lunes, 11 de mayo de 2015

Un plan de negocio llamado Ciudadanos


Josep Oliu, presidente del Banco de Sabadell, en junio de 2014, en Madrid, habla del miedo a Podemos y de la necesidad de crear un "Podemos de derechas". Junto a él, Mónica de Oriol, presidenta del Círculo de Empresarios.

Hay que reconocer que la gente de derechas, cuando habla de negocios, es gente de palabra. Era junio, cuando Josep Oliu, presidente del Banco de Sabadell, planteaba la necesidad de un Podemos de derechas (ver vídeo en cabecera). Ya lo tienen. Se llama Ciudadanos y, que nadie lo dude, ha llegado para reforzar el sistema, para apuntalar el viejo bipartidismo rancio, caduco y depredador que representan el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español. En definitiva, para garantizar que las cuentas de resultados del poder económico no peligran, que las desigualdades se mantendrán. En junio lo estaban preparando, en otoño lo concretaron, en enero todavía no salía en las encuestas y, ahora, solo cuatro meses después, Ciudadanos ya casi encabeza los sondeos. Solo han necesitado que los grandes medios, esos que están mayoritariamente en manos de los bancos, qué casualidad, llenaran sus noticias, sus barómetros y sus debates con Ciudadanos. Buen trabajo, compañeros.

Si Ciudadanos es el Podemos de la derecha, que lo es, será el grupo que en Andalucía le dará el gobierno a Susana Díaz y, en unos meses, veremos como se harta de darle gobiernos autonómicos y grandes ayuntamientos al Partido Popular. Serán tantos como pueda. Si pueden salvar a Rita Barberá, la salvarán; si pueden ser el oxígeno de Fabra, lo serán; apoyarán a Esperanza Aguirre, a Monago, a Cospedal, a Cifuentes. Allá donde el PP necesite los votos de Ciudadanos los tendrá, y si es el PSOE, pues el PSOE. El único freno es hacerlo de forma discreta ya que hay que mantener la imagen hasta las generales. Entonces sí, ese será el momento definitivo. Ciudadanos es el encargado de evitar que el bipartidismo tenga que abandonar la Moncloa. No hay que descartar, incluso, ver un pacto entre Ciudadanos y CiU, o una parte de esa coalición, en Catalunya. A día de hoy, con la posición independentista de los convergentes puede parecer extraño pero, precisamente, para apoyar a los sectores más tibios de la coalición, todo puede pasar. Oliu y el Banc de Sabadell, la Caixa o el grupo Lara, todos catalanes, lo tienen clarísimo.

El argumento de que Ciudadanos no pactará con PP o PSOE porque eso sería quemarse y tirar por la borda sus posibilidades de futuro tiene poco valor. Ciudadanos, para ser más exactos, Albert Rivera, sabe perfectamente que si está arriba del todo de las encuestas es porque los grandes poderes económicos así lo han querido. Su cometido es ahora, el futuro no importa. Hacen las veces de "kleenex" del sistema, usar y tirar. Están dispuestos a inmolarse, en lugar de por una religión, por un inmenso negocio. Sus dirigentes lo saben de sobras, aunque su tropa piense otra cosa.

Las grandes empresas, los grandes bancos, con su inmensa potencia mediática, han llevado a Ciudadanos de la nada al todo (o casi) y, por tanto, son sus dueños. Están para defender sus intereses. Están para apuntalar el sistema, garantizar que las cosas seguirán como están, con modificaciones cosméticas, con cambio en las formas... pero todo igual. Y si se queman, son gajes del oficio. Volverán a donde estaban, pero seguro que les pagarán los servicios prestados. Es tan viejo como aquello de "Dios te lo da, Dios te lo quita".

Ciudadanos exigirá para apoyar a los viejos PP y PSOE (en el caso andaluz ya lo está haciendo) que se aparten las caras más gastadas de sus cúpulas dirigentes, algo que a los partidos les cuesta mucho de hacer. El gran poder económico tiene menos sentimientos: fuera los achicharrados no sea que con su mala imagen nos echen por tierra el negocio. Ciudadanos hará esta tarea de limpieza formal para renovar los rostros visibles del bipartidimo y, luego, cuando la gente ya se de por satisfecha con esos retoques, cuando se los crea, todo volverá a la normalidad. Oliu y compañía ya no le temerán a Podemos. La tormenta habrá pasado.

Este es el diseño del gran poder económico y los peones de Ciudadanos están para ser carne de cañón. La única esperanza es que, por separado, ni PP, ni PSOE sumen mayorías absolutas con Ciudadanos. Entonces sí, o vamos a la gran coalición o a un intento de cambio real. La calle está muy cansada, la paciencia no es la de antes. Oliu tiene mucho que perder y por eso dice tener miedo. La gente, en cambio, la que en un año no cobra lo que Oliu en una semana, por no tener, ya no tiene ni miedo. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Buen análisis, ni mas ni menos , ni menos ni más.