miércoles, 17 de diciembre de 2014

El ecologismo no es peligroso, Iberdrola, sí



Ni tres años de cárcel, ni casi 500.000 euros de multa. Los "17 de Cofrents" han sido absueltos. El Ministerio Fiscal, el mismo que no ve indicios de delito en la Infanta Cristina en el caso Noos, e Iberdrola, como propietaria de la planta, no han conseguido que el juez condenara a los 16 activistas de Greenpeace y a un fotoperiodista por desordenes públicos y lesiones a raíz de una protesta en la Central Nuclear de Cofrents en 2011.
El intento de criminalizar la acción de los ecologistas ha fracasado. El gran argumento era que la entrada de esos activistas en el recinto nuclear generó un gran peligro potencial ya que podía desencadenar algún incidente en la instalación nuclear con el consiguiente riesgo para toda la población que eso supondría.
Pues no, no ha colado. La justicia ha sentenciado que las protestas contra la energía nuclear no pueden ser rehenes del evidente peligro que tales instalaciones representan. Es el colmo del cinismo: yo, propietario, aseguro que mi central no es peligrosa pero si tú, ecologista, protestas asegurando que el peligro es grande yo te denuncio por el peligro que puede suponer algún incidente en el recinto... ¿pero no habíamos quedado que su instalación no era peligrosa?
Sí, sí es peligrosa. En realidad, la simple posibilidad de que pueda entrañar cualquier peligro para la población ya supone un riesgo que se debería evitar. No son los activistas los irresponsables por sus protestas, el peligro lo representa Iberdrola, la propietaria de la Central Nuclear de Cofrents, y las autoridades nucleares españolas que envuelven estos temas en un espeso manto de silencio para, dicen, no alarmar a la población, aunque en realidad es para mantener en negocio de las empresas eléctricas.
Nada se ha sabido, por ejemplo, de si se ha hecho algo al respecto de la petición de los responsables de seguridad nuclear de Bélgica que este verano cerraron dos centrales en aquel país por unos problemas estructurales que podían repetirse en Cofrents dado que eran instalaciones del mismo fabricante.
En concreto, en Bélgica se encontraron más de 8.000 grietas de hasta dos centímetros en la vasija de los reactores y, por eso, paralizaron su actividad. Eran incidencias que ya empezaron a verse dos años antes. Las autoridades nucleares belgas levantaron la voz de alarma y advirtieron de la necesidad de parar los otros 20 reactores que hay en todo el mundo fabricados por la misma empresa holandesa. En España, las dos centrales afectadas eran Garoña y Cofrents. El Consejo de Seguridad Nuclear pidió que se revisara Garoña, que lleva dos años cerrada, pero no tomó decisión alguna sobre Cofrents. Sobre la central valenciana se limitó a señalar que "la vasija no estaría afectada puesto que los procesos y materiales de fabricación, conformada por chapas semicirculares soldadas verticalmente, son distintos a los de la vasija de Doel 3 [la principal central belga afectada] conformada a partir de anillos de forja soldados horizontalmente".
La central de Cofrents arrastra un largo historial de incidencia incluso con un despido de un responsable de seguridad que, en el momento de su construcción, había alertado de posibles manipulaciones en las radiografías de las soldaduras del vaso del reactor.
Las autoridades belgas, que el pasado verano se reunieron con los responsables de seguridad nuclear españoles, alertaron de la imperiosa necesidad de parar los reactores que pudieran estar afectados y dudaron de la posibilidad de repararlos ya que en ningún sitio se ha cambiado nunca la vasija de un reactor nuclear y cualquier reparación significaría un elevado riesgo de radiación.
Y lo que es más llamativo, Iberdrola, la propietaria de la central de Cofrents, la empresa que tuvo un beneficio de 1.500 millones de euros en el primer semestre de este año, no ha dicho nada, no ha tomado medida alguna, no se ha dado por enterada... Seguramente debía estar absorta en esos activistas de Greenpeace que rompieron su valla y les ocasionaron unas perdidas de 2.000 euros.