lunes, 3 de noviembre de 2014

No pueden con Podemos


generacion nini ni psoe ni pp
Hay miles y miles de ciudadanos a quienes, ante el derrumbe del Partido Popular, el PSOE les parece tan antiguo como parecían los franquistas de siempre al comienzo de la Transición.
Definitivamente habrá que felicitar al Partido Popular (PP) porque están llevando a España a las puertas de un cambio tan apasionante como complejo.  Ahora sí que huele a "Segunda Transición", y no el paripé de Aznar.  El PP está consiguiendo que lo que eran mayorías cómodamente instaladas en el "esto es lo que hay" estén pasando a toda velocidad al "hasta aquí hemos llegado". Eso sí, en el terreno de las felicitaciones por el cambio que se acerca, no hay que olvidar al Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el cómplice imprescindible de los populares; así que para los socialistas, también una buena ración de agasajos.

La realidad es que cada día que pasa en Cataluña hay más gente que se quiere ir de España y, en el resto del Estado, dado que fabricar independentistas resulta muy complicado, los que se están multiplicando son los anti-sistemas, o lo que, oficialmente, ellos (PP y PSOE) entienden como tal. No fueron capaces de detectar que la reforma del Estatut de Catalunya de 2006 era una oportunidad de hacer más habitable España, igual que no vieron que lo de Pablo Iglesias no iba en broma. Nada de nada. Después de "pasarle el cepillo" al Estatut, consiguieron que el Tribunal Constitucional se lo cargara y, en el caso de Podemos, ni el aviso de sus más de 1'2 millones de votos obtenidos en las Europeas, sirvió para despertar. Pues muchas gracias. Sigan así. Cuando el adversario se equivoca, lo mejor es no distraerle. Al final, los anti-cambio harán posible el cambio.

Escuchar al PP y a los socialistas analizando lo que está pasando hoy en España es parecido a la visión de un cuadro surrealista, lo que pasa que en su caso no hay arte sino puro desenfoque. No les gusta la realidad  y quieren resolverla  negándola, modificándola, distorsionándola, y la realidad crece, y crece. Este fin de semana, una encuesta de El País ya apuntaba que Podemos puede ser la primera fuerza en unas elecciones generales y, según parece, en las próximas horas, un trabajo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), repetirá pronóstico. Por su parte, en Catalunya, según un estudio del Gabinete de Estudios Sociales y Opinón Pública (GESOP) ya hay un 55% de los catalanes que votaría sí en una consulta sobre la independencia... y creciendo.

Ajenos a todo, ellos erre que erre, con las mismas recetas que siempre, diciendo una cosa y haciendo la contraria, descalificando a los discrepantes, si conviene hasta insultándoles, rasgándose las vestiduras por cosas que a la gente de la calle le resbalan, sobreactuando. No se percatan de que están pasados de moda, y no es cosa de edad, es igual Rajoy que Borja Samper, igual Guerra que Pedro Sánchez, igual Cospedal que Leire Pajín, qué más da.

El sistema está en peligro, por supuesto, y muchas gracias. La inmensa mayoría no lo echaremos de menos. Pero que nadie piense que se lo van a cargar eso que ellos llaman anti-sistema. No. El problema es que en el modelo "turnista" PP-PSOE se han distribuido muy mal los papeles. El guión que servía para Cánovas y Sagasta, hoy, ya no sirve. No estamos en el siglo XIX. La sociedad es más compleja y, a estas alturas, el conservadurismo del PP no tiene una alternancia mínimamente creíble. A fuerza de ir acercándose PP y PSOE, más allá de las apariencias y sus bases, se han acabado identificando tanto que la ciudadanía ya no se cree su juego.¿Dónde está la diferencia en el tema catalán? ¿Como puede ser que la alternativa a la cerrazón popular sea un partido que  tampoco quiere que los catalanes voten? Y la modificación del 135 de la Constitución, ¿no lo modificaron juntos? Y los recortes, ¿no los empezó Zapatero? Y a Juncker, ¿no le han votado los socialistas? Y Chaves y Griñán, ¿estaban igual de dormidos en los EREs que Mato en la Gürtel?

Pues eso, que el PSOE no pasa de ser la UCD o incluso la Alianza Popular (AP) de la Transición, gente del régimen anterior. Guerra o Felipe González son para millones de personas igual de viejos que lo eran Suárez, Areilza o López Bravo a finales de los setenta. Sus diagnósticos no sirven, ni sus métodos partidistas, ni sus formas de relación con la sociedad, ni su tipo de discurso, ni sus ambiciones. Podemos les llama "casta", yo les llamo "el sistema". Y lo triste es que los métodos, las formas, los discursos y las ambiciones del actual PSOE  son las mismas que hace 30 años pero, además, todo caducado. Por eso no entienden a Podemos y, por eso mismo, no son un muro de contención ante su crecimiento.

Vale, aceptemos que la Transición se hizo bien, que ya es mucho aceptar, que no se pudo llegar más lejos de donde se llegó. Aceptado, y dos huevos duros, pero, por favor, dejen sitio. Ahora lo que la sociedad les está pidiendo a los antiguos es que se aparten y que den paso a una nueva generación, aunque solo sea para coger su testigo, darles las gracias y llevar las cosas allá donde ellos no las pudieron llevar. Llamémosle la política como carrera de relevos, y todos contentos, pero déjennos en paz.

Una nueva generación llega, nuevas maneras, nuevos métodos. No es cuestión de edad sino de formas y ambiciones. El miedo ya no vale. Es patético oír a los socialistas usar contra las formaciones que pretender ofrecer alternativas al sistema los mismos argumentos que los fachas franquistas usaron contra ellos hace 40 años. Amenazas y más amenazas: "Lo vamos a perder todo. Esto se hunde". Leer este fin de semana el diario El País demuestra hasta que punto están huérfanos de razones. El editorial del domingo resultaba vergonzoso. Llamaban a Podemos  ni más ni menos que "grupo de diagnóstico catastrofista y voluntad descalificadora [...] simple y vulgar populismo [...] las únicas recetas que hemos escuchado en boca de los líderes de Podemos son viejas, fracasadas o delirantes". Si El País está así, si la referencia intelectual del socialismo "razonable" está así, es evidente que se han quedado sin razones.

1 comentario:

ALFONS dijo...

Un magnífic anàlisi d’una situació complexa, con ho són totes les transicions polítiques. Ara la transició que toca a la porta és la de passar d’una democràcia de baixa qualitat i d’un règim de turnisme esgotat a una democràcia plena del segle XXI.