martes, 24 de febrero de 2015

La ética: Monedero frente al PP y al PSOE

Juan Carlos Monedero, el pasado viernes, durante la rueda de prensa en la que explicó su situación tributaria. (Foto: EFE)



Hoy, mientras el Partido Popular y el PSOE perpetran en el Congreso su enésimo debate del estado de la Nación, con la vista inexplicablemente puesta en quien lo gane y quien lo pierda (cuando está claro que siempre pierden los mismos, los ciudadanos de a pie) yo quiero hablar de los ausentes, de Podemos. Más concretamente, de quien estos últimos días ha hecho de su ausencia el centro de la política nacional, con lo que ello implica de sinrazón, de Juan Carlos Monedero.

Voy a empezar por las conclusiones:

        1.    Que el PP y el PSOE, con la ristra de pufos de corrupción que arrastran, tengan la poca vergüenza de poner el foco en Monedero es prueba evidente de que van a la deriva, de que no entienden nada de lo que está pasando. Que se le exijan explicaciones a Monedero desde un PP rodeado por jueces y policías y con un presidente del Gobierno acusado de cobrar en negro de dinero procedente de la corrupción resulta ridículo. Igual que lo es que el PSOE acuse cuando tiene, sin ir más lejos, a los dos últimos presidentes de su gran cortijo, Andalucía, imputados por corruptos. Llevamos años y años asistiendo a como los gobiernos eluden mostrar determinados contratos alegando clausulas de confidencialidad y ahora resulta que, los mismos que esconden lo que firman desde las instituciones, quieren ver contratos entre privados. Hay que tener mucha cara.

       2.    El papel de los grandes medios de comunicación, colocando a Monedero en la diana, mientras contemporizan con los grandes pufos de PP y PSOE (cada cual pone sordina a los desmanes de su secta) supone no respetar el derecho constitucional de los ciudadanos a recibir información libre y veraz. La información ha de presentarse de forma proporcionada y no hay que mentir. Lo deberían recordar desde el ABC a El País… Su obsesión con Podemos les delata como perros guardianes de un sistema que hace aguas por todos lados, vamos, como ellos a nivel empresarial.

       3.    Dimitir, lo que se dice dimitir, Juan Carlos Monedero no puede  dimitir puesto que no desempeña ningún cargo susceptible de  abandonar. Lo que sí debería dar es un paso atrás y dejar de ser una de las caras visibles, uno de los referentes públicos, de Podemos. No porque se lo pidan el PP y el PSOE sino por propia coherencia y porque el nivel de exigencia que Podemos ha de aplicarse no debe usar a los viejos partidos como referente.


La nueva política que Podemos representa ha de estar en las antípodas de aferrarse a los puestos y, además, el mismo Monedero (por cierto, recordando un poco las maneras de Alfonso Guerra) se ha definido siempre más como un hombre de reflexión que de acción, así que su desaparición del frente no parece tampoco un sacrificio excesivo. Nadie, ni nada le priva de seguir en los fogones del partido, ni de reaparecer más adelante.

Mi tesis es que, más allá de que sus explicaciones sean verosímiles o no, de lo cuantioso de su sueldo, de su cualificación específica para el trabajo concreto, más allá, en definitiva, de que sean verdad o presenten algunas dudas sus justificaciones, cuando uno se mete en política hay algunas exigencias extra que se deben respetar.

En este sentido, se pueden entender que su trabajo para el Banco del Alba pueda ser considerado confidencial pero ahora Monedero ya no es un consultor más, es un líder político, y debe poder disipar cualquier sombra que sus tareas de consultoría proyecten sobre su figura.

Así las cosas, o convence a sus clientes sobre la necesidad de hacer público su trabajo (con las reservas que se quiera, siempre que sean razonables) o el consultor se antepone al político y, por tanto, éste debe dar un paso atrás. Sabemos de las puertas giratorias de Felipe González, de Aznar, de Solbes; de los dineros “marcopolo” de las familias Pujol o Más; de como se pasa de asesor fiscal a ministro de Hacienda tipo Montoro, o de fabricar bombas racimo a ministro de Defensa talla Morenés… Hay mil variantes y a todas se les puede buscar justificación que aplaudan los de la propia trinchera, siempre tan predispuestos a entender, pero se supone que Podemos no transita este tipo de caminos tan trillados.

