lunes, 6 de octubre de 2014

Rajoy, por fin, decidido a convertir TVE en la BBC

José Antonio Sánchez vuelve a dirigir RTVE diez años después. Fue director general con Aznar y ahora el PP de Mariano Rajoy lo propone como presidente de la corporación (Foto:EFE)

Tenía razón Mariano Rajoy cuando se definía a si mismo como un político "previsible"; todo lo decide contra la democracia y el sentido común. Siempre, no falla. Cualquier cosa que la democracia aconseja hacer de una determinada forma, Rajoy la hace al revés. Si la lógica y las evidencias le demuestran que es obligado rectificar, Rajoy persevera.

No, no voy a hablar de su empecinamiento en mantener a Ana Mato al frente del ministerio de Sanidad; habría quien diría que soy un oportunista por hacerlo ahora que ha saltado el primer caso de ébola en España pese a las veces que su ministerio había negado tal posibilidad. No, de quien voy a hablar es de José Antonio Sánchez, la persona a quien el Partido Popular ha propuesto como nuevo presidente de Radiotelevisión Española (RTVE).

Dado que la credibilidad de RTVE está por los suelos, que sus informativos ya no se los cree nadie, que su personal está inquieto por el futuro y su utilidad social y sus finanzas son un agujero negro, Rajoy pone al frente de la nave, seguramente, al último de los profesionales en quien hubiera pensado un demócrata con sentido común.

Sánchez, un periodista que empezó como cronista parlamentario y ha acabado transformado en millonario directivo de Telefónica, ya estuvo al frente de RTVE entre 2000 y 2004, durante lo más crudo del crudo invierno informativo del aznarismo. Su transformación profesional y su enriquecimiento han estado siempre ligados a los favores con los que, cuando ha sido necesario, ha obsequiado al Partido Popular, a  sus dirigentes y a sus empresarios amigos. A principios de los 90 puso su apartamento en Benidorm a la disposición de Eduardo Zaplana que no sabía muy bien dónde esconder a la concejal socialista transfuga Maruja Sánchez. Finalmente, la señora Sánchez acabó dando la alcaldía benidormense a Zaplana y, casi 20 años después, el mismo Zaplana recompensó al señor Sánchez promoviéndolo desde el Gobierno a la dirección general de RTVE. Él fue el jefe de Urdaci, muñidor de las vergonzosas mentiras del 11-M y de la jornada electoral del 14 de marzo de 2004, contaminada por los embustes gubernamentales. Él fue el que dijo aquello en sede parlamentaria de que "en los informativos de Televisión Española se abre con lo que dice su director, que para eso está". Vamos, un demócrata.

Un demócrata prodigioso José Antonio Sánchez. Entre él, desde RTVE, y su amigo Zaplana, desde la portavocía el Gobierno Aznar, mintieron tanto y tan mal que el Partido Popular pasó en las elecciones Generales de 2004 de la mayoría absoluta a la oposición. Ahora, todo apunta que viene a rematar una faena parecida. El único currículum que atesora es una pésima gestión en todos los sentidos, así que haberlo elegido a él solo puede interpretarse como indicio de que Mariano Rajoy va a perder a lo grande las próximas Generales.

Cabría al posibilidad de que José Antonio Sánchez, después de 2004, se hubiera reconvertido a profesional de prestigio y referencia pero, claro, sucede justo lo contrario. Con la llegada de Zapatero al poder, Sánchez se refugió en Telefónica hasta que, como esos agentes secretos durmientes que se activan cuando el deber los llama, el PP volvió a requerir sus servicios. En 2011, Esperanza Aguirre lo pone al frente de Telemadrid. Se tiene que hacer un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) y lo hace... claro que poco después un tribunal declara el ERE improcedente y se tienen que multiplicar por tres las indemennizaciones a los despedidos. Hay que ofrecer imagen de limpieza y buena gestión, pero Sánchez acaba imputado por cinco delitos diferentes, desde prevaricación a malversación de caudales públicos. Los informativos no remontan, hay que hacer algo, y José Antonio Sánchez los acaba de hundir. La audiencia se reduce, y con Sánchez casi desaparece. Vamos, el negativo del Rey Midas.

Ahora vuelve a RTVE. Discrepo de quienes dicen que con su nombramiento, Rajoy pretende enterrar  la televisión pública española. Conociéndolo, si el presidente del Gobierno pretendiera tan innoble objetivo hubiera puesto a un buen gestor al frente de la empresa; alguien con un trayectoria impecable, conocido por su objetividad, independencia y pluralidad. No, seguro que lo que quiere Rajoy es precisamente eso, que RTVE pase a ser un ejemplo de objetividad, independencia y pluralidad; por eso ha escogido a un señor como Sánchez, tan subjetivo como la voz de su amo,  absolutamente dependiente de los favores del PP y sectario hasta el punto de programar películas sobre ETA dos días después de los atentados del 11-M y unas horas antes de las elecciones. Claro que teniendo a Somoano en los "telediarios" y  a Jenaro Castro, en Informe Semanal, no debemos perder la esperanza. ¿Esperanza de qué? Pues, a estas alturas, ya no lo sé.

1 comentario:

VENENO dijo...

La relacion de el PP con los medios publicos de comunicación, es la misma que la del huevo con la castaña, un tiro en el pie.
TVE arruinada y torturada economicamente, a falta de brujas quemar, mas oscurantismo e inquisición. Para mas información: Alberto Fabra, Presidencia de la Generalitat. s/n