirección Territorial de la Conselleria que ha de dar finalmente el permiso.

La tercera cuestión era también un convenio entre la EPSAR y los Ayuntamientos de Alcoi y Cocentaina y la comunidad de regantes de Beniasent para llevar a los regantes agua depurada para uso agrícola. Lo que establece el convenio es la fórmula para que los interesados reintegren a la EPSAR el coste energético del bombeo hasta el punto de entrega. Durante mucho tiempo operaciones como esta se ha hecho a cuenta del canon del saneamiento, es decir, de lo que paga el ciudadano por la depuración del agua, sin recuperación de costes. Es decir, se ha estado cargando a todos los ciudadanos facturas que no les correspondían a ellos sino a los beneficiarios de esa medida. Con este tipo de acuerdos queda claro que habrá recuperación de costes y cómo se realizará.
El convenio entre la EPSAR y los beneficiarios marca cómo se recupera el coste de llevar agua depurada hasta otros usos.

La tarde la dediqué íntegramente al tema de residuos y, para ser más exactos, al nuevo proyecto de depósito y devolución de envases (SDDR) que, precisamente, lo que hace es transformar los residuos en recursos.

Con el director general del área, Joan Piquer, revisé el estado de los compromisos de las últimas reuniones mantenidas. En concreto hablamos de la reunión de la semana pasada con los representantes de Consum, MásyMás y Mercadona, de todos los documentos que les había entregado y de los compromisos adquiridos para que, la semana que viene, analizáramos las conclusiones a las que hubieran llegado después de estudiarse la documentación entregada. Parece obvio que tendremos que cambiar la manera de relacionarnos con ellos porque ayer nos desayunamos con su respuesta en la prensa, por boca del director de la Asociación de Supermercados, Pedro Reig, cuando habíamos acordado que nos la trasladarían en la próxima reunión prevista, como digo, para la semana que viene. No nos parece la mejor forma de actuar, pero nosotros, en defensa del interés general y convencidos como estamos de la bondad de nuestro proyecto, seguiremos compartiendo con todos los interesados cada paso que vayamos dando.

Para terminar la jornada, y sin cambiar de tema, tuve una entrevista con el diario “Información” de Alicante sobre el SDDR y, después, el asesor parlamentario Rubén Tello me explicó el borrador de programa de una jornada sobre la gestión de envases que vamos a organizar con la participación de especialistas de todo el Estado y del extranjero.

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