Eso sí, yo le agradezco a Monedero que su “caso” haya servido para sacar a la luz, otra vez, el debate entre lo ético y lo legal. Desde el gobierno, desde el PSOE y  desde sus respectivos voceros mediáticos se ha repetido hasta la saciedad que Monedero se ahorró la mitad de los impuestos que debería haber pagado como “persona física” creando una empresa que le permite tributar mucho menos. Aseguran que tal comportamiento será legal pero no es ético. Pues bien, yo pregunto: ¿por qué las leyes permiten comportamiento no éticos pudiéndolos evitar? Prohíbanse las falsas empresas tapadera. Es sencillo. Si pagar como empresa lo que se debería pagar como persona física se entiende como una trampa, ¿cómo es posible que la ley lo permita? Si está mal, si detrae dinero al erario público, si es trampa, no lo permitamos, legislemos al respecto, ¿por qué no lo han hecho PP y PSOE? Pues que lo hagan y, ya puestos, después de tanto enfocar a Monedero, que abran el foco a ver cuantas “personalidades” más usan esa misma argucia.


martes, 3 de febrero de 2015

Cadena perpetua y los terroristas suicidas acojonados



El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, después de firmar su "acuerdo de Estado" contra el yihadismo. (Foto: EFE)


No tienen remedio. El PP y el PSOE perseveran y perseveran en su vieja obra de teatro cuando ya el público ha desertado. Cada vez más "zombies" siguen pretendiendo hacernos creer que ellos son la garantía de nuestra tranquilidad, de nuestra estabilidad, cuando ya queda claro que son, justamente, lo  contrario. Ahora toca el "Pacto antiyihadista".

Desde la más absoluta falta de respeto democrático e intelectual, se hacen la gran foto institucional cuando, detrás, no hay nada. Nada.

No les importa sobreactuar ahora contra el yihadismo por unos atentados en Francia cuando, hace unos años, en Madrid, en España, hubo casi 200 personas asesinadas por esos mismos terroristas y no fueron capaces de otra cosa que de utilizar la matanza para hacer electoralismo y jugar al pim-pam-pum. Firman ahora sin dar más explicaciones y, aunque todo lo hacen en nombre de la democracia, no son capaces ni de conceder una rueda de prensa y ofrecernos sus razones. El problema es que no las tienen.

La foto es lo único que les importa. Una foto contra el terrorismo de la que se excluye a los demás partidos con el pretendido mensaje de: "nosotros, el bipartito, somos los garantes de tu seguridad". Saben que entre los ciudadanos está prendiendo justo la sensación contraria fruto del recorte de derechos, de libertades; fruto de la desconfianza en el papel del Estado, de la incertidumbre que se adueña de nuestras vidas... y lo quieren solucionar todo con una solemne foto contra los terroristas con turbante.

No tienen vergüenza. Les da igual apostar por una cadena perpetua que queda fuera de la Constitución, a ellos, que tan constitucionalistas son. Cuando se lo mandan desde Alemania, cambian la Constitución a martillazos para poner a los bancos por delante de las personas y, ahora, la manipulan, la torturan y la violan para quedar como gendarmes de confianza. El PP y el PSOE son así, llevan cuarenta años con el mismo cuento. No les importa ni hacer el ridículo, como lo hacen los socialistas cuando acaban dando el sí a una cadena perpetua a la que siempre, de boquilla, se habían opuesto. Viene a decir Pedro Sánchez: "Firmo sin estar de acuerdo y, puesto que mil veces he dicho que no iba a firmar una cosa así, anuncio que cuando gobierne anularé lo firmado". Por favor...

Tanto cargar contra el populismo de los partidos emergentes y ellos se sacan ahora de la manga la cadena perpetua para frenar al terrorismo. ¿Qué será lo siguiente? ¿La pena de muerte? ¿Esto no es populismo? Es estúpido amenazar con cadenas perpetuas a los terroristas suicidas. ¿No se dan cuenta? ¿No se dan cuenta que nosotros sí nos damos cuenta?

Una foto. El gran pacto no es más que una foto y cuatro renglones que no aportan nada a la legislación vigente. Se trata simplemente de extender la amenaza de más represión y de esconder la propia inutilidad de nuestros gobernantes. No es cierto que no se pudiera luchar contra "lobos solitarios", ni perseguir la financiación del terrorismo o su propaganda a través de internet. Los tipos penales que se dice incorporar ya existían, el marco jurídico ya permitía combatir a los terroristas, ya había planes contra el "yihadismo"... pero claro es mucho más sencillo poner en marcha un castillo de fuegos artificiales que trabajar de verdad, invertir en inteligencia y luchar contra los delitos sin conculcar los derechos de todos